WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 04.2

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La mirada vacía de la señora Hojeham detiene el movimiento de la cuna para buscar algo en la habitación. Ignora a Mercy y a su mascota. La anciana camina lentamente por habitación, aplasta algunos juguetes, tropieza con la ropa, pero llega ahí, en la ventana. ¿Vera por última vez a la ciudad?, imposible. Tiene las manos alargadas como si quisiera tomar algo, sujetar algo, a alguien. No toca la ventana pese a estar frente ella, con las manos toca las cortinas. Con un movimiento descendente, arriba hacia abajo, gentilmente, suave, acariciando. Afecto con melancolía, un surtido de emociones. Las manos se detienen al sentir algo, esa sensación tan familiar de todas las noches, que antes le dolía, pero que ahora la reconfortaba un poco, un grano de felicidad que se disolvía en el pantano de la Sombras. No fue suficiente para mover una montaña. Con una sonrisa que no evocaba felicidad sino más bien una que sentencia, la anciana voltea, sin saber su ubicación habla en una dirección aleatoria. "Mercy, si tan solo le hubiera dado una oportunidad no se hubiera ido, ¿Verdad? Pero no se quedó a mi lado. Y no me olvido de esa elección. Después de caer uno se levanta, pero, ¿Por qué sigo tumbada? Dejar de ser uno y caer, decaer y recaer profundamente, ahora lo veo. Lo que siempre debí observar, lo que en verdad mis ojos miraban. Todo este tiempo solo me engañaba, no veo nada. Viví manteniendo relaciones sin sustancias, solo siento odio, ¿Sabes? siento odio, odio por irme, sabiendo de que el tiempo que gasté en odiarme no me sirve. No me sirve, mi corazón pesa más que la pluma, ya ésta decidido, no guardo esperanzas.... ¿Albert? ¿Albert?, dime algo, ¿Estás aquí?  .. ¿Podrías hacerme un último favor?, ¿Podrías ser mi guía? Esta vez podremos tomarnos de la mano, ser una familia ... ¿Albert?" Cada vez con una voz más quebrada, pero solo hay silencio por la otra parte.

***

Desde el ultimo rayo del Sol me encontraba mirando la escena, mi última escena en esta obra. ¿Quién soy? Soy Albert. No recuerdo nada de mi pasado, cuando ya lo supe, era un fantasma, ¿Mi muerte habrá sido lenta, dolorosa, apacible? La muerte ¿Puede ser apacible? Si. A lo largo de estos años observando el vivir de los demás llegue a concebir el pensamiento de que la muerte no es mala, si, es como un desastre natural, solo pasa, nada se puede hacer para evitarlo. Y es la muerte inevitable, desde que nacemos esta impreso en nosotros la marca de muerte. Después de nacer morimos paulatinamente a lo largo de nuestra existencia, es decir, son los nueve meses donde estamos desarrollando vida y una manera de apreciarlo es que el nacimiento es el momento donde la vida se encuentra en su mayor expresión, luego del clímax, recae, morimos lentamente. A lo que llamamos vivir, es un proceso donde estamos pudriéndonos pedazo a pedazo, solo lo cambiamos de nombre porque nadie quiere admitir que más tiempo que vivimos es menos tiempo para vivir. Negamos nuestra Sombra. Cuando se da a Luz, nacen dos seres; el niño y su Sombra. Nace el presente y el futuro, el pasado queda en el vientre de la madre.

Pensamientos de un soñador en ausencia de su pasado, ¿Tuve una buena familia que me quisiera?, me gusta pensar en que si, como todos, pero me pongo a pensar, mientras me miro, "Mori joven, soy un niño, mi padre ¿Me mato a golpes?” La Sombra de uno "¡Ah!, a lo mejor, o peor, es cuando morimos el nacimiento de nuestra Sombra, es decir, el niño nace de la madre y la Sombra del niño cuando este muere. Ser fantasma es duro, no puedes hablar con nadie, nadie te puede tocar, no sientes el calor de otros, ¿De qué sirve poder tocar las cosas si no saben quién les toca? Es doloroso. Ser invisible. No soy necesario para nadie, eso pensé hasta que un día estando bajo un árbol una señora me hablo, con cierto interés me hablo, ¡Si! me hablo, ¡A mí!, cuando nadie se supone que poda hacerlo, ¿Sabes la alegría que eso me provoco?, no, no lo sabes, decir que si es mentira. Pero como nada bueno puede pasar de las personas que te sonríen sin conocerte, al tiempo descubrí que ella mentía, no se preocupaba por mí, a mí tampoco me importaba, pero el tiempo y las rutinas las cosas cambian. Siempre que hubiera alguien con quien pueda hablar está bien. Con una simple oración, todo empezó, déjame contarte mi día. Ella me oía con una sonrisa, me alegraba y dolía. Miente, pero esa mentira me salva. Todos los días iba en la tarde a contarle lo sucedido en la ciudad, lo que descubría de otras personas y contrastaba con lo que ella sabía, y así ella conocía el mundo privado de otros. Es algo vacío el que nuestro tema de conversación no seamos nosotros sino otros. Ah, la muerte como el descanso bien merecido de tanto obrar en la vida. Pero nadie es consciente de la tortuoso que es la muerte, nadie ha vuelto y lo ha descrito.

"... ¿Albert?" Tus palabras duelen, ¿Cómo quieres que te guie a un lugar que desconozco? Los fantasmas son una etapa en transición hacia las Sombras, son el esbozo de lo que fuimos. No tenemos una memoria, por eso considero la vida, fantasma y sombras como diferentes entes. La Sombra como nuestro propio fin, un fin indeleble. Siempre nosotros acordándonos de nuestra afinidad. Dura y peligrosa es volver sobre nuestros pasos, por eso caminamos siempre mirando hacia adelante, camino que nos lleva irónicamente a ella, la Sombra.

No puedo, no puedo hacerlo. No me lo pidas por favor, llevo tanto tiempo negándome a ir a las Sombras, por ti, somos lo único que tenemos, uno para le otro. Quizá fuiste la segunda abuela que tengo, pues no recuerdo la vida, pero ahora eres, eres mi más preciado tesoro, mi hilo que me sostiene evitando caer al infierno. Desde ese momento de timidez donde te pedí que si te podía llamar abuela, el que aceptases me dio felicidad, me alegro, ilumino mi existencia, esa Luz dolía, porque sabía que no era eterno, nada lo es, y el pensar en eso duele, todo duele, el pensar duele, vivir duele, morir duele, recordar duele. Existir duele. ¿No pude ser para ti ... lo que tú eres para mí?, lo sé, solo soy algo borroso de lo que fui. Un intento de vivo que se niega a caer en las Sombras, todos pasamos por esto, ¿Sabes? Corto o largo periodo de confusión, pero siempre al final logramos salir adelante, quizá en algunos casos ya sea tarde para eso y otros tienen suerte, si, suerte. Tardamos toda una vida, lamentablemente, a que cuando uno aprende a vivir, por fin, ya tenemos que morir.... otros no lo consiguen.

 


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