BOMBÓN

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Kande, una joven de raza negra, originaria de África, que vivía en España desde hacía unos pocos años dedicada a la decoración de interiores, le confesó a su amigo español de mayor confianza, Jesús, que la fantasía sexual que más deseaba llevar a cabo algún día era acostarse con una lesbiana blanca de edad madura. Con ella y a la vez con un chico joven. Por los contrastes.

- Al decir mujer madura, ¿en qué edad piensas?- interrogó Jesús.

- En unos 50 años, que todavía se conserve bien físicamente.

- Ya sé qué regalarte el día de tu cumpleaños.

- ¿Quieres decir que me conseguirás a esa mujer? ¿Y quién sería ese hombre joven?

- Casualmente tengo una vecina de esa edad aproximada que lleva fama de gustarle las mujeres, quien a su vez tiene un sobrino de unos 20 años. No sé si podré convencerles, pero lo intentaré.

- Ahora que lo veo posible me entran las dudas, la vergüenza.

- Asegúrate de que te atreves antes de que hable con la vecina. -le recomendó.

- Ya está decidido. Me atrevo -aseguró ella.

Unos días después se encontraron de nuevo en el mismo bar de siempre y ella, impaciente, le preguntó si había hablado con la vecina y su sobrino.

- Le enseñé una foto tuya a la vecina y aceptó enseguida la idea. Me dijo que eras un exquisito bombón de chocolate negro de un tamaño que nunca había probado. Pero de su sobrino no quiso saber nada. ¿Es imprescindible la presencia de un jovencito?

- Sí que lo es, me apetece así.

- ¿Te serviría yo aunque no sea tan jovencito?

-Tienes 30 años, los mismos que yo.

- Ya te he visto desnuda más de una vez, en mí puedes confiar.

- Lo pensaré. Tienes que ponerte de acuerdo con la vecina en la forma de tratarme. Estoy dispuesta a todo.

- ¿Qué incluye eso?

- Lo que os apetezca, con pocos límites. No me gusta sufrir ni mancharme de excrementos.

-  ¿Y el coito anal?

- No me descubras tus planes.

Unos días después, Jesús telefoneó a su amiga Kande y le comunicó que la vecina y él estaban dispuestos para la experiencia.

- Será en mi casa. Venid esta tarde, a eso de las seis.

Fueron puntuales como un reloj suizo. La mujer de 50 años tenía muy buen aspecto. Dijo a Kande que le encantaba conocerla.

- Eres todavía más guapa que en la foto que me enseñó Jesús.

- Usted también es muy atractiva. ¿De verdad tiene 50 años?

- 52, si quieres te enseño el DNI.

- No hace falta. Tomemos algo, si os apetece.

- Lo que me apetece es saborearte, eres un bombón -dijo la mujer madura.

- A todo esto, ¿cómo se llama?

- Victoria, Viky para vosotros.

Kande los llevó a su amplio dormitorio adornado con varios motivos africanos. De pie frente a ellos, esperaba indicaciones.

Victoria le dijo a Jesús que le ayudara a desenvolver el bombón.

Jesús, a sus espaldas, y Victoria frente a ella, fueron desprendiéndola de sus ropas hasta dejarla completamente desnuda.

Victoria le acarició loa pechos y luego introdujo su mano entre las piernas de la chica, le acarició el pubis y cuando lo notó humedecido le introdujo primero un dedo y luego dos, que sacó y metió despacio y suavemente. Jesús, a sus espaldas, le acarició las nalgas y le metió un dedo por el ano. 

- Eres un bombón exquisito tal y como imaginaba. Tienes un sabor especial -comentó Victoria mientras la besaba en la boca.

Jesús le mordisqueó por el cuello, excitándola más de lo que ya estaba.

- Estoy segura de que eres un bombón con sorpresa en el interior, con distintos y exquisitos sabores dentro y fuera -le dijo Victoria

Ella y Jesús pudieron comprobarlo a lo largo de las horas, besando, lamiendo y mordisqueando cada centímetro de su cuerpo y degustando el sabor y los aromas de su piel y de sus profundas intimidades mientras la joven gemía y gritaba de placer.

 


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