WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 04,3

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Ese día ya estaba preparado para esto, ya lo había discutido, lo que pasará cuando la puerta se habrá, ¿Tengo el valor?, claro que sí, los muertos no tienen miedo, ¿Qué más puedo perder?... La única persona con lo que paso el último tramo de mi existencia, ¿Era igual de feliz cuando vivía?, espero que sí. Y que sea en este momento de la muerte, mi mayor felicidad. Este tramo de la vida, es solitaria, quizá en este momento en virtud de fantasma es cuando más apreciamos la compañía de otros, cuando vemos que las personas no lo hacen y lloramos en pensar, eses sentimiento de incertidumbre, que ¿Nosotros lo valoramos en vida?, es ese sentimiento lo que nos parte el ser y la resignación es lo que nos lleva a la Sombra. Sea lo que sea, somos unas porquerías de personas, unos más que otros, pero todos lo somos. Nuestro desconocimiento de nuestra vida es lo que nos aterra, al ver a muchas personas y sus estilos de vidas y en nuestra imaginación la contrastamos con la que creemos que fue la nuestra. “Yo debí haber sido menos porquería que él”, nos complacemos. Abuela, te quiero. A lo mejor nunca leas estas palabras, pues nunca te hable de Zalamanca y una parte de mi quisiera que la leas, otra se avergüenza de mis pensamientos que escritos se hallan. La suerte o su voluntad lo decidirá.

El Acto se encuentra por acabar.  Escena final.

***

"... ¿Albert?". Con esa simple palabra se reanuda la escena para darle fin. El fantasma sale de la cortina, más bien lo atraviesa, tenía la cabeza baja, caminaba hacia la abuela, su abuela. Los pasos se hacen lento, el tiempo es lento. No es morir, pues el alma es eterna, solo reconozco, el alma recuerda. La Sombra no es tan mal cuando vas por voluntad propia.

- Abuela, lo siento.

- ¿Qué dices?, vamos a estar juntos.

- Lo siento.

-.... ¿Albert?

-.... Si abuela, soy Albert, usted me dio ese nombre, usted me dio todo lo que tengo, mi felicidad es gracias a usted. Gracias por darme tanto, discúlpame por darle tan poco. Nunca pude ser su nieto de verdad, nunca pudo tocarme, ¿Qué es tocar si es unilateral? Egoísmo.

- Pero ¿qué dices?, si eso te hace egoísta, seamos egoístas. Vivamos, no, moramos.

- ¡Por eso mismo, abuela!, no puedo dejar que muera, no al mismo tiempo que yo, sería como matarte y no quiero eso. ¡No quiero!

-.....

- No puede seguir con esto, abuela. El que vive en el pasado se olvida de disfrutar la miel del presente.

- ¿Qué ...?

- Debes vivir, abrir la caja, pero nada se quedará en ella ...Tranquila, quizá es impertinente de mi parte, pero seré la esperanza que quede en la caja, una parte de mí. Permítame mi último acto egoísta, antes de, antes de. No hay tiempo, se ha abierto la puerta. Alguien tiene que cerrarlo del otro lado.

La manecilla del minuto de detiene. Tic-tac. Los segundos corren. El fantasma inhala profundamente para darse valor y con toda su fuerza introduce su mano por el abdomen, su rostro se contrae en dolor. Los fantasmas no sufren, se dice, no mueren. Desde el abdomen busca su corazón, es cosa que se congelo hace mucho que ya no late, sino que se sirve de reloj de cucú, el cucú que todas las mañanas hacia echar el día a la basura en el minuto uno, dentro; la esperanza, cultivada lentamente durante todo ese tiempo que paso con la abuela. Dar a la madre tierra lo que en su vientre concibió. Esto es más tuyo que mío, solo lo conservaba para este momento. Con un movimiento impetuoso extrae de si su corazón, lo mira con asombro, no hay tiempo. Corre la pequeña distancia que le separa de la anciana que se encontraba extrañada, aquella que perdía los tonos vivos. Uno, dos. Con toda su fuerza lo inserta en su vientre. Dentro nacerá la esperanza, dale tiempo y amor y la nacerá las ganas de vivir. La anciana siente el golpe, cae rendida por la falta de fuerzas. Los hilos se rompen. En ese fugaz momento la anciana sintió en su interior una calidez, cuando se encontraba en el piso estiro una mano en dirección del viento cortado. "¡Albert, espera! “... Tiempo después el calor comienza a retomar su lugar en la casa. Las telarañas no desaparecen, pero no deberían de soportar el calor. No más.

He oído análogos, uno de alguien que salió de noche armando con una pistola y dispuesto a matarse, entonces unos ladrones intentan robarle y él por defenderse mata a uno de ellos con el arma, los demás escapan ante el disparo. Al ver que había comprado su vida por la de otro, renunció a su deseo de quitarse la vida.

Aún en el suelo la anciana comienza a vomitar, siente un dolor en su cabeza, su cuerpo. Anafilaxia hacia las Sombras. El cuerpo lo rechaza, dentro guarda una Luz nacida de un ser de la Sombra, una Luz pura. El vómito de la señora era la bilis negra, melancolía; melancolía de verano.  La señora Hojeham menciona al incorporarse "Estamos en verano, eh... Ya...Estoy ciega"

 

 


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