Doble ración de verga para Pia

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Esto ocurrió un día cuando estaba en la universidad con mis amigos un viernes por la noche. Ya habían terminado las clases para todos ese día y el lugar entero se había inundado de espíritu de celebración y excesos. Podía ver a mi alrededor, grupos de personas tomando cerveza, whiskey y otros más arriesgados que buscaban drogas más fuertes para disfrutar. Yo y mis amigos nos compramos un montón de cervezas y nos sentamos en el pasto mientras unos chicos instalaron parlantes para que la música se escuchara a todo volumen. Pasamos el rato y la fiesta no paraba, entre muchas risas contábamos historias y recordamos muchas otras cosas que nos pasaron a lo largo del semestre. Habíamos formado un círculo con todos sentados alrededor para que todos pudiéramos compartir nuestras divertidas peripecias.

En eso se acerca al círculo Roberto, un compañero de carrera que entró un año después de nosotros, nos saludó alegremente y preguntó si podía unirse al grupo con su novia. Cuando miré, me di cuenta de que su chica ya la había visto antes por los pasillos. Su nombre es Pia. Tiene el cabello largo y castaño. Es delgada y tiene unos senos bien paraditos y un culazo de infarto. En resumen, el sueño de todo hombre. En ese momento sentí una tremenda envidia de Roberto por tener ese bombón de novia, pero no podía enojarme con él. El chico era muy simpático y las pocas veces que hablé con él siempre me trató de manera muy cordial.

Después de muchas risas, en un momento Roberto y Pia se pararon y dijeron que iban a comprar más alcohol para ellos y de paso iban a saludar a unos amigos que andaban por ahí. Nos despedimos y no volvimos a saber nada de ellos. Pensamos que regresarían, pero a lo mejor se habían quedado entretenidos en algo y ya se habían ido a sus casas. Yo ya estaba que reventaba de vejiga, así que me paré para ir al baño más próximo, pero vi que estaba lleno y a pesar de que era de hombres, entraban mujeres igual. Recordé entonces que estaba el baño de la facultad que no conocen muchos y que estaba más lejos, pero me podía aguantar, así que caminé y al llegar ahí quise abrir la puerta, pero estaba cerrada. Por mucho que intenté abrir la puerta, esta no abría y ante la desesperación y al ver que no había nadie observándome, saqué mi pene y oriné en unas plantas que estaban a un costado. Después de orinar, me sentía más aliviado y al darme media vuelta, escuché una voz a mis espaldas que me hablaba:

-Así que eras tú quien movía la puerta.

Cuando me di vuelta, vi que quien me hablaba con la puerta entreabierta del baño era Pia, la novia de Roberto.

- ¿Por qué no entras? Te vas a divertir -me dijo con una expresión coqueta.

Yo sin pensarlo dos veces, abrí la puerta del baño. Mi fantasía de tener sexo con esta hermosa chica se iba a hacer realidad. Mes sentía el tipo más afortunado del mundo.

Al entrar, observé que Roberto estaba tumbado en el suelo desnudo con la polla erecta y Pia solo llevaba ropa en su parte superior. Estaban teniendo sexo en el baño y por eso habían cerrado la puerta desde dentro.

-Hola Carlos -me dijo Roberto mientras me hacía un saludo con la mano- Estábamos pensando en invitar a alguien pero no sabíamos a quién.

-Llegaste justo en el momento preciso -me dijo Pia- Estaba muy caliente por hacer un trio con alguien más.

Esto sí que no lo podía creer. Nunca había participado en un trío de ningún tipo y aunque me calentaba la idea de hacerlo, no sabía cómo reaccionar. Todo fue tan repentino que no sabía si estaba soñando o era la realidad.

Pia se quitó toda la ropa dejando expuestos sus grandes senos y dejando más a mi vista su deliciosa vaginita que descendía lentamente por la verga de Roberto. La estaba follando delante de mí y yo ya erecto tuve que tomar una decisión. Pia me miró y pasó su lengua por sobre sus labios relamiéndolos con una cara de placer. Yo me bajé los pantalones, la tomé del pelo y le metí toda mi polla en su boca con fuerza. Ella chupaba con ganas mientras su novio le daba por su vagina. Era muy excitante ver como devoraba ese par de pollas por cada lado de manera tan bestial. Yo de repente, se la sacaba de la boca y se la volvía a meter con más energía sintiendo como su saliva cubría todo el tronco y su lengüita acariciaba mi glande.

Cambiamos de posición y esta vez, se puso en cuatro a chupar la polla de Roberto mientras yo se la metí en su conchita mojadita y apretadita. Ella quería gritar de placer, pero no podía ya que tenía a su novio dándole de comer bien a gusto.

-Apriétale las tetas -me decía Roberto- Eso le encanta.

Hice caso a la sugerencia de mi compadre y tome esos suaves pechos y los apreté como si estuviera amasándolos mientras disfrutable de la hermosa imagen de su culo gordo a centímetros de mí y la cara de placer de Roberto cuando su novia se devoraba su entrepierna.

Seguí un buen rato con el mete saca, hasta que tuve ganas de acabar. Pia lo notó y se levantó de inmediato. Me miró a mí, a Roberto y luego me tumbó en el suelo boca arriba.

-Quiero que los dos acaben dentro de mi vagina -nos dijo.

Esto ya se había salido de control, pero me excitaba mucho. Pia se sentó en mi polla y se hizo un poco hacia adelante para hacerle más fácil la entrada a la verga de Roberto. Era más grande que la mía, así que no creía que le iban a caber las dos adentro, pero resultó que sí. Roberto introdujo su gran herramienta dentro y se topó con la mía. Ambas pollas duras chocaban dentro de su conchita. Era raro, pero me gustaba. Pia comenzó a cabalgar ambas con locura como si la vida se le fuera en ello. Ahora podía gritar y gemir todo lo que quisiera. Los tres disfrutamos de este sexo bestial y no pudimos aguantar mucho, porque luego Roberto se corrió e inundó todo el interior con su esperma. Pude sentir su liquido caliente saliendo y eso me excitó tanto que hizo que yo ahora botara mi leche. Finalmente terminamos los dos en su vagina, como ella quería y lanzó un fuerte grito de placer al sentir como la leche de ambos se mezclaba en su interior.

 

 


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