Secretos parte 1

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Mi nombre es Sally Angella, tengo 23 años. Desde que entré en la universidad me acostumbré a ser una competente, dedicada, pero existía un secreto que nadie conocía. Detrás de esa chica ejemplar y estudiosa se encontraba una chica adicta al sexo. Claro que es algo contradictorio, me visto de forma prudente y elegante, nada revelador. Yo era estudiante de abogacía, por tanto, solía pasar mucho tiempo en los despachos judiciales gracias a mi rendimiento y mi habilidad para analizar el contenido de diferentes demandas y peticiones entre otras cosas poco comunes.

Me encontraba en la bodega de documentos del despacho de Sir. Evans buscando un caso de violencia intrafamiliar que me asignarán, cuando entró de forma rápida por la puerta el Señor Lou, un chico de 28 años altamente experimentado en casos de violencia en el hogar, este se acercó a mí.

- Sally encontraste el documento - preguntó el mientras se acercaba a ayudarme a buscar el archivo correspondiente-

- No señor Lou no encuentro el Anexo - dije suspirando llevaba más de dos horas buscando y no encontraba nada-

Mientras buscaba deje caer una pila de carpetas, suspiré y me agaché para recoger mis carpetas, la verdad no me incliné teniendo cuidado de que se levantará mi falda, ya que el señor Lou estaba entretenido con un archivo, para mi sorpresa fue que mientras estaba levantando las carpetas sentí como alguien tocaba mi trasero, me enderecé rápidamente, sorprendida.

- Lo siento señorita Sally, pero debe ser más cuidadosa - dijo este con una sonrisa--esto podría hacerlo algún depravado - este estaba avergonzado-

- Oh ya veo -sus palabras me causaron algo de gracia así que decidí jugar un poco con el- Señor Lou mira este Anexo 

 Dije mientras me acerqué a él, pero tropecé y caí sobre el me sonrojo un poco porque había quedado sentada sobre él, podía sentir el bulto de su pantalón presionando mi intimidad, eso me sorprendió, ¿se había excitada solo por tocar mi trasero? Moví un poco mis caderas de forma circular apretando aquel bulto, un suave gemido salió de la boca del señor Lou, de forma traviesa me incliné y le susurré en el oído.

- Estas bastante duro, me gustaría probarte un poco - lamí con suavidad su lóbulo- 

Este trago saliva más no se movió ni se negó, así que me acerqué a sus labios empezando a besar estos de forma suave, y después de unos momentos metí mi lengua dentro de su boca jugando con esta.


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