Trio Inverso

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Luego del delicioso trio que me ofreció Aleja con su amiga Myriam sentí que debía hacer algo en retribución, así que programé una estadía de cinco días en Cuba para los dos solos y aprovechar la fiesta y disfrutar las playas.

El Segundo día fuimos a almorzar a un restaurant local donde conocimos a Leonel, un policía Cubano que rondaba la zona donde nos encontrábamos y con quien charlamos un buen rato pues parecía muy buena persona.

Mientras charlábamos no pude dejar de notar que Alejandra no despegaba su Mirada de él y le hacía muchas preguntas, mostrándose muy interesada en él, fue ahí donde me vino la idea de retribuirle el favor, podía ver que le gustaba el tipo así que ideé mi plan.

Esa noche con la excusa de ir a la farmacia por unos alka seltzer pues habíamos bebido mucho, me acerqué al restaurant y averigüe por Leonel, era bastante conocido y me dieron su número de teléfono, así que aproveche a llamarlo desde la farmacia y le hice la propuesta, le haría un pequeño pago por aceptar hacer un trio con nosotros, así todo quedó acordado para el día siguiente.

Al otro día luego de desayunar le dije a Aleja que le tenía un regalo pero que no podía verlo hasta que se lo entregara, así que le vendé los ojos y la senté al borde de la cama, luego abrí lentamente la puerta de la habitación y ahí estaba Leonel, en su uniforme de policía de camisa y pantalón de mangas cortas, lo hice seguir lentamente y se paró frente a aleja.

Por señas le pedí que se sacara el pene y así lo hizo quedando este a pocos centímetros de ella, en ese momento le quite la venda y le dije disfruta tu regalo.

Ella me miro extrañada como sin saber que hacer, así que le dije amor, tú me diste un gran regalo con Myriam ahora es mi turno, vi que te gustó Leonel, así que aquí está para que te lo cojas.

Creo que eso la relajó y me dijo :”siempre he fantaseado con cogerme a un policía”. Bueno pues es hora que cumplas tu fantasía le dije.

Si hablar más, comenzó a mamarle la polla a Leonel, debo confesar que era bastante más grande y gruesa que la mía, pero no me importaba, después de todo el culo de Myriam era más grande que el de Aleja y lo había gozado.

Mientras lo mamaba, sus manos le bajaron los pantalones y empezaron a desabrochar su camisa, vi que para Leonel era una tarea sencilla pues Aleja es muy hermosa. Yo me acerque por detrás y le susurre al oído amor pero déjalo que también vea lo buena que estas, y empecé a levantarle la camiseta aprovechando para manosearle un poco las pequeñas y firmes tetas.

Me levanté y me senté en una silla cercana a observar. De repente, Leonel la empujó fuertemente sobre la cama y fuertemente empezó a quitarle los pantalones y los interiores a Aleja tal como le había dicho; pues yo sospechaba que parte del deseo de Aleja era probar sexo rudo y que mejor que un policía para dárselo.

Él iba a lo que iba, tan pronto la desnudó, se arrodilló en la cama y le clavo su miembro, pude ver como se esforzaba por entrar y como el retrocedió un poco para luego clavárselo completamente. Un morbo único se apodero de mí y decidí desnudarme y masturbarme en la silla mientras el policía se estaba cogiendo a Aleja.

El tipo, burdo como era, le daba unas fuertes embestidas, parecía un toro queriendo quebrarle la concha a la hembra, pero eso era lo que le gustaba, la oía gemir y respirar agitadamente mientras el policía entraba y salía de ella.

Luego de un rato, se giraron y Leonel le ordeno “móntame” y así lo hizo ella, empezó a cabalgarlo de manera lenta y muy suave como le gustaba sentirse, pensé ahora es el momento de finalizar mi plan, me acerque por detrás la bese en el cuello y le susurre “¿estás contenta?”

Uy si – dijo ella agitada, ahí tome mis manos y empuje a Aleja sobre el pecho de Leonel, dejando su ano visible para mí, dirigí mi pene hacia él y la penetre sin mayor contemplación, como no estaba dilatada fue un poco incómodo para ella, pero cuando nos tuvo a los dos adentro empezó a gemir más. De repente volteó a verme y me dijo encúlame duro, así que se la metí toda con fuerza y noté que los ojos se blanqueaban, empezó a temblar y cayo desmadejada sobre Leonel.

Yo terminé dándole al culo y me vine dentro de ella lo mismo hizo Leonel. Una vez acabados los dos le pagué lo acordado y el policía se fue.

Gracias por el regalo - me dijo tratando de recuperar el aliento - ¡me hiciste muy feliz!


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