WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 02.0

Por
Enviado el , clasificado en Varios / otros
203 visitas

Recomendación:
Deviajeros.es - La página de referencia para planificar tus viajes y vacaciones

-ACTO SEGUNDO-

-REALIDAD RIMA CON CIUDAD-

Bajo la lluvia, dos extraños se miraban uno al otro. Uno con curiosidad, otro por la inercia de un recién llegado. Un señor bajaba dos maletas, era un adulto corpulento, de una barba muy poblada y ojos amables. Este señor era el bienhechor de la pequeña que cuando se percató de ella caminando bajo este mal clima, se dispuso a llevarla a la ciudad más próxima para que ésta regrese con sus padres, "Seguro se encontraba jugando cuando le sorprendió el mal clima, pobre niña, sus padres deben estar muy preocupados. ¡Pero no te preocupes!, aquí esta tu tío Gagunj, ejeje" pensaba alegre el gran hombre de hacer una buena acción. "Esta vez, Santa Cola me traerá regalos, ejeje", se regocijaba.

La joven se encontraba con un vestido de tonos oscuros y sobre este, una manta negra que lo usaba para protegerse de la lluvia. Se hallaba temblando por la humedad y el frío de sus prendas. Sostenía en ambos brazos dos maletas grandes que inducían que estaba de visita a la ciudad, y por el tamaño, sería por mucho tiempo. Cuando la pequeña se disponía a hablar al desconocido curioso que se encontraba en la esquina observándole, el chofer del vehículo se despidió de ella acariciándole la cabeza mientras le sonreía y decía:

- No vuelvas a jugar muy lejos de la ciudad, eh, te podrías perder y vaya que tienes suerte de que tu tío Gagunj te encontrara, ejeje. Cuídate. -Se despedía y subió a su coche, mientras susurraba "Espero que me traiga una pelota más grande que el del año pasado, ejeje". En respuesta ella se despidió con la mano y una sonrisa, luego el vehículo continuo su viaje sin antes dejar una gran nube de monóxido en el ambiente procedido del ruido de su motor que hacía al avanzar, un carro muy viejo.

El joven solo se limitó a observar la escena. El gran hombre. La pequeña. La lluvia. El ruido lejano del vehículo. La lluvia. Quedo un poco pasmado por un sin sentido. ¡Vaya, solo es una niña! Se dijo reprochándose. No hay problema, solo le saludare, le preguntare si todo está bien y me iré. No quiero tener en mi conciencia el saber que una niña se perdió en un día de lluvia. Algo simple. Entonces espero tener contacto visual con ella, al lograrlo le saludo amablemente con la mano.

- Hola. ¿Todo bien? Veo que tienes unas maletas muy grandes, ¿Tus padres están en camino? - Mirando ambos lados de la calle en búsqueda de una persona mayor. Pero no veo ni un alma fuera de casa. Perdóname Rudy, pero tendré que llevar a su casa a esta niña, se decía buscando consuelo. ¿Dónde estarán sus padres? - Bien, parece que no vendrán a tiempo y tu no pareces tenerlo, estas temblando de frío, eso no es buena señal, ¿sabes? - Acercándome a ella, me pongo a su nivel y trato de tomar sus maletas.

- ¿Qué haces? - Incorporándose, en la mira. Ella hablo exasperada-. ¿Tratas de robarme? ¡Ah!, ¡papá tenía razón!, lo peor es que la tenga, la ciudad es peligrosa. ¡Oye!, será mejor que no te atrevas a hacerlo. Tengo un arma secreta con rabia, y es literal, eh. ¡Muéstrate Koma!, ¡Como lo practicamos! - Saliendo de la manta que le cubría, surge un animal blanco, como una rata, pero más larga con espuma en la boca. El chico se aleja asustado, ¿Así que funciono? - ¡Koma!, usa técnica ¡"Ataque de Weil"!, ¡Ahora! - Al escuchar la orden, Koma salto hacia el chico. Lo siento chico, matarte he o matarme has.

