Esta es una vieja historia entre una Hoja, una Rosa, un Besa Flor y el Viento.

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La historia de una Hoja triste y olvidada, tras un largo otoño caída sobre los suelos húmedos, en lecho de tierra fundida entre aguas de lluvias,  para imprimir huellas de forasteros, que pisotean sin piedad.  Ahí en el suelo, sin un talo en que apoyar y sin una rosa para embelesar. La nostálgica hoja ya amarilleada por el tiempo, recordaba  los buenos tiempos, con mucha melancolía.

Recordaba, como hacia parte de aquella sublime Rosa color púrpura, donde los destellos del sol, servía como invitación a los Besa Flor,  que emigraban desde norte, sur, leste, y oeste. Amantes infieles, siempre posando de flor en flor.

Esta solitaria Hoja, despojada de sus jóvenes y fresco verdoso  en clorofila, recordaba como hacia parte de las vestiduras de aquella Rosa, hecha para resplandecer y sobresalir.  

La Hojita añoraba  sentir  las gotitas del néctar, que caían sobre ella, tras  la presencia del Besa Flor, que recolectaba el  néctar abundante de la Rosa, hechos para expandir funciones de  vida.

Muy entristecido, se acordaba de cómo la Rosa bailaba  al ritmo de la brisa, dejándose llevar sumisa,  moviendo los pétalos, como cabellos al aire irresistible, donde su aroma viajaba a destinos incalculables e incluso sobre los árboles

Admirado por tanta hermosura, la Hoja amaba la rosa en secreto.

 Hasta que encontró, un Viento fuerte, gruñón  y rencoroso, que enfurecido al ver una Hoja enamorada, soplo y soplo  la hoja muy fuerte enfadado, hasta quitarla del talo de la rosa, empujándolo  a  la tierra, donde jamás volvería ser parte de una flor.

Ahí estaba la hojita en su soledad,  asfixiada por la angustia de estar sin su Rosa,  agrupada  a otras hojas que se secaran, al ser castradas de sus amores. Donde el desvanecer sería un regalo del olvido, en un tiempo que se agotaba.

Lo único que pensaba la hojita ya seca, era;

¡Cuántas veces el infiel Besa Flor, habrá engañado mi dulce Rosa con sus besos!

En un momento de esperanza, la hojita ha hecho un último esfuerzo y lanzo un pedido al amargo Viento, que la había condenado  como un cruel verdugo, y le dijo;

- ¡Señor Viento, te perdono!  

- ¿Por favor? Envíame un mensaje a mi amada Rosa. Dile, que mi último pedido otorgado por   la madre naturaleza, es regresar del infinito como un Besa Flor, y así poder besarla e conocer todo su calor. Pero también dile, que no seré como su amante Besa Flor.

Yo seré fiel a ella y no la dejaré, pues ella para mi es y siempre será, mismo después que yo vuelva del infinito, La Rosa más hermosa de todas las rosas.


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