WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 01.2

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                                                          * VIAJE *

Ya cumplidos mis 20 años viviendo en un pequeño pueblo alejado de la ciudad y de sus tecnologías, solo enfocándome en mi educación como bruja y esperando la luna llena que marque mi partida, siendo esta misma noche ese día especial donde empezará el viaje que tanto tiempo he esperado, la última prueba para convertirme en oficialmente en Bruja, cosa que me permitirá tener acceso a los documentos de las bibliotecas privadas esparcidas por todo el mundo acerca del mundo de la Hechicería. Aunque no sea de adicta estudiar o a leer, sino más impulsada por la curiosidad de contemplar el maravilloso paisaje que ahora no está prohibido, si, las satisfacciones de que ahora ya no lo está y tengo todo el derecho de verlo, es el fin, no un medio.

Recostada bajo la sombra de un árbol cerca de un río, ensimismada en mis pensamientos, esperando que la ciudad que elija sea buena para perfeccionar mis artes. ¿Qué estudiar? El canto de un pájaro me regresa a la realidad, observo en la copa del árbol, un nido de aves, la madre alimentando a sus polluelos. ¡Oh!, naturaleza sabia, ¿son felices siendo dependientes de su madre?, ¿su madre es feliz con eso?, ¿es por qué su condición de animales lo hace imperceptible?, sé que los animales y los humanos son diferentes en esos aspectos, ellos solo lo hacen por la inercia de la naturaleza, mientras que las madres humanas no están sujetas a esto, algunas son malas madres; impulsados por factores externos o internos, como puede llegar a ser la condición mental. Algunos animales solo responden a estímulos que les incentivan las crías, estímulos que solo pueden hacer las crías, y por eso su reacción puede llegar a indiscriminada, como puede ser en casos donde otros pájaros dejan sus huevos en otros nidos, terminando en la muerte de los primogénitos, siendo el invasor el único en sobrevivir. ¡Que crueles!, ¿pero qué puedo hacer?, si le digo al pájaro que no alimente al invasor, este moriría, pero sino no le digo, serán otros los que encuentren su fin. Me siento aliviada de que no he presenciado esas situaciones, ¿No?, nunca he visto tal situación. Observo que los polluelos ya tienen sus plumas, significando que pronto también tendrán que abrir las alas y viajar, ¿adónde irán?, nadie lo sabe. ¿En qué momento es que empiezan a intentar volar? Me gustaría verlos.

Tiempo después caigo de nuevo en pensamientos sin sentidos que parten desde imaginar como será la ciudad adonde iré, hasta como será su comida. Un pensamiento evoca otro sin relación con el anterior. Como algo que no puedo controlar, o que no sé si se pueda, el tiempo vuela. Los rayos de sol caen directamente sobre mi indicándome de que he perdido medio día y que medio más me falta para partir. Me propongo levantarme, sino antes ver el nido, viendo de que no está la madre y parece ser que los polluelos descansan. Me pongo en pie, me estiro con todas mis fuerzas para crecer, exhalo y marcho a casa, debo completar mi equipaje. ¿Cinco años fuera de casa? ¿Qué haré después de retornar?, ¿Este viaje me despajara mis inquietudes de mi vocación? Espero que así sea. Quizás solo estoy desplazando mis problemas hacia el futuro, pero eso es cosa de mi YO del futuro, la de hoy solo quiere vivir. ¡Sostente mundo, que ahí te voy! Camino a casa. Mi familia me debe estar esperando. ¿Qué habrá para almorzar? Tengo hambre.

 

 


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