WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 02.3

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Después de eso la abuela y su nieto se despidieron de la pequeña Bruja sin nada más que dándole las bendiciones por su porvenir, darle fuerza por ese incierto, ese algo, que la abuela ya presentía y que en su corazón negaba. Su nieto, Salvador, se encontraba a su lado. Ella lo miraba, él era su familia, nadie más, ella velaba por su seguridad y eso era su prioridad. "Quizás sea una mala persona, pero en este tipo de casos no éticos, la familia es la familia" se reconfortaba la dulce abuela.

- ¡Oh!, Rudy, despertaste, déjame contarte lo que acaba de pasar, no me lo creerás … - Dijo emocionado Salvador a su fiel amigo. - Ayer cuando caminaba ...

Pasado un tiempo desde que la pequeña bruja se despidió de sus bienhechores, en la mente de Salvador se generó una pregunta, que cuanto antes tenía que hallar respuesta. Dirigiéndose a la única persona que sería capaz de tal cosa:

- Abuela, ¿Le dijiste donde queda el mercado comunal? Jaja, que pregunta más tonta, está claro que no omitirías tal información, sino, ¿Cómo le recomendarías ir ahí? - Riéndose de su sentido el nieto se retiraba - Bueno abuela, ya serán las 8:30, voy ayudar a la señora Riskovolty y abrir el local. Me adelantare, nos vemos.

- ... Si, cuídate. - Se despedía la abuela sin creer lo que había hecho, o mejor dicho, lo que no.

* * *

Para aún ser temprano los ciudadanos ya se encontraban fueras de sus casas, las tiendas y negocios propios ya se hallaban abiertas al cliente en su totalidad, las personas empezaban sus actividades, los niños ya estaban corriendo por las calles en búsqueda de una emoción fuerte para hacer recordable el día, como no era temporada de estudios los jóvenes se reunían desde temprano para gozar este tiempo de respiro que era atribuido únicamente a las vacaciones y los sentimientos que solo esto puede evocar; a su proximidad, el pasar de los días como el fin de este periodo. Cuando caminaba sobre un puente notó el paisaje que le mostraba el mar, la zona portuaria y el conjunto de elementos vivos, alegres y carismáticos de los pescadores que se aventuraban y desafiaban al mar. Ya sea el mar como el mar, todo dependerá de que seas para el/ella.

La pequeña Bruja viajaba por las calles, observando los paisajes únicos que solo las ciudades pueden permitirse. Los bullicios de los niños y la cordialidad de la gente. Los ciudadanos la miraban con curiosidad, ella también los miraba, siendo ella la que más interés le causaba la personas.

Algunos ancianos que se encontraban sentados platicando con sus similares de edad, le dirigían unas palabras como "Eres nueva por aquí, ¿No?","¿A dónde vas con esas grandes maletas?" ,"¿Quieres caramelos?","¿Te perdiste?” Me recuerdas a mi nieta", después de esos intercambios unilaterales y mostrar un poco de interés regresaban a sus actividades; cierta actividad que trascendía desde épocas inmemorables que consistía en reunirse en bancos o lugares públicos donde conversaban animadamente y ante cualquier oportunidad buscaban deleitar sus ojos. Ante el poco trato de los ancianos, Mercy reanudo su búsqueda del Alcalde.

.. Tras estar caminando unos 20 minutos por la ciudad, guiada por la curiosidad se percató que pese a que buscaba al Alcalde no sabía dónde quedaba el mercado. Reprochándose así misma por su distracción y pérdida de tiempo, ¿´Todavía podre encontrar al Alcalde si voy al mercado?, se cuestionaba -con cierto enfado hacia si, por la posibilidad de perder la oportunidad - pero, ¿El que le haya dicho de que podría verlo significa que siempre lo hacía?, de tal manera se reconforto en que no  perdería la oportunidad pero no podía esperar a otro día, no tenia en donde vivir y el Alcalde era su salvación, era eso o dormir en la calle. La decisión era obvia.

Mercy llego al mercado gracias a pedir en reiteradas veces, muchas más de lo normal, en cada esquina pedía que le señalasen el camino. Resulto que el mercado se encontraba más próximo a la casa de la abuela de lo que creía, a tan solo unos cinco minutos caminando de su casa, pero ella tuvo que caminar unos veinte en compensación de ir en dirección contraria. La pequeña Bruja se asombró por la construcción en forma de arco que decía "MERCADO ICHISTOWSKI”, al cruzar el arco se encontró que el mercado era un gran espacio y sobre este se encontraba los diferentes puestos que ofrecían sus servicios. Esto no quiere decir que aquí se concentre todas las tiendas, para nada a lo largo de toda la ciudad existe establecimiento más grandes donde ofrecen servicios, este espacio de venta era solo para aquellos que no tenían los medios necesarios para tener una infraestructura para trabajar, para que una persona tenga su tienda donde vender tenía que hablar con el Alcalde quien dictaminara si la persona cumple con los requisitos, o mejor dicho no los cumple en la formalidad para hacer por si mismos, es cierto que este mercado no es del todo legal, solo es un espacio que le fue dado este uso a través de que el Alcalde iniciase este proyecto que tuvo buen recibimiento  por parte de los ciudadanos.

 


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