LO QUE NO SE DIJO DE ROMEO Y JULIETA 1

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Aquel anochecer del año 1475 Fray Lorenzo que era un hombre que frisaba los seseinta años de edad, visitó con gran pesar en compañía de su amigo Pablo que era un médico de la escuela de Parcelaso  de su Congregación, el viejo cementerio de Verona (Italia) que estaba junto a una iglesia de aquella localdad en la que había el sepulcro donde yacían desde hacía escasas horas los cuerpos de aquella joven y desdichada pareja de enamorados a la que él había casado hacía poco en secreto, la cual se había quitado la vida en un acto de rebeldía para poder descansar unidos más allá de la vileza humana, y perpetuar su amor  en la eternidad.

Pero mientras aquellos dos hombres se hallaban entristecidos orando por la salvación del alma de aquella desafortunada pareja llamada Romeo y Julieta, éstos de pronto oyeron unos lamentos que parecían surgir del interior del sepulcro. ¿Se trataba acaso de unos bandidos que se hubiesen refugiado en aquel tétrico lugar? ¿O eran los atormentados espiritus de aquellos adolescentes que se resistían en abandonar este mísero mundo?

Pronto Fray Lorenzo y su amigo Pablo pudieron comprobar como si de un milagro se tratara, que aquellos jóvenes a pesar de estar malheridos todavía mantenían sus constantes vitales. Entonces los visitantes, pensando que era posible liberar a aquellos jóvenes de las zarpas de la Señora de la Guadaña, decidieron reanimarlos con la ayuda de la Medicina.

Así que aquella misma noche de luna llena los dos amigos con la ayuda de una carreta cargaron aquellos cuerpos aparentemente sin vida para llevarlos al convento.

- ¿Crees que podrás curarlos Pablo? - inquirió el fraila a su amigo.

- Yo haré lo que pueda. Pero ésto dependerá también de ellos. De las ganas que tengn de vivir. Pues una enfermedad o una herida es como un parásito que perjuidica al organismo humano - respondió el médico con suficiencia amparándose en un concepto filosófico, que era como se pensaba en aquella época-. Ya sabes que el ser humano es un microcósmos, que forma parte de este  mundo cruel, cuyo mensaje hostil ha influído muy negativamente en esta pareja, y perjudica su sustancia primera que es la que da la esencia de la vida, y de la que se derivan sus componentes químicos.

- ¿Será el alma es un hálito de Dios? - aventuró el fraile.

- Si tú lo quieres llamar así... Sólo ellos tendrán que luchar con su naturaleza para poder sobrevivir.

Mas Romeo y Julieta gracias a los cuidados del médico Pablo y asimismo a la fortaleza de su tierna juventud se consiguió revivirlos de nuevo, y a éstos tiempo les faltó para que volvieran a reanudar sus interminables escarceos amorosos con más intensa pasión que antes. En realidad ellos parecían estar envueltos en una nube rosa teñida por el sol crepuscular de una tarde primaveral que les aislaba del mundo circundante, por lo que suscitaban la envidia de los demás frailes del convento.

Debido a ello Fray Lorenzo instó a la romántica pareja a que se marcharan de Verona a cualquier otro país para que pudieran emprender una nueva vida con total libertad. lejos de la mala influencia de sus respectivas familias.

De manera que un día a primera hora de la mañana Romeo y Julieta tomaron una diligencia con destino a Barcelona, aunque a él le acometió un ramalazo de melancolía.

- Pese a todos los problemas que hemos sufrido para poder estar juntos, ahora me sabe mal alejarme del sitio que me vio crecer - dijo el joven.

-¡Bah! Déjalo estar. Lo que importa es que nos tenemos el uno al otro. Y en realidad uno es de la tierra que le acoge - le respondió Julieta con resolución.

El viaje se hizo largo y muy pesado, puesto que a Romeo que era un muchacho escúalido, estrecho de hombros; feucho, de cara alargada y de mirada ensimismada, el cual contrastaba con Julieta que era una exuberante mujer; alta y esbelta de promientes senos, con unos labios gruesos, sensuales y rojos; así como tenía unos grandes ojos negros en los que titilaban un dstello de picardía ingénua, y una larga cabellera del mismo color que le llegaba hasta la cintura; en definitiva era lo que se llamaba una real hembra, por lo que los pasajros de la diligencia se preguntaban  qué había visto aquella mujerona en un canijo como aquel que lo consumaría en dos días, quizás a cambio del agua de las posadas de los caminos le entró una inoportuna descomposición de vientre, por lo que la diligencia tenía que parar cada dos por tres para que éste se pudiera aligerar.

Sin embargo algo extraño sucedió en aquel viaje. Aquella pareja de enamorados ignoraba que el tiempo y el espacio cósmico está compuesto por una serie de etapas de un modo similar a  los capítulos de una novela, que envuelven al planeta Tierra. Pero que cuando dicho espacio-tiempo al estar sometido a los aleatorios altibajos de las partículas subatómicas que hay en él éste fluctúa dando lugar a que se deforme y se produzca una fisura en el mismo llamada "EL Agujero de Gusano". Por tanto un sujeto que viaje a través de dicha fisura espaciotemporal como si fuese una partícula de luz que se desplazara  a 300.000 km por segundo, igual puede trasladarse al pasado, como al futuro según la dirección que el viajero haya tomado.

Y precisamente cuando ya faltaba poco para que la diligencia en la que viajaban Romeo y Julieta llegara a la Ciudad Condal, ésta se detuvo en su trayectoria en medio del campo para que los caballos pudieran reposar un poco; momento en que la feliz pareja aprovechó para estirar las piernas, y de paso dar satisfacción aun inusitado arrebato erótico tras unos matorrales que se les había despertado con el traqueteo del carruaje, y que para ellos significaba también dar el carpetazo al puritanismo mdieval que se enseñoreaba en su época.


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