TULIPANES cont. 3

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Por fin llegaba a casa despues del extraño dia, ya entrada la tarde empezaba a oscurecer, desde la estacion consiguio hacer la ansiada llamada, aunque lo cierto es que no consiguio explicarle a Rita el impedimento que habia ocasionado la falta al trabajo, era increible lo mucho que podia hablar esa mujer, era imposible seguirle una conversacion, se iba de un tema a otro con una facilidad dificil de entender, terminabas por no entender lo que habia querido contarte, pero a fin de cuentas habia tenido suerte,  el sr. Lo quiero para ayer, no acudio esa mañana a la oficina, habia tenido un percance, asi que todo habia salido bien, no se habria enterado que no acudio a su trabajo, Rita supo lidiar con la fiera, en el fondo era una buena persona. Entre el tiempo perdido escuchando interminablemente a doña vida perfecta, y lo que tardo en llegar la grua, habia pasado la hora de comer, y ya desfallecida, termino por pedirse uno de esos bocadillos grasientos de llenemelo de todo y no se olvide de echarle mahonesa, poco recomendables, pero no se muy bien si lo que le gustaba era ese tipo de comida o mas bien, que no le gustaba mucho cocinar. Termino llegando a casa casi como habia salido, con la bandolera colgando de su hombro, repleta de documentos, pero algo mas desordenados por la recolecta precipitada del anden, , algo mas despeinada de lo que se acostumbraba a peinar, por la caida en la estacion, las llaves de una mano y de la otra su pringosa comida, abriendo con dificultad la puerta de su apartamento pues la luz del descansillo no funcionaba, la verdad es que hacia meses que esto era asi, el propietario de los apartamentos era un poco descuidado. No dandole tiempo a saludar a su gato termino desbarrigada en el suelo de la entrada,comedor,cocina, habitacion de su apartamento, lo cierto es que era tan pequeño...multiestancia diria yo, todo se resumia en un pequeño habitaculo con una puerta aparte que llevava a un minusculo cuarto de aseo, el caso es que habia dado tremendo tropezon y su deliciosa unica comida del dia, habia quedado repartida por la moqueta de su apartamento, bueno creo que en su dia fue una moqueta, lo que quedaba de ella, la sensacion era de que a las baldosas del suelo le estuviera saliendo el bello cual jovencito llegando a su pubertad, bastante lamentable aquella moqueta. Segunda caida del dia, al incorporase y encender la luz, se dio cuenta que el responsable de su tropezon, habria sido un minusculo paquete que se encontraba en la entrada de su apartamento, en el rezaba una frase, junto a su direccion y nombre, lo prometido es deuda...e incando sus rodillas en el suelo, alli se quedo por varios minutos, era como si se hubiera convertido en cera, abrazda aquel paquete, no podria decir si durante esos minutos dejo de respirar, su cara se quedo palida, le sentaban mucho mejor los coloretes, fueron unos largos minutos hasta que porfin reacciono y cerro tras de si la puerta de su apartamento dejando aquel paquete sobre el poyete de su ventana

.Padecia durante un rato,  pero era muy inteligente, sabia sacudirse los miedos como un perro sacude sus pulgas, solo sacude, pues siguen estando ahi, aprende a convivir con ellas, pero sin prestarle demasiada atencion, tantos años estudiando periodismo le habia aportado las habilidades dignas del mejor columnista sensacionalista capaz de redactar el mejor texto aun contrario a sus ideas,solo cuando ya el picor es demasiado intenso, y no puede remediar rascarse, es cuando coje su vieja manta, acurrucandose bajo ella, cada vez mas y mas encojida y llora amargamente, se maldice durante horas y cuando sus ojos ya no pueden mas es cuando su cabeza reacciona y en segundos parece entenderse y se anima a si misma comprendiendose y dandose fuerzas y animos , y entonces sube alto, tan alto que a cuaquiera le daria miedo tener un tras pies a esa altura y caer al vacio, pero ella se siente fuerte al filo de ese abismo y se grita en su cabeza y se jura que no volvera a cometer los mismos errores, que no fue debil, que otra cosa podia haber echo, cualquiera hubiera hecho lo mismo que hizo ella y se siente libre y llena de vida secandose las lagrimas y sintiendose feliz por que cree haber conseguido levantar esa losa que lleva encima desde hace tiempo,  pero siempre vuelve ese doloroso pellizco en el pecho, cuando esta tan arriba el corazon coje fuerzas de no se sabe donde y salta sobre su cabeza llevandola al abismo y la hace caer, caer sin tiempo a reaccionar ni siquiera a prepararse para tan dura caida y cae, cae al vacio otra vez, agarrandose el pecho fuerte, tan fuerte, intentando arrancarse el corazon, para no sufrir, no sentir que es vulnerable, que ama igual que todos los mortales, aun recordando haberse prometido cuando niña de rodillas llorando detras de la puerta de su cuarto que nunca amaria asi, asi de gratis, sin esperar nada a cambio y al mismo tiempo desilusionandose por haber esperado todo, y haberse comformado con poco,  sin luchar por ser feliz,  y en esta lucha se dormiria, cansada bajo su manta y esperaria a la mañana a soñar en su ventana, pero esta vez era diferente, habia algo que hacia esta rutina distinta, aquel paquete, estaba alli, inmovil, esperandole a ella, con impasible respeto al tiempo que ella necesitara esperar para tomar las fuerzas y abrirlo.

 


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