El vestido

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Enviado el , clasificado en Intriga / suspense
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El vestido se veía mejor en la percha que en mí. Me veía sosa, aburrida y vieja. Elegí el color rojo por ser vibrante, pero puesto parecía que alguien me había apuñalado tanto que todo se tiñó. Tomé mis tacones y salí de casa para subirme a mi destartalado, pero fiel, auto. Tardó unos en arrancar, pero probablemente sería el único imperfecto de su parte esta noche. De mí, no sé.

Cuando llegué al club no batallé por estacionamiento, mis amigas estaban sentadas en el asfalto impidiendo que alguien más se metiera ahí. Las saludé con gusto, todas elogiamos nuestros atuendos de la noche y anticipamos que tendríamos un momento inolvidable.

Durante los pocos minutos que hicimos fila, me quedé perdida en el atardecer, el cielo tenía colores violeta y naranja, era cautivador.

Nos acomodamos en una mesa cercana a la pista de baile, donde todavía no había nadie. La música sonaba fuerte, podía sentir cómo iba a fluir la noche.

 

Una cerveza, dos cervezas, tres, cuatro… De un momento a otro ya estaba en la pista bailando como desquiciada. Entre tanto movimiento, tuve ganas de vomitar, así que a como pude corrí al baño. No había nadie esperando, pero todas las puertas estaban cerradas. Mareada y aturdida por la música, arrastré los pies por el suelo hasta que me resbalé y me dí un buen golpe en la cabeza. Me quejé mientras me incorporaba, luego pegué un grito cuando vi mis manos: había sangre.

En mi caída me había empapado de ésta, algo había pasado. Abrí la puerta del cubículo y encontré una escena aterradora, una chica de vestido rojo estaba llena de sangre. En vez de huir, la revisé para saber si estaba viva, pero no podía sentir su pulso. Noté que tenía cientos de cortes en toda la cara y el cuello, otras más en los brazos y piernas; luego orificios grandes en el abdomen.

Comencé a gritar por ayuda, pero nadie entraba al baño. Salí entonces para que alguien llamara a emergencias, me colé entre la gente gritando que en el baño había una mujer muerta, pero nadie me escuchaba ni me veía. Maldije el color de mi vestido, nadie podría notar que estaba manchado de sangre. 

 

-¡AYUDA! -grité casi desgarrando mi garganta. Sin saber qué hacer exactamente, regresé al baño. Ahí me encontré con mis amigas- ¿Qué hacemos con esto? ¡Llámemos a emergencias!

 

Ninguna volteó a verme, todas estaban amontonadas en el cubículo. Entonces vi algo que me heló… estaban a mi alrededor. Me dí cuenta que hace horas no escuchaba nada, ni la gente ni la música. Me dí cuenta de que nunca salí del baño.

 

Inmediatamente volteé a verme en el espejo, pero no estaba mi reflejo. Solté un alarido.

 

Mi vestido no era originalmente rojo, alguien sin permiso, lo tiñó por mí.


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