las mañanas que amanecen sin identidad

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Las mañanas que amanecen sin identidad.

Te levantas de tu cama viendo aquella prenda tirada del día anterior.

Te preguntas si lo que hiciste ayer estuvo bien y si lo que harás hoy estará mejor.

Lo piensas por unos instantes reales, esos segundos que en tu mente se vuelven eternos.

Te levantas descalzo, tocas el piso frío con la planta de tus pies y esa sensación te recuerda que no es un sueño.

Caminas a la cocina, calientas un poco de agua y preparas el café.

Esa bebida que no sabes si es para despertar o reflexionar, tanto tiempo desde el que muchos escritores y poetas le han dedicado al menos algunos versos o nombramientos a este elixir en sus obras.

Tanto como lo bohemio de acompañarlo con un cigarrillo al atardecer o en la mañana mientras reflexionas en tus asuntos.

Recuerdas que hace mucho que dejaste de fumar, suspiras y te apoyas sobre ese pequeño muro de tu cocina con tu taza de café agarrada firmemente en la mano y suspiras nuevamente.

Suspiras por otro día llegadero y aún sin salir de casa ya piensas en cómo terminaras esté.

Terminas tu café sin comer nada más pues sientes el típico nudo de estómago por todos aquellos pensamientos que te agobian.

Muchos creen que sólo te puedes agobiar de pensamientos problemáticos, tristes o malos.

Pero no es así, puedes también agobiarte de las cosas que salen bien, te ahogas pensando en cómo hacerlo y seguir logrando que todo fluya de esa manera cuando ni si quiera sabes cómo llegaste ahí realmente.

Pero bueno, sacas un poco de fuerza de voluntad para continuar con el día, caninas a tu habitación nuevamente para tomar y alistar lo necesario.

Ves que ropa podrías utilizar hoy pues ya no sabes con que camisa combinar el único pantalón que tienes.

Tomás tu toalla que olvidaste poner a secar el día anterior y por ello sigue húmeda pero no le das mucha importancia pues siempre lo haces, así que entras a ducharte.

Te quedas bajo la regadera viendo como el agua cae y se divide por cada parte de tu cuerpo.

Sientes ese frío recorriendo cada parte mientras tu mente no está ahí.

Por unos pocos minutos disfrutas el bañarte pensando que tus problemas y preocupaciones se irán por el drenaje.

Sales aún mojado de la ducha, te secas con esa toalla húmeda y procedes a ponerte tu ropa mientras olvida nuevamente ponerla a secar para tu próximo día.

Justo antes de vestirte te observas y te admiras momentáneamente pensando en la última sensación agradable que alguien pudo brindarle a tu cuerpo alguna vez.

Te juzgas un poco, te ves con ojo crítico, miras cada imperfección en ti, frunces el ceño y continúas con la labor de vestirte.

Cepillas tus dientes ante salir, sonríes falsamente frente al espejo para verificar que todo esté bien, te tocas suavemente el cabello y te alistas para otro día.

 Tomás tus llaves sales de tu casa, suspira una vez más mientras dejas que divague tu mirada nuevamente pensando en cómo acabará el día esta vez...

 

psdata: ya no se ni que es poesia..¿que creen que sea? ¿como se podria clasificar?


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