WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 05.1

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El mercado se encontraba tan animado como siempre, nunca para de moverse. Todos van de un lugar a otro comparando precios y calidad de los producto. Mercy se detuvo en una de las cuatro entradas del mercado para decirle a las personas que cruzaban "Una Bruja esta en la ciudad, solucione sus problemas con Hechicería" Las personas se asombraban con sus palabras, por lo que ella lo tomo como buena señal, asombro de felicidad. Así paso un casi media hora hasta que vio a dos personas que conocía, ella se acerco a ellos para agradecerle lo que hicieron con su casa, ya que ellos se fueron antes de que ella pudiese decirles algo.
- No es nada, solo hacemos nuestro trabajo. - Juan
-No des por amable al camarero que solo es atento por ser ese su trabajo.- Luis
- Esta bien, aún así, muy buen trabajo ¿Están por ir a laboral? Tienen la misma ropa de...
- Si, restauradores, venimos antes de tiempo.- Carlos
- Ya sabemos que habrá un desastre.- Luis
- Tan solo optimizamos el tiempo, se pierde tiempo el esperar que nos llamen- Carlos
- Debe de faltar poco para que pase. - Luis
- ¿Qué sucederá?
- Veras, una vaca salvaje pasara por aquí.- Carlos
- Si, no es una vaca, pero parece.- Angel
- ¿Trabajan desde la mañana? Parece como si estuvieran trabajando siempre.
- Si, estamos ahorrando- Angel
- ¿Sabes del precio de la vida?- Carlos
- El cuanto cuesta el poder vivir libre
- ¿Cómo? ¿Es eso posible? ¿Cuanto es?
- Veras Odre nos hablo de ello, nos dio una meta- Carlos
- Después de tanto tiempo trabajando aún no llegamos ahorrar ..
El grito de la gente los interrumpió. "¡Corran, ya esta aquí!" "¡Ya llego, sálvese quien pueda!" "¡Ahh...!" Por lo que los gemelos se despidieron, "El trabajo llama, más bien grita", Mercy estuvo un tiempo pensando en que hacer, pero al final se decidió en ir a ver lo que había pasado. La curiosidad de ver los desastres. Cuando llego a la escena del coas se encontró con unos puestos destruidos, mucha gente se reunía a observar y se acercaban a los dueños de los quienes se encontraban mirando como sus mercancías estaban esparcidas por el suelo. Eran tres personas las que fueron victimas, uno era un señor obeso, el otro era un señor de una mirada furiosa y la tercera, una mujer que no tenía apariencia de vender en un mercado, pues vestía para nada cómoda como para moverse libremente, estática en un pose. En la multitud, que no se hizo de esperar, se hablaba, "Pobre de ellos, siempre terminan así" "Deben tener muy mala suerte para que esto les pase" " Siempre ellos .." Las voces eran condescendientes, todos solidarios, eran algo que tenían en común, la mayoría eran personas que vendían lo que hacían, pues unos eran pescadores, otros tenían un campo de cultivo a las afuera de la ciudad, otros eran artesanos, todos se esforzaban trayendo sus productos para ofertar. Nadie quisiera que sus esfuerzos se echasen a perder al romperse, por tal manera eran solidarios con algo que no tiene valor adquisitivo, las palabras. Pero todos en su interior pensaban que era mejor que sean otros que ellos.
Después de satisfacer su curiosidad muchas personas se van, la multitud se disuelve. Mercy miraba como los hermanos trabajan luego miro a los afectados, no se miraban tristes, aunque fingida o no, los espectadores lo estaban más. El mundo es raro, la naturaleza sigue principios y es el hombre quien tiene mas incongruencias, somos uno. La Bruja notaba que estar más tiempo ahí es innecesario, aunque siente un poco de decepción al no ver a ese animal que ocasiono esto. Quizá otro día, al final como dicen, esto pasa todos los días. No molesto a los gemelos en despedirse, ya lo habían hecho hace poco. Así que camino hacia la entrada del mercado, pero no fue al mismo sino que por su poca capacidad de orientación, fue a la que se encontraba en el sentido contrario. Ya eran casi las tres de la tarde, ¿Sabes que significa? Si, hora de comer y el estomago de Mercy lo sabia muy bien.
- Koma.... Tengo hambre, volvamos a casa.
- Claro, pero, tienes que decir en la condición en la que estamos.
- No se a que te refieres, no es momento para tus bromas.
- No, tan solo dilo, admítelo.
- No estamos perdidos..
- ¿Entonces?
-.... Koma, volvamos a casa. No conozco muy bien las calles, en el pueblo no había avenidas.
- No sé porque crees que se como llegar a casa. Estamos per..
- No lo estamos, no sigas con tus bromas, volvamos.
- No tengo idea a que te refieres, Mercy, hoy no almorzaras ... También comiste mucho en la mañana.
- Solo fue un desayuno promedio.
- No creo que comer dos platillos sea promedio, deberías pedir perdón por aquellos que no tienen nada y ....
Koma se detuvo al ver que Mercy se encontraba al borde del llanto. Solo guardo silencio y observo. No puede seguir siendo tan inocente y orgullosa. La Bruja se negó a dirigir la palabra a Koma que ya no estaba en su cabeza, sino que le siguió desde la distancia, los tejados. El armiño miraba como los pasos de su Ama cada vez eran más lentos, sus pasos pesados, su cuerpo comenzaba a perder fuerzas. La Bruja al notar que no podría seguir así se acerco a un pequeña plaza para sentarse debajo de la sombra de un árbol, si no podía comer tenía que dormir, recuperarse de la fatiga, podía tranquilamente descansar si tenia a Koma como guardia, de cierta manera ese es uno de sus deberes como su mascota.
- Koma, mi fiel amigo, lo siento, no podre aguantar mucho tiempo más, tendré que irme, confió en que sabrás que hacer. *Bostezo* Dame media hora, imaginare que como en mis sueños... Ko...ma.
El armiño miro con asombro la rápida forma en caía en sueño. Solo eran necesarios un par de segundos y ganas de dormir para hacerlo. Pese a verlo muy seguido en el pueblo, pues cuando ella viajaba lejos del pueblo y le daba hambre, solía hacer lo mismo, pero solo aplazaba su apetito, hasta lo aumentaba, como si su estomago no perdonase. ¿A donde ira toda su comida? Como nada podía hacer nada más que protegerla mientras duerme, subió al árbol para tener una visión mayor. A lo lejos solo observaba a niños jugando con una pelota, señoras conversando en los asientos dispuesto en el centro de la plaza, otros niños jugando en la caja de arena acompañados de bebes, cerca de ellos un guardia los vigilaba de intrusos. No se puede confiar en nadie. Pájaros se posaban sobre las copas de los árboles. Señores paseaban a sus mascotas. Rutinas.


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