WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 01.5

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Subí hacia mi cuarto para bajar mis maletas, padre me acompaño para decir que él lo haría. Padre tomo las maletas, mi armiño subió a mi hombro, observe mi cuarto, las paredes, las escaleras, los cuadros mientras bajábamos hacía la puerta. Ahí nos separaban madre y Heydi. Caminamos hacia ellos, se acercaron y me abrazaron, madre me beso en la mejilla y sollozo. Los abrace fuerte. Tiempo después salimos de casa. A fuera estaban todos, la señora Junbaisky, su esposo, mis amigas; Martha, Alejandra, Fátima, el carnicero, el jardinero y otros que no recuerdo. ¿Quiénes eran? Gire a padre con desconcierto para encontrarme con que ya no tenía la bolsa en su cabeza, estaba con una mirada seria, decidido. Entendí lo que quería decir y asentí la cabeza, él también lo hizo en respuesta. Regrese a mirar a todos para decirles:

- ¡Hasta luego!, ¡No es un adiós!, ¡Gracias por todo! ¡Hoy me marcho a cumplir mi última prueba para convertirme en Bruja! -inhalo aire- ¡Sostente mundo, que ahí voy! - Termine por alzar los brazos de emoción, para que ellos me aplaudiesen. Tras la ronda de aplausos, doy un gran abrazo a mi familia prometiéndoles que volveré, solo esperen, les asombrara lo que lograre. Agarro mis maletas y mi armiño, Koma, en el hombro, comienzo mi viaje hacia la ciudad. Empieza mi aventura.

                                                                 ***

A lo lejos vemos como Mercy se pierde en las sombras de los árboles. Ahí va una joven. Una soñadora, a buscar respuestas a preguntas que aún no se formulan, pero tiene esa corazonada de que ahí yace una cuestión que no puede resolver sin antes vivir. Y en una copa de cierto árbol que se encuentra cerca de un río, yacía un nido de pájaros, en el aún había un pequeño pájaro que tenía que abrir sus alas, era hora de que vuele, su madre se había ido, ya cumplió su objetivo; hacerlo crecer, todos ya habían salido del nido de un modo u otro. Con esa seguridad que puede inspirar el que todos lo lograsen intuitivamente, el rezagado se pone en posición de vuelo al extremo del nido, agita las alas, siente el viento en todas sus plumas. "¡Si!, ¡Es el momento!" piensa. Agita las alas, agita, se siente preparado, salta, mueve las alas con fuerza de arriba hacia abajo, el viento suena en reacción a él. Con cada momento que pasa, el suelo se hace más cercano, ¡Vuela!, ¡Vuela! ¡Agita las alas con más fuerza! Y dando su mayor esfuerzo al intentar volar, no encuentra más que su propio fin. El pequeño cae, parece que no se esforzó lo suficiente. La caída le rompe un ala, el pequeño animal chilla, pero nadie le socorre, así es pajarito, este mundo es uno sin perdón. Acercándose se escucha el aleteo de un ave, cada vez más cerca, una sombra oscurece al pequeño pájaro, este mira a la repentina ave y viceversa, sin perder el tiempo ni arriesgándose de que otro le quite la oportunidad, el Gavilán lo toma entre sus garras y vuela. Regresando a su nido para alimentar a sus polluelos con la presa adquirida. Empieza el viaje.

FIN DE ACTO 01


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