EL ENIGMA DE LA FAMILIA

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Aquel día por la tarde Claudia se hallaba en San Cugat del Vallés, que era una población que estaba a pocos kilómetros de Barcelona que era donde vivía su novio. Pero curiosamente se enteró a través de su móvil que en aquel lugar residía también su primo David con quien había jugado infinidad de veces en la infancia al que hacía bastantes años que no veía.

- ¡Oh que coincidencia! Mira, si te parece un día podemos quedar en algún sitio de aquí y charlamos un rato - le propuso ella a su primo David.

Éste dijo que sí, y que ya la llamaría cuando pudiera. Sin embargo fue pasando el tiempo y el pariente de Claudia dejó de dar señales de vida. Por tanto la chica se desentendió de él.

"De hecho, la verdadera familia de una persona son los padres. Y los demás son parientes circunstanciales que apenas cuentan para nada" - se dijo Claudia decepcionada.

A la joven objetivamente no le faltaba razón. Si bien es verdad que hay familias que están bien unidas en las que sus miembros de apoyan los unos a los otros, en muchos casos esto no es así, sino que es todo lo contrario porque en ella hay sujetos de varios colores temperamentales y con intereses diferentes. Incluso no hace tantos años que habían familias en las que si el hijo o la hija no se asemejaban demasiado al padre o a la madre por un capricho de los genes; es decir que ellos se parciesen anímicamente a cualquier otro pariente, podrían verse desprestigiados, marginados por quienes les habían traído en el mundo.

"Caramba, mi hijo Pedrito tira a la familia de mi mujer.¡Se parece al cantamañanas, al fulero de su tío materno! ¡No me gusta mi hijo!" - piensa el padre. Claro que esto no lo dice abiertamente al estar influído por las conveniencias sociales, pero se le nota por su manera de comportarse.

Dice la psicología que el desear perpetuarse en la descendencia sin  contar para nada con el cambio generacional ha sido un síntoma de un agudo complejo de inferioridad de los progenitores. Esta actitud era el oculto anhelo de ser valorado si no por los demás parientes, al menos por los hijos. Pues yo he podido ver a muchas personas de edad avanzada maldecir a sus familiares porque ellos nunca les habían dado ningun apoyo moral ni material a lo largo de sus vida. Y luego claro, estas personas por una inercia tradicional hacían lo mismo con sus vástgos.

De entrada los altibajos familiares ya empiezan con la misma pareja de cónyuges, que supuestamente se casó enamorada. Mas a la luna de miel le sigue la luna llena del hombre lobo. Tan pronto como empieza la convivencia no tarda en aflorar la manera de ser de cada cual, y cuando surgen las inevitables discusiones por algún problema doméstico, como por ejemplo la mesa mal puesta, o cualquier otra cosa, dicha cosa suele enmascarar el antagonismo que pueda haber entre los dos, que a su vez está retroalimentada por la falta de empatía.

-¿La qué...?

- He dicho EM-PA-TÍA

-¡Ah. Pues no había caído!

Por ello no es raro que los hermanos de una misma familia que se  muestran tal como son; que cada uno de ellos se identifica sea con la familia de la madre o con la de el padre sin fingimiento alguno estén distanciados, o enemistados entre sí. Y no digamos cuando hay líos de herencia de por medio. Entonces puede generarse una guerra sin cuartel en el seno de la familia, teniendo en cuenta el sentimiento materialista que predomina en la sociedad actual. La inicial fraternidad familiar, el amor incondicional de otros tiempos desaparece como por arte de mágia, y el interés que la familia pueda demostrar hacia el hijo diferente sólo se centra en su estado de salud y nada más. A ésto se añade las batallas campales de algunas parejas. Yo he tenido amigos que me han confesado que siendo ellos niños, han intentado poner paz entre sus padres que se liaban a tortazo limpio, porque la mamá había descubierto que su flamante marido tenía una amante. ¡Oooohhh!

Asimismo en una familia el afecto de un pariente cercano hacia el hijo de la misma, se puede volver del revés por influencias externas. Cuando yo era un niño tuve un tío materno que me enseñaba muchas cosas; nos llevábamos muy bien, pero cuando él se casó con una mujer muy absorvente y muy tacaña que a mí no me podía ver ni en pintura, ésta le hizo cambiar de opinión hacia mí, y mi tío del blanco se pasó al negro en nuestra relación.

De manera que el concepto de padre, madre, o tíos y primos tan pronto como el sujeto madura significan muy poco, y sólo cuentan las afinidades que éste pueda tener con ciertos mienbros de dicho grupo familiar.

Hoy en día existen algunas familias que viven bajo la influencia educativa de la vieja tradición de otra época pero con un buen poder adquisitivo, y presumen de que en ellas no hay ningún conflicto conyugal. Es lo que se llama la familia conservadora. Mas ¿qué ocurriría si a causa de una fuerte crisis económica esta familia se arruinarse? ¿Seguría siendo tan perfecta como d a entender?

A la familia convencional bien cohesionada le sigue el clan, que se trata de un grupo familiar muy compacto en el que no cabe disidencias de ninguna clase.

Hace unos cuántos años que yo tuve una novia cuya familia vivía en un barrio muy tradiconal de la ciudad, la cual se había estancado en los años 30 del siglo XX y se autodenominaba como un rígido clan F. Su "jefe" era el primogénito de la casa que era quien marcaba la pauta a seguir; lo que todos los miembros del grupo tenían que hacer sin rechistar. Pues él a diferncia del padre que se había arruinado en un negocio, era el que ganaba más dinero con una pequeña empresa de pruductos químicos. Era el listo de la familia, y por tanto todo el mundo le tenía que obedecer. Pero si había algún cuñado que se resistiese a seguir sus órdenes era severamente castigado mediante el chantaje sexual de las hermanas que veneraban al pequeño dictador de dicho clan. ¿Es que acaso este grupo tan cerrado, tan compacto temía desintegrarse si se abrían al mundo? Pienso que sí.

Y es que el concepto de la familia como sinónimo de un Paraíso Terrenal en el que uno se cura de sus heridas espirituales mundanas, no es más que un tópico idealizado que todavía deja mucho que desear.

 

 

 

 

 


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