LA GENTE "ANTISISTEMA"

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Un día cualquiera al salir de casa para ir a comprar el pan me crucé con una joven pareja que es vecina de la calle donde yo vivo, cuya atractiva mujer de cabello castaño y ojos del mismo color llamada Laura es guionista de cine y tiene además una sólida cultura literaria; y su compañero es músico; aunque dicha pareja pertenece a una onda llamada progresista, a un colectivo autodenominado "antisistema" y que para algunas personas no dejan de ser unos bohemios.

Por lo visto Laura que me había debido juzgar un sujeto ambiguo o contradictorio en mi modo de pensar porque si bien en teoría yo podía ser un humanista en la práctica tenía que estar educado en el modelo burgués capitalista, por ello la chica quiso "abrirme los ojos"; concienzarme de una cruda realidad.

-¿A ti te parece bien que haya un sistema neoliberal que sólo invierta su capital en su clase social privilegiada olvidando a las necesidades básicas de la mayoría de la gente? - me preguntó incisiva.

- Por supuesto que no - le respondí yo-. Pienso que el protagonista de la Historia es el ser humano en general. Pero ya sabes. El Capital se ha hecho dueño de la situación y siempre apuesta por lo que le da mayor rentabilidad con un mínimo de gasto y pasando por alto a los demás.

-¡Exacto! Y por eso hay tanta miseria en el mundo.

Con toda seguridad Laura despreciaba a la alta burguesía, mas no creo que la chica supiese que precisamente  el movimiento Comunista surgido en pleno auge de la Era Industrial estaba auspiciado por gente perteneciente a la burguesía de su tiempo como por ejemplo era el caso del periodista y antropólogo alemán Engels; amigo a su vez de Karl Marx que era el hijo de un adinerado fabricante el cual tenía una buena base intelectual, ya que el sencillo obrero propiamente dicho no había tenido ni medios ni oportunidad para poder cultivarse porque había tenido que trabajar duro para poder subsistir, y sólo se sentía identificado con la cultura popular y folclórica y con los "culebrones" de su época que le ofrecían un ténue esparcimiento.

Marx y sus colaboradores se percataron que hasta entonces la burguesía capitalista que tenía reminiscencias feudales había explicado la Historia de la humanidad de un modo idealizado; que estaba fuera de la realidad y había enalteciendo a las altas jeraquías como el clero la aristocracia, el ejército o a la gente más pudiente que influían descaradamente en el Estado en su propio beneficio y ésta había prescindido olímpicamente de la clase obrera que había sido el verdadero motor de los medios de producción. Es decir, el Capital. Por tanto según estos intelectuales era preciso hacer una revolución social eliminando a la propiedad privada, que era la causa principal de todos los males y hacer un mejor reparto de la riqueza cediendo la gestión de la productividad material a la sufrida clase obrera.

Otro tanto se podría decir de muchos autores famosos de los años 60 del siglo pasado en mi país, quienes a sus novelas les daban un tratamiento muy realista y desde una óptica tirando a socialista para diferenciarse y criticar de un modo eufemístico al régimen franquista el cual estaba apoyado por los Poderes Fácticos de aquel entonces, como si la ideología de Karl Marx que señalaba los problemas de la clase obrera fuese la auténtica varita mágica de la democracia y de la libertad, cuando de hecho lo que se hacía era una lucha por alcanzar el Poder.

Pero hoy en día esta especie de altivez del Estado respecto el hombre medio de la calle sigue producinéndose ya que éste cree que dicho hombre común es un ignorante al que le falta un sólido juicio crítico de la situación para poder votar con ecuanimidad. Así que cualquier partido político para ganarse la confianza del elector la hora de votar en unas Elecciones Generales  recurre a la imágen más que a un discurso razonado en los medios de comunicación y la demagogia.

Por mucho que triunfen en la sociedad las tendencias populistas tanto de izquierdas como de derechas, quienes siguen mandando en la sombra son los Poderes Fácticos que están en relación con la ley del Mercado de la oferta y la demanda, y son en realidad quienes marcan el camino por donde la gente tiene que ir. Por eso podemos conocer a sujetos en cualquier parte que sean muy mercantilistas y nos den a entender aquello tan mezquino como "tanto tienes tanto vales".

¿Pero de verdad la ideología Comunista que según algunos puede volver pero con otra cara postmoderna que pase por alto el análisis histórico del Materialismo como se hacía en otras épocas, vaya a resolver la injusticia social en la actualidad como pueda pensar mi vecina Laura?

Yo creo que no. Ya de entrada sé de casos en los que en un taller, en una empresa en la que hay unos operarios a los cuales los discursos teóricos les parecen música celestial, cuando la directiva nombra capataz a uno de estos rabajadores éste adquiere un aire altivo, no reconoce ningún compañerismo con nadie, y se vuelve un déspota para los demás, porque le gusta ser como un jefecillo de los que le rodean. De manera que estos antisistemas tan pronto como se hagan con el Poder tropezarán en la misma piedra que sus bisabuelos. Se olvidarán de sus reformas sociales, de las necesidaddes del hombre medio y sólo podrán vivir holgadamente quienes simpaticen con su épica gregaria y colectivista como ya ha sucedido en Rusia y en otros países.

Hoy en día la ciudadanía común siente un pavor completamente justificado ante la incertidumbre laboral en la que está inmersa debido a la revolución tecnológica, pues la robótica se impondrá cada vez más en la industria y quitará puestos de trabajo, y a la globalización, por lo que se crearán nuevos burgueses informáticos que se mirarán por encima del hombro a sus progenitores de la Era Industrial que no saben manejar bien Internet como se ha podido constatar en muchos hogares.

Y es que estas personas antisistemas como mi vecina Laura con su capacidad analítica del Materialismo histórico no cuentan con el factor humano.Pues por debajo de los colores ideológicos y de la sabiduría tecnológica que una persona pueda tener subyace como siempre un egocentrismo feroz que le empuja a querer estar por encima de su prójimo.

 


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