WELTSCHMERZ - A veces el mundo duele. 06.1

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Las luces del salón estaban apagadas, nadie estaba en la iglesia, en su interior la velas estaban encendidas, frente de ellas estaba una joven menor, su rostro era iluminado y su cuerpo se observaba ligeramente por su vestimenta oscura que profesaba. Había un pedestal donde oraba, ella estaba en el escalón más bajo, uno de los dos que no están ocupadas por velas, pues existían tres mas que eran lugar del decoro y muestras de fieles, en el superior se hallaba una pintura, ÉL y él, dos personas que son las mismas, se diferenciaban en su forma, uno era el alma y otro el cuerpo, intocables, se mantienen alejados pues el cuerpo como mortal cae en pecado mientras que observa a los ojos de su alma, que lo observa triste desde arriba, intentan alcanzarse, pero no se tocan, no deben. La manera en que el alma se mantiene en su estado más puro, mostrado como un niño y bajo su brazo el Libro, significando que todo esta escrito. No hay sabiduría, somos casualidad. El cuerpo mortal se hallaba atormentado por las Sombras, pero su rostro brillaba. Era una pintura que tenía más de cien años, de los antiguos e inexistentes pobladores de esta ciudad, antes de que los creadores de esta se fueran y otros ocuparan su lugar, pero la iglesia no cambio, sigue siendo la misma. No es una iglesia de las grandes religiones, es una pequeña que solo se halla en esta región por no decir que solo es esta ciudad.
La joven, abrió los ojos para ver la pintura. Siempre tuvo preguntas, pero el silencio era su única respuesta, pese a poder preguntarlo directamente, solo oraba, pues creía que orar la manera mas adecuada para llegar a él, hablarle seria lo mismo que rebajarlo a su nivel, cosa que seria imperdonable para ella. ¿Cómo hablarle a mi Señor? ¿Cómo el cordero intentaría hablarle al pastor? Era algo impensable para ella. Escogía el silencio que a la realidad de las palabras. Nadie lo entiende, o escogen no hacerlo, pues seria de cierta manera negar que existen.
Se escucha pasos apresurados, dos, tres personas, caminan hacia ella, ella lo sabe pero finge no hacerlo, espera en su posición, mientras las personas se acercan, se persignan antes de hablar.
- Señorita, ¿Se encuentra el Padre?
- Si, es algo urgente. Lo que el decía que pasaría ha sucedido.
- Si, si, ¿Donde esta?
La joven las observo, eran tres señoras de una edad media o eso decía sus rostros. Por lo que escuchaba era algo que tenía que ver con las palabras del Padre, así que ella no podía hacer nada mas que traerlo. Es mejor dejárselo a él para ocuparse de estas señoras, que tan solo vienen cunado tienen algo que decir, los oídos de la ciudad. Qué extraño, hoy no les acompaña la cuarta de ellas.
- Sera posible que se apresurase, no sabemos que podría pasar.
- Las cosas podrían repetirse.
- Si, si, vamos, ¿Donde esta?
- Buenas tardes, señoras, ¿Es realmente urgente como ustedes tanto dicen? Podría ocuparme de ello si esta en mis manos, ¿Qué podría ser? - No tenia las ganas de hacerlas caso, tan solo era una muestra de cortesía e interés. Sabia que ellas no le dirían. Así que se levanto para ir en búsqueda del Padre al ver que ninguna se disponía ha decirle, el silencio era un no - Ahora le diré, por favor, esperen un momento. Qué ÉL les bendiga.- Dio su bendición antes de retirarse. Cuando estaba por cruzar la puerta que le lleva a otro salón escucho a sus espaldas "Esa niña, haciéndonos perder el tiempo" "Siempre es así, que se cree" "Si, si, esa niña, ¿Donde esta?". La joven las ignoro, nada bueno puede surgir de hacerles caso, no es un regalo si no se acepta. Así que siguió su camino hasta donde siempre estaba el Padre, su lugar de estudio de la sisifología. Toco la puerta hasta que escucho la respuesta que le permitía ingresar, dentro estaba él y por lo que parecía estaba buscando algo.
- Dime, Agnushia, ¿Qué te trae aquí?
- Vera, Padre, unas señoras vinieron diciendo que quieren hablar con usted, mencionan algo de que sus palabras se cumplieron y que es urgente.
- Oh, ¿Mis palabras se hicieron realidad?, interesante, ahora voy a tratarlas. No, ire inmediatamente, si dicen que es urgente. Puedes esperar aquí, supongo que ya acabaste tus palabras hacia ÉL. Disfrute del té, es de McMillani.
El Padre salio de la habitación, dentro se quedo la joven, que no espero por servirse té, mientras que miraba toda la biblioteca que se encontraba ahí. Y sobre la puerta de entrada una pintura de ÉL, en esa tenía una prenda que cubría su cabeza de un tipo de lana, dejando libre su rostro. Ella paso el tiempo pasando su mano por las cubiertas de los libros, leyendo sus títulos, uno por uno. Recordó que hacia esto desde que era niña. No paso mucho tiempo desde que el Padre volvió, ingreso y dijo.
- Vaya que si era un tema de urgencia.
- ....
- Agnushia, ¿Puedes ir donde Gluttony y decirle que venga? Tengo una misión para ella. Es hora de que deje de hacer cosas de Gluttonys.
- Claro, ahora mismo iré.
- Gracias, confió en ti. Puedes acabar tu té antes de ir.


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