Conociendo a Adonis II

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
2566 visitas

Recomendación:
Lesbianvideos.co - Videos a diario de relaciones íntimas entre mujeres

Le cogí de la mano, y le ayudé a que se levantara del banco, el sin dudarlo lo hizo y le pude admirar en toda su plenitud, era algo más alto de lo que me había parecido y su cuerpo estaba más esculpido todavía de lo que me había parecido. Wow, le relamí el cuello y le dije, soy tu gatita, me estas poniendo cachondísima. Ven, apóyate en la pared.

Y dócil, me dejo que le guiara a la pared, y me gire, apoye mi espalda sobre su torso, cogí sus dos manos, y le empecé a guiar, poco a poco , le empezamos por mi cuello, y él me empezó a besar ahí, y a soplarme su aliento, yo estaba cachondísima, intentando disfrutar el momento, intentando alargarlo, pero todo mi cuerpo estaba pidiendo sexo, podía notar su sexo, grande duro contra mi espalda. Se movió para acomodarse, abrió las piernas y yo me cole dentro, y su polla quedaba a la altura de mi culo, me empecé a frotar contra el poco a poco, perreando, sus manos se entraron por debajo de mi vestido, primero subiendo por las piernas, poco a poco , por mis músculos, hasta descubrir con alegría que no llevaba ropa interior, nada, me miro a los ojos y me ronroneo, y me dijo, que bueno que estés tan dispuesta para mí.

Yo quería acariciarle, quería tocarle y el me noto que me quería girar, para poder dirigir mis manos hacia él. Me sujetó firme y me dijo, las señoritas primero. Ya habrá tiempo para más.

Wow, yo me estaba derritiendo, mis piernas temblaban.

Estaba cachondísima, él se centró con ambas manos en mi sexo, mientras me iba dando mordiscos en mi cuello, yo quería que me metiera la polla, quería sentirle dentro, me acariciaba los pechos, me los estrujaba, y me pellizcaba los pezones, estaba a punto de tener un orgasmo y le dije, te quiero dentro, a lo que él respondió, no tengo protección.

 Yo le guiñé un ojo y le dije, yo sí.

De un paso, me acerque al bolso y saque uno de los condones, y me acerque a él contoneando mis caderas, sabiéndome la mujer más afortunada y sexy del momento.

Poco a poco lo abrí, el extendió la mano, y le dije, no, ahora me toca a mí, con gentileza y firmeza, puse mi mano sobre su pecho y empecé a morderle el cuello, y fui lentamente bajando. Al principio despacio, hasta que el decidió contraatacar, me empezó a acariciar el sexo, el clítoris con una mano, y con la otra, uno de sus dedos se deslizaba suavemente por mi vagina, awww, que placer, ah, incremente la velocidad, me centré en su respiración, le mordí un poco esos abdominales, pensando, wow, esto no es tableta de chocolate, esto es tabla de placer. Y seguí bajando, libere su pulsante polla de la pantaloneta de deportes y le di unas chupadas a la cabeza de su polla, que dura estaba, le oí respirar, le oí como de cachondo se estaba poniendo, así que decidí jugar con él, le chupe algo, y sobre todo le soplaba mi aliento caliente, le daba pequeños lametones, intercalándolos con lametones más largos, se estaba poniendo muy cachondo, su polla estaba empezando a coger ese color azul, morado que tanto me gusta, así que por un par de veces me la volví a meter en la boca, succionado, y disfrute de oír su gemido.

 

Le puse el condón, despacio, disfrutando del momento, notando como cada vez que pasaba mi mano, se ponía duro, por un momento acaricie sus pelotas, y rápidamente el me agarro y me dijo, ya vale de jugar, quiero entrar,

 Se apoyó contra la pared, me agarro y me sentó encima suyo, yo podía apoyarme en el suelo con los pies , y poco a poco empecé a acariciar la parte exterior de mi sexo con su polla, el me agarraba del culo y una de las mano empezó a tantear mi vagina, con lo que no pude más, me puse orientando mi sexo a su polla, y ahí, de un golpe, me lo enfunde del todo, wow, como se sentía, grande, me llenaba apreté mi clítoris contra su pubis, y poco a poco empecé a mover mi cadera, a lo que él respondió

- Eres una diosa, quiero más, dame más,

Yo estaba cachondísima y oírle hacía que me entraran más ganas de más, de llenarme de él, de llevarle hasta el límite de los placeres.

Y también quería yo más, así pues, mientras movía mis caderas, y me frotaba contra su pubis, estaba cachondísima, poco a poco, moviéndome, y le dije, quiero acabar ya,

El me contestó, no voy a aguantar mucho más si sigues siendo tan complaciente, tu sí que sabes cómo mover esas caderas.

A lo que le cogí un dedo, se lo chupé, mordisqueándolo, y llenándolo de babas, y ahí lo cogí y le dirijo a mi culito, a ese otro sitio de placer. Y le dije, poco a poco, con delicadeza, el abrió los ojos entendiendo, y empezó a acariciar, poco a poco, por fuera, y poco a poco empezó a meterse dentro, en ese momento yo ya no estaba controlando, en ese momento, yo era todo placer, me movía, jadeaba, me frotaba con él, mis caderas se movían como locas, y el empezó a meter su dedo hasta dentro,

El placer me recorría el cuerpo, estaba totalmente centrada en él , en mí , en las sensaciones, de su polla entrando y saliendo, ahora en vez de movimientos circulares empecé a salir y a entrar, arriba y abajo, dejando que su polla me invadiera, dejando que su polla me llenara, como hacía tiempo que no pasaba, mientras me frotaba yo con su pubis, y su dedo me daba placer en el culito, pero cuanta hambre de placer tenía yo, pero que gusto, y ahí, me empezó a morder y a susurrar en el cuello, y ahí no pude más y…

- Me voy a correr - le dije.

- Vamos juntos - contestó.

 Con lo que yo empecé a subir mi velocidad, mi centrarme en la sensación, en que nada más importaba, más que su polla y mi sexo, y mis pechos estaban que reventaba, toda yo estaba a punto de ebullición, como un volcán, y como un volcán entre en ebullición y gemí y deje salir todas las tensiones, me deje inundar por el placer, el mío y el de él, las oleadas de placer eran profundas, eran calientes eran sanadoras, eran justo lo que necesitaba en ese momento. Y llore de placer.

 

Me abrace a él, mientras ambos nos estremecíamos, nos abrazamos, estrujándonos el placer del cuerpo. Dejando que las olas siguieran recorriéndonos, me abrace a él, y a su pecho, y él me dijo, preciosa, donde has estado toda mi vida que te he estado buscando.

Y ese fue el inicio de una interesante amistad.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.