Altas Expectativas

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Al estar leyendo al antropólogo y filósofo Carlos Castaneda, en su libro “Las Enseñanzas de Don Juan”,  me llamó la atención como el brujo que era Don Juan, dice que le importan una chingada las expectativas de lo que esperan los demás de sus conocimientos, que él está por encima de ellas, que no es suficiente con definir las características de su tribu yaqui, sino que debe adentrase en sí mismo para entender, para realmente lograr la claridad de pensamiento. Carlos le pide que le enseñe el uso del peyote y del mezcalito, para dejar atrás los miedos y encontrar algo más, que lo haga tener poder mental para llegar a esa tan deseada claridad de pensamiento. Este libro es de la década de los 60´s en la que proliferaron los jipis como un movimiento social de contracultura, hoy medio difícil de entender… más o menos como en su época, en que tampoco lo eran.

Pero volvamos a las expectativas, es común que  cada persona se cree falsas realidades de lo que puede obtener de las otras personas, al no conseguirlas, se ve frustrando o enojado con ellas, pero debemos ser inteligentes y con una madurez capaz de aceptar que ellas, a las que les colgamos nuestras altas expectativas, quizás ni siquiera las conocen, ellas están viviendo su vida de una manera liberal porque nosotros nunca les supimos explicar exactamente lo que esperábamos de ellas en el futuro, y a lo  mejor es demasiado pretensioso eso de esperar que la vida de los demás esté en función de lo que yo quiero o espero de ellas, ¿y ellas qué esperarán de mí? ¿y qué tal soy yo cumpliendo sus expectativas?.

Pongo un ejemplo muy común, nuestros padres, de repente resulta que no son tan ayudadores económicamente como esperábamos, esto no causa un conflicto con ellos, pero el problema no son ellos, nunca lo fueron,  sino nosotros mismos, que creíamos que eran una mina de oro realmente fácil de explotar, para esta expectativa nos basamos quizás en tonterías que hacen ver a los padres como ricos y abundantes, agradezcan que no les piden dinero ellos a ustedes, y que se saben valer económicamente a pesar de su edad avanzada, ¿cómo es posible que todavía estén esperando sangrarlos?

En la cuestión de la pareja, también nos sucede seguido, estamos poniendo las expectativas muy pero muy altas, y en un momento cualquiera de la relación, nos decepcionamos caemos en cuenta que las cosas no van a resultar como lo que queríamos, nos molestamos y exigimos que se cumplan, sin analizar detenidamente que las capacidades de la persona o las circunstancias no era las adecuadas para alcanzarlas, lo fácil es simplemente exigir y enojarse, pero nuestros sueños eran infundados. La vida económica de la pareja es otro clásico de expectativas fallidas, en vez de ser conscientes que algunas veces se puede pasar por crisis. Ojalá que pasajeras, que es como la rueda de la fortuna, en donde hay momentos que estamos arriba y hay momentos que estamos abajo, hay que ajustarnos a los tiempos, para no sufrir las frustraciones, en una palabra, ser tolerante. No digo que seamos conformistas en nuestra manera de ser, pero si las cosas se dan, será a su propio ritmo. Lo principal es tener una actitud positiva del mundo, de las personas, buscar la sana convivencia, no todos los años se puede salir de vacaciones o cambiar el automóvil por uno más nuevo, ah pero ¿Quién puede con esas caras de decepción?

En los trabajos muchas veces creemos que nos deben de dar un trato preferente, por las altas expectativas que nos generamos de  nosotros mismos, sin considerar las obligaciones del patrón y el compromiso que tengo hacia la empresa, nos sentimos diferentes, superiores claro, a los demás trabajadores. Algunas veces creemos que somos indispensables e imprescindible, pero desgraciadamente todos somos remplazables y sustituibles. Creemos que lo que sabemos del puesto no lo puede realizar nadie más, con la eficiencia que nosotros lo hacemos. Lo mejor es bajarnos del ladrillo y poner los pies en la tierra, por nuestro bien.

Con los amigos sucede también que les colgamos altas expectativas, creemos que van a ser triunfadores en sus vidas pero luego nos damos cuenta que no está ocurriendo eso, los criticamos y los ofendemos, exigiéndoles cosas que ni nos corresponde pedir o juzgar, es solamente una amistad. ¿Porque queremos que sean de una forma o de otra nuestros amigos o conocidos, si ellos ni nos están pidiendo ayuda o sugerencias?, mejor guardarnos nuestras expectativas en la mente y tratar de llevar la fiesta en paz, porque si los ofendemos por algo, ellos también pueden responder con algo que ellos esperaban de nosotros, y seguro nos vamos a molestar.

Al estudiar carreras que en las instituciones privadas les aseguran que tienen altas expectativas económicas, si no sucede lo que esperaban, acaban molestos y frustrados por no conseguir rápidamente los objetivos buscados, no se dan cuenta que todo es poco a poco, no por estudiar en una universidad prestigiosa te pueden garantizar el éxito económico inmediato, eso es ilógico, desafortunadamente las expectativas rara vez son racionales.

En las campañas políticas para elegir nuevos gobiernos los candidatos generan altas expectativas y compromisos difíciles de cumplir, porque al fin lo importante es ganar, aunque sea a base de prometer cosas imposibles, los votantes, ilusos creemos que ahora si van a cambiar las cosas para bien, que la corrupción se va a erradicar con estos nuevos gobernantes, que los servicios de salud estarán mejor equipados, con más medicamentos para los enfermos, que la seguridad se mostrara más eficiente, que la justicia se llevará a cabo en todos los casos, que las escuelas tendrán mejores maestros y más materiales educativos, pero al trascurso de unos pocos meses, nos topamos con que está peor la situación, que nada cambio para bien, que las personas están en el gobiernos superan en tonterías a su predecesores y no muestran sentimientos hacia los ciudadanos.

En una ocasión que estábamos en un trabajo, el jefe le dijo a Paquirris que le diera toda la información a un auditor de Hacienda, Paquirris volteo a ver al jefe y le contestó: agradezco de antemano las altas expectativas que tiene hacia mi persona pero no le voy a poder ayudar porque no sé dónde está esa información. El jefe soltó la carcajada por la manera de contestar de Paquirris. 

Todo esto nos indica que estamos mal al ser tan positivos, no debemos esperar nada de las demás personas, hay que ser ubicados, dejar de pretender algo de alguien que no lo sabe, que queremos que nos adivine el pensamientos, no confeccionarnos una idea ilusa, el ser humano no tiene la capacidad leer el pensamiento de los demás, y aunque así fuera ¿por qué habría de hacerlo?

Carlos Castaneda fue un escritor algo lunático que nos proponía redefinir el mundo y crear una nueva mega civilización, con otras expectativas de las cosas, para cambiar la realidad de donde nacimos. Me resulto muy interesante su filosofía. Pero nada como aquella de las Leyes de Murphy que dice: bienaventurados los que no esperan nada… porque no serán decepcionados.


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