Extraño en el metro (segunda parte)

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En cuanto salimos del vagón me acorraló contra la pared, me besó y con su lengua lamió mi cuello, estábamos hirviendo por dentro, le insistí en que fuéramos a otro lugar más privado, no lo dudó ni un segundo. Salimos del metro y afortunadamente había dos moteles a dos cuadras de ahí, así que caminamos hacía uno que la fachada era color rojo, mientras caminábamos me puso enfrente de él, me tomó por la cintura e iba rozando su pene en mis nalgas, estaba duro y caliente, me mojaba cada vez que lo sentía.

En el trayecto también me preguntó mi nombre y yo el suyo, ahora era más excitante cuando me llamaba por mi nombre cuando me decía que qué rica estaba y lo mucho que deseaba cogerme.

Por fin llegamos al motel, nos acercamos a pedir un cuarto y subimos por las escaleras al segundo piso, me dejó subir primero y mientras lo hacíamos me dijo: "que ricas nalgas me voy a coger", me encanta que me hablen así al momento de coger, me provocó más calentura y humedad. Cuando entramos a la habitación había muchas cosas en mi mente, me sentía nerviosa, ansiosa, caliente y muy excitada, era la primera vez que me entregaba a un extraño, pero el solo hecho de recordarlo me calienta aún.

Fui primero al baño para ponerme un poco más fresca, el me esperó sentado en la cama, cuando salí del baño, él ya estaba desnudo, al parecer a él también le excitaba demasiado la idea de coger con una extraña, su pene estaba erecto, no era tan largo, pero estaba ancho, justo como me gustan, su cuerpo me atrajo demasiado, no pude evitar decirle: "qué rico estás".

Se me acercó y de nuevo me llevó contra la pared, empezó a besarme despacio, pero con una pasión que aún no he sentido de nuevo, me quitó el suéter que llevaba, y después fue desabrochando los botones de mi blusa poco a poco, no tenía ninguna prisa, mientras me quitaba la blusa ,con su lengua empezó a recorrer mis senos, metió un dedo por debajo de mi pantalón y le excitó sentir que estaba más mojada y caliente que en el metro. Yo gemía cada vez que me lamía los senos, me quitó el brassier, observó mis pechos por un momento, sus ojos se encendieron más, los lamió y chupó tan rico que tuve un mini orgasmo.

Aún de pie, empezó a desabrochar mi pantalón, lo bajó hasta quitármelo y me dijo: "quiero ver esas nalgas tan ricas, date vuelta" así que obedecí, cuándo me puse de espaldas me tomó por la cadera y me llevo a la cama, me dijo: " ponte en cuatro", con mucho gusto obedecí de nuevo, quería estar a su completa merced, me nalgueo fuerte, lo que hizo que gimiera aún más, me bajo la ropa interior y se puso a lamer mis nalgas, mi ano hasta llegar a mi clítoris, me temblaban las piernas mientras que con mucha maestría me daba el mejor sexo oral de mi vida. Después para mayor placer mío me puso boca arriba con las piernas bien abiertas y siguió lamiendo mi clítoris, su lengua húmeda me rozaba suave pero rápido. Le pedí que me metiera un dedo el cuál primero lamí, él con gusto empezó a meterlo y sacarlo, estaba a punto de estallar, le pedí que me la metiera, pero contestó: "espérame chiquita, quiero un 69".

Así que me puse encima de él, su pene era delicioso, tenía una textura muy rica, era suave y estaba tan duró a la vez, estaba tan rico que sólo quería metérmelo más y más profundo en la garganta. Él lo disfrutaba también, gemía cada que me lo metía a la boca y lo chupaba. Los dos estábamos listos para coger, le pedí que me la metiera hasta el fondo, me puse encima de él dándole la espalda, cuándo me la metió, se sintió delicioso, no quería que me la sacará, la quería más y más al fondo, mientras me daba de sentones en él, se puso a nalguearme (lo cual me encanta y me excitas demasiado, pero me gustan las nalgadas fuertes). Después me pidió que me pusiera en cuatro, lo obedecí, está vez le pedí que me diera en las nalgas con su cinturón, lo cual le fascinó, fue rápido por el y me dio unos cuantos azotes antes de cogerme, mientras me la metía yo me masturbaba, me cogió así durante unos 10 minutos.

Después me puso encima de él, esa fue la posición más rica, ya que su verga entraba más profunda en mí, sentía como mi vagina escurría y eso a él le fascinaba, también fue delicioso porque mientras me cogía, chupaba mis pezones, yo estaba a punto de llegar, le pedí que me cogiera más rápido y fuerte, a lo que el accedió sin dudar. Me penetró tan fuerte, rápido y profundo hasta que llegamos los dos, mis gemidos eran muy fuertes y los de el no se quedaban atrás, lo cual me demostró que le había encantado.

Nos quedamos un rato viéndonos y me dijo: "qué bueno que te conocí, estuvo delicioso" , platicamos un poco, intercambiamos números, nos bañamos y vestimos, dijimos que íbamos a estar en contacto, me acompañó al metro y nos despedimos con un largo beso.

Fue la primera vez que tuve sexo con un extraño y debo confesar qué lo volvería a hacer, fue lo más rico que me ha pasado, además de excitante. Nos vimos dos veces más pero no fue tan rico e intenso como aquella vez.

Queridos lectores quiero que sepan que mientras recordaba y escribía está experiencia volví a excitarme tanto como aquella vez y les recomiendo que prueben tener sexo con algún extraño o extraña algún día, con sus debidas precauciones.


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