El grito que derrama sangre

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Solitario. Perdí el habla un poco después de nacer mientras me colgaban las tripas. No tuve nada que decir, nada que mirar. Vomité tres meses en tu abdomen mientras los hombres tocaban tus pesones blindados. Tu sexo es un cadáver. Sin amor Dios muere. No creo en Dios, solo respeto tus lecturas de media noche mientras mi padre nos penetra. Tengo un cuchillo esperando treinta años para degollar tus creencias. Gracias por amarme y no llorar. Mira la muralla fría mientras se forman figuras psicóticas. Es mi columna partiéndose en mil recuerdos detestables. Te amo.

Cuando quería hablar vi mi nacimiento. Mi sangre era oscura como el estiércol. Mi aborto sin presupuesto siempre me hizo reír. Hay prostitutas con sangre en la televisión. Soy la visión de un monje que me persigue a la tumba y no me deja descansar. Algo me desnuda y me intimida junto a los gusanos de mis abuelos. Murieron en la guerra con cuerpos desnudos de 20 kilos. Mi nueva comida. Defecar es comer porque genera el mismo sentir, la misma necesidad de excitación matutina. Me encierro y ahora todos duermen conmigo. La infección me dejó gritar, sangrar y eyacular litros de asidos que desgarran la consciencia. Atravieso la gruta del reptil porque hoy soy el infierno. Soy la salida del amor añejado. 

Veo mi asesinato mil veces. Se me atascan en la garganta papas con aceite negro. Me enseñaron que la calle tiene más drogas que abuelos. Apuestas ilegales con niños perdidos. Los ricos son rubios y los pobres cuerpos envueltos en la vereda. No tengo rasgos de locura. Me inyecto bajo el árbol de la decadencia los infartos del pueblo. Los Dioses me gustan crucificados porque la religión es pena, mutilación y lagrimas del escorpión. El veneno en mi lengua me hace sentir cañones en la cabeza. Sé que moriré joven. Soy el Eden y me apuñalo mil veces. La infección es carne con cebolla frita al interior de la garganta desgarrada. Perdiste el tiempo para matarme. Me engañaste. Espero que hayas disfrutado el orgasmo con el que nací. Estoy muerto. Siempre estuve muerto. Soy mi abuelo sin venas y sin tiempo para enloquecer. Mátame mil veces. Espera que salga de los muros de la consciencia para degollarnos juntos y reír.

 


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