Nuevo trabajo, nuevas sensaciones, parte 1

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Después de dejar la tienda de ropa donde trabajaba estuve un tiempo cesante hasta que se me acabó el dinero y me tocó salir a buscar otro trabajo. Así es como un día iba recorriendo el centro de la ciudad y entré a una galería con muchos negocios. En una vitrina figuraba un cartel que decía “se busca vendedor”. Al acercarme me percaté que era una tienda de videojuegos y películas, rubro que no conocía para nada, pero como trabajo es trabajo y necesitaba el dinero, me decidí a entrar.

Dentro de la pequeña sala, observé tres hombres tras un mesón. Estaban mirando la TV mientras jugaban con una consola. No me pusieron atención hasta que me acerqué un poco más. Uno de los tipos, canoso, de unos 45 años, me quedó mirando de pies a cabeza y le señaló a sus compañeros sobre mi presencia. Los otros dos, hombres corpulentos de aproximadamente 40 años, dirigieron sus miradas a mis pantalones ajustados que vestía en ese momento.

- hola señorita, le puedo ayudar en algo? - dijo el primero en verme, poniéndose de pie.

- hola, sí, lo que pasa es que vi afuera el aviso de que buscan un vendedor y yo estoy sin trabajo así que quería preguntarles si se puede postular al puesto- pregunté tímidamente.

- sí, por supuesto, puedes comenzar desde mañana si quieres- respondió.

- mmm, pero… ¿no desea ver mi curriculum? - dije extrañada.

- todo lo que necesito saber de ti está a la vista, preciosa- dijo y sentí como mi cara se sonrojaba- te estoy molestando, nena, disculpa ¿cuál es tu nombre?-

- Alejandra.

- lindo nombre para una chica tan bella como tú. Alejandra, ¿quieres trabajo?

- pues sí, lo necesito.

- entonces empiezas mañana.

- ¿en serio?

- sí, llega a las 10 de la mañana y estamos ok.

- bueno, mañana estaré a esa hora entonces…muchas gracias por la oportunidad.

- no, gracias a ti, en serio- dijo mientras sus ojos se iban a mi escote.

- hasta mañana entonces- dije diciendo adiós con la mano y volteándome para salir.

- hasta mañana Alejandra! - respondió, los demás se sumaron a la despedida.

Salí de la galería con nuevo trabajo, lo cual fue bastante positivo para ser el primer día en buscar laburo. A pesar de que fue todo un poco extraño y que esos hombres me miraban con deseo, estaba contenta de poder trabajar nuevamente y conocer gente. Además, no me extraña para nada esa situación, en todos lados a donde voy los hombres se quedan mirándome, entonces no me preocupaba que me hayan mirado así, si la verdad ya estoy acostumbrada a eso.

Al otro día me levanté temprano, motivada, me duché y me vestí muy bonita para mi primer día de trabajo. Me puse unos jeans que me quedaban muy ajustados y que levantaban más aun mi trasero. Me sentía sexy y contenta. Llegué a la galería, al entrar veo como el guardia del lugar me quedó mirando boquiabierto, casi babeando mientras yo avanzaba por el pasillo a la tienda. Llegué y estaba cerrado así que golpeé, en eso se asoman los tres hombres que estaban preparando todo para abrir. El canoso se acerca a la puerta para dejarme pasar.

- hola Alejandra, bienvenida, adelante- dijo él abriendo la puerta, mientras sus compañeros encendían luces y televisores para comenzar la jornada.

- hola- dije tímidamente y ambos hombres me respondieron de igual manera.

- muchachos, como ya saben, ella es Alejandra, nos va a apoyar en ventas, vamos a enseñarle todo lo que sabemos, te los presento. El de camisa es Jorge, es mi socio inversionista, él es el subjefe de la tienda así que cuando yo no esté puedes ver cualquier cosa con él. Luego está Ernesto, nuestro vendedor estrella, él te va a enseñar todo como se ocupa la caja, el programa de ventas, etc. y mi nombre es Manuel, soy el dueño de Todojuegos, y estamos muy contentos de tenerte, sé que tu presencia va a refrescar este lugar con tu juventud y tu belleza- dijo el hombre canoso acariciando mi pelo.

- bueno, mucho gusto conocerlos, sí, yo también estoy contenta de entrar a este trabajo, feliz de aprender todo lo que me tienen que enseñar y de hacer lo que ustedes necesiten de mí- dije mientras sentía como Manuel ponía su mano en mi espalda.

- uff necesitamos tantas cosas de ti… jajaj pero todo en su tiempo, por ahora necesito que vamos a mi oficina a ver el contrato y todo eso, adelante, es allá al fondo- dijo Manuel señalando que caminara hacia una puerta que estaba atrás del mesón de ventas.

Caminé tímidamente, con Manuel detrás mío. Atravesé la puerta y llegué a un lugar oscuro y desordenado. Manuel cerró la puerta detrás de él y encendió una luz. Era una especie de bodega apestosa con dos mesas. Una donde estaba un computador, que seguramente era su “oficina” y otra mesa con restos de comida y pan, claramente era el lugar para almorzar.

-toma asiento- me dijo Manuel y le hice caso acomodándome en una silla frente a su “escritorio”, él tomó puesto al otro lado de la mesa. me preguntó mis datos para llenar un documento en el computador.

- ¿tienes facebook? - preguntó.

- ee…si… ¿por? - consulté confundida.

- ah sí, acá te encontré, te agregaré. oye que linda foto de perfil. eres muy guapa Alejandra.

- g…gracias…

- pero mucho más guapa en persona- agregó mirándome mientras una leve sonrisa se asomaba en su rostro. Sus ojos recorrían mis labios, cuello hasta llegar a mis tetas.

- bueno, ale, estamos listos, vamos a la sala para enseñarte algunas cosas.

- ok- dije levantándome de la silla.

- por favor adelante- me señaló Manuel para que avanzara primero.

Durante el día me fueron mostrando cómo funcionaba la tienda, el programa para vender, la caja, los juegos, el catálogo de películas en bluray, y otras cosas. La primera labor a la que fui asignada fue a limpiar la vitrina que daba hacia el exterior, pero por dentro. Me pasaron un piso para que me subiera y limpiara desde lo más alto. Al estar pasando un trapo y limpia vidrios me di cuenta en el reflejo que los tres hombres se estaban deleitando con el panorama que les tenía. Mi trasero con el jean ajustado estaba justo a la vista de ellos quienes ni siquiera disimilaban para observarlo. Más que ofenderme me reí y seguí haciendo mi labor a veces inclinándome a propósito para levantar mi cola y provocarles mejor vista.

Más tarde me tocó estar tras el mesón y como el pasillo era estrecho, muchas veces los tres hombres pasaban apretados frotando su entrepierna con mi trasero. Me pedían disculpas, y yo sonreía. de los tres Manuel era el más atrevido y ya en el primer día ponía sus manos en mis caderas al momento de pasar tras mío.

- permiso, preciosa- decía mientras se apoyaba en mí sin vergüenza alguna. Yo me quedaba en silencio, qué más podía hacer.

Durante el día conversábamos de todo y nos reíamos, la gente que entraba también era muy simpática, en su mayoría hombres y todos felicitaban a Manuel por su nueva contratación.

(continúa la parte 1 pero tuve que cortarlo por el límite de palabras, continuará)


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