- ¡Espera! ¡Espera! ¿No estas extraviada? ¡Solo quería ayudar! - Dijo intranquilo el joven manteniendo sus manos arriba de la cabeza. - ¡Detén a tu ra ...- *Mordida*. - ¡Ay, mi Dios! - Mirando a la niña y a la rata en su brazo reiteradas veces. El joven cae.

 Sintiendo la lluvia en su rostro y en todo el cuerpo, se da cuenta de que esta recostado en el asfalto. ¿Qué paso? Ah, ya recuerdo. Mori tratando de ayudar a una niña. Que muerte para más aburrida, sería mejor si hubiera sido una linda chica. Veo borroso, me duele los ojos. Parado a lado mío hay una persona, vestido de color oscuro, ¿Es la Muerte? Vuelvo a cerrar los ojos y me resigno, que pase lo que tenga que pasar.

- Oye, levantate. No te hagas el dormido ya abriste lo ojos. ¡Oye! ¡Koma!¡Ataca!

- Esta bien, está bien. Te escuche. Pero ¿No puedes dejarme morir en paz? Hasta en los últimos momentos siempre existen las interrupciones. Ahora que me mordió una rata, ¿Qué me espera? ¡Ah! .... ¡Oye, no me patees!

- Si no quieres que lo haga, levantante. Tengo que disculparme. Y tengo frio ... Y hambre. - Lo decía mientras cruzaba los brazos en búsqueda de mantener su calor corporal.

- ¿Disculparte? Parece que por fin lo comprendiste, fue rápido, pero no lo suficiente, ¿Sabes?, ahora de seguro que tengo leptospirosis.

- Pero ¿qué dices? Oye lo que dice, Koma. ¿Ya ves que no valía la pena esperar a que despierte?, era mejor idea ir a buscar hospedaje. Tengo hambre. -Le hablaba a su rata blanca. - Como sea. Disculpa por que te atacase repentinamente, es que, ya sabes, ciudad, mucha gente, lobos, curas, son muchos peligros. Mas vale prevenir que lamentar, ¿no?

- Si, pero sino escuchas a las personas, por prevenir terminaras lamentando la muerte de alguien, ¿Sabes?

- Ya, no te quejes. Ya te curé, solo tenías una raspadura. ¡Y no es una rata, es un armiño! Gente sin educación. Adiós. - Girando su cabeza con enfado, continuo su camino.

Tarde un tiempo en levantarme, no sé cuánto tiempo pasé cuando finalmente me puse en pie y me dirigí a casa corriendo. Me acorde de mi peluche. ¡Cómo pude haberlo olvidado! ¡Espérame Rudy!¡Yo te salvare! Esas fieras no te sacaran la felpa, no mientras yo esté aquí.

Llevaba un tiempo corriendo, cuando a una cuadra de mi casa, volví a encontrarme a esa niña con su rata, sentada en sus maletas fuera de un hotel, tenía un rostro enfadado. ¿Sus padres se olvidaron de ella? Evita hacer contacto visual con ella, me decía a mí mismo, tras haber concluido que nada bueno sale de juntarse con ella, no señores, nada bueno. Ella me miro cuando pase corriendo enfrente suyo. Espero que no me haya reconocido. Pero ya nada me podía molestar sino preocupar cuando estaba en la puerta de mi casa. ¡Ya llego tu Salvador, Rudy! Toco el timbre tres veces seguidas en señal de que soy yo. Escucho los pasos de mi abuela, esos particulares e inconfundibles pasos. Alegría, si no le paso nada a Rudy. Miedo, si algo le paso. ¡Dios!, nunca te pido nada, pero por...

Bueno como podras notar tengo que cortar mucho los capitulos por el maximo de palabras que se admite en esta pagina. Pero como dice en mi perfil, hay otras paginas donde tambien lo subo antes que aqui. Para mayor facilidad de lectura te invito a visitarlo, ¿No quieres? Bueno

:C

 

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.