Tríptico de Tar

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Tríptico de Tar

I

   Por muerte, por olvido, por ausencia de vida: los muchos hombres de la ciudad de Tar se han desvanecido junto a sus mujeres e hijos. Sus muchas historias se perderán en el viento que pule las murallas de una ciudad que se abandona al tiempo. El tiempo, cíclico, hecho de aventuras que se hunden en las arenas del desierto para reaparecer en médanos, torbellinos, más tarde en ciudades enteras, volverá a parir de las arenas a la antigua, la eterna Tar, cuya memoria retorna a sus habitantes en forma de recuerdos y sueños no vividos ni soñados jamás; en ecos que promulgan las voces de quienes, por muerte, por olvido, por ausencia de vida, ya no están entre nosotros, los mortales.

II

   Muchos de los muertos de la ciudad de Tar ignoran que están muertos. Se reúnen, como siempre lo han hecho, en los patios de la antigua abadía, hoy terreno baldío entre escombros. Allí meditan, fuman cigarros invisibles y conversan cuestiones de las que ya no se habla en el mundo de los vivos. Sólo los niños, esos locos agraciados de Dios, niños forasteros que van a jugar a las ruinas de Tar, son capaces de verlos y hasta de conversar con esos viejos espíritus. Todos en Tar se asombran de la sabiduría de sus niños. A los niños de Tar no les faltan buenos y ancestrales maestros.

III

   Si vas a la ciudad de Tar sólo lleva flores en tu pelo; no necesitas más. si no tienes cabello o tus manos van muy ocupadas, ocupa tú el viaje a pie entonando las canciones que glorifiquen a la ciudad anhelada. Te has preguntado si de verdad existe. Te digo: existe, si crees que existe. Me has preguntado cómo llegar. Te contesto: si crees que llegarás, llegarás.

Nadie se extravía sin llegar a Tar, porque sólo se puede llegar a Tar si primero te extravías.

Te diré una verdad: Tar no existe. Lo supiste desde el principio. Lo supieron tus hijos por boca de los viejos espíritus de la abadía. Tar mora en el corazón de las almas puras, por ello te será fácil encontrarla, hombre o mujer de buen corazón, si un día de éstos te pierdes por los caminos…    

      


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