LA DEFENSORA DE LOS HOMBRES 2

Por
Enviado el , clasificado en Reflexiones
237 visitas

Recomendación:
Libros de narrativa y ficción - Consulta las novelas y libros de narrativa (novelas) más populares de Amazon

Creo que por debajo del concepto de igualdad entre los dos sexos subyace el cliché del hombre opresor para que de una forma encubierta las féminas hagan la guerra contra éste; por lo que muchos de ellos debido primero a su dependencia sexual por su señora-ama, y segundo por miedo a ser tachados de insensibles, de ser unos egoístas se autoinculpan de haber recibido una educación machista precisamente por parte de sus madres, ya que los hijos siempre han estado al amparo de las mujeres.

-¡Oh, que malos hemos sido los hombres con las mujeres! - exclaman muchos varones.

Si hay que tener libertad de opinión como ahora se proclama a bombo y platillo ¿por qué se margina a personas como a Ester Vilar para que defiendan a los hombres? Asimismo he oído decir a algunos sujetos que en una guerra en un país determinado son las mujeres las que sufren grandes penalidades, lo cual es bien cierto, pero al hombre se le olvida cuando él ha sido obligado a ir al Frente donde se le mata y se le hiere. ¿Es que acaso los varones somos seres de tercera clase? ¿No somos hijos de Dios?

Esta doctrina de un demagógico feminismo surge de una falsedad marxista.

A finales del siglo XlX en plena era de la Revolución Industrial el sociólogo y periodista Engels que era colaborador de Karl Marx escribió un libro partidista sobre la familia, en el que decía que desde la Edad de Piedra la mujer al igual que los obreros en las fábricas que habían sido explotados por los burgueses y el Capital, ella también está oprimida por el "señor del hogar". Mientras él iba a cazar y hacía vida pública con sus amigotes, la mujer se quedaba relegada en casa al cuidado de los hijos. Si existía un radical patriarquismo en las antiguas costumbres sociales éste tenía que ver con que el hombre era una emanación del dios creador del universo al que se le adjudicaba una naturaleza masculina y aquella tradición era asumida sin discusión por la misma mujer.

Pero a pie de calle la realidad era algo diferente.

Gracias a los nuevos descubrimientos que se han hecho tanto arqueológicos como antropológicos resulta que en los albores de la era rural el hombrey la mujer colaboraban juntos en las tareas del campo. Ellos sembrando y arando la tierra y las mujeres recolectando las cosechas. Y como las señoras también se cuidaban del hogar, en la mayoría de las familias predominó durante muchos años el matriarcado; que por extensión ha llegado hasta nuestros días a la vida urbana sobre todo en mi país. Por esta razón a algunas mujeres foráneas les parece que los hombres están dominados por sus cónyuges.

Hay quien piensa que hoy por hoy los hombres temen a sus mujeres a causa de la tendencia feminista. Pues películas, programas de televisión y libros más o menos cientifistas no cesan de culpabilizar a los hombres de cien mil errores; de su comportamiento. Se trata de un mensaje subliminal envenenado que se sintetiza especialmente en la relación de pareja. La gente que se autodenoimina progresista como sabe muy bien que el marxismo laboral se ha derrumbado y se ha impuesto el capitalismo empresarial piensa que hay que hacer la revolución social desde dentro, a nivel familiar a través del prejuicio feminista. Y el hombre para no entrar en discusiones bizantinas, muchas veces se calla ante los ataques femeninos y aguanta el chaparrón como puede. Y si la pareja se rompe, como suele suceder, sé de muchos hombres que buscan la compañía de mujeres de otras culturas como son las orientales que todavía conservan el respeto por el sexo masculino.

Lo más grave del asunto es que como vivimos en una época sumamente materialista, si la mujer tiene un trabajo estable y bien pagado pero el hombre tiene la desgracia de caer en el paro, según las consejeras familiares y las asistentes sociales, esto constituye la puerta abierta para que se produzcan grandes altercados en la pareja que dan lugar a las separaciones matrimoniales. Entonces ¿dónde está la comprensión y la sensibilidad femenina, cuando el hecho de que el hombre pierda su empleo no es culpa de él, sino del caótico panorama laboral?

Y como no podía ser de otra manera, al estancarse el péndulo del reloj histórico de Occidente en el tópico feminista, ahora de pronto éste oscila hacia el lado contrario. Hacia los grupos de extrema derecha que son misógenos los cuales se enfrentan con una inusitada agresividad con la gente feminista. Se trata del reverso de la moneda. 

Pues si por un lado se suspira por tener una aventura romántica con alguien como es muy natural, pero que por el otro lado se critica peyorativamente al sexo masculino, ¿cómo se puede compaginar una cosa con la otra a no ser que la pareja pertenezca al mismo bando izquierdista, porque esto hace ser más postmoderno, más guapo aunque no lo sientan de verdad?

A mi parecer, se debería de defender en todos los órdenes a los derechos y a los deberes tanto de los hombres como de las mujeres, SIN NINGUNA DOCTRINA ideológica por delante que siempre es dogmática y sectaria, que perjudica al buen vivir de la sociedad. Los hombres necesitamos que se nos defienda politica y juridicamente con conociniento de causa, con sensatez, y no con la grosera confrontación entre los dos sexos como se ve ahora mismo.

Dicho de otro modo los hombres necesitamos a una moderna y nueva Ester Vilar.

 

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.