El silencioso deseo de Desha [para leer con paciencia]

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Tan "pequeña" o tan reservada como para no decirlo

Era una chica inocente (irónico empezar así ¿no?), pero sí que era inocente. Hija de una familia de cuatro, obediente a sus padres, a los mayores, y a Dios, tan inocente como para querer morir tras masturbarse por primera vez, o tan perversa como para seguir haciéndolo mientras pensaba que alguien la violaba, aclarando que nunca vivió ni siquiera algo parecido.

Con una gran ingenuidad, pero sin lugar a dudas, desbordante de picardía. 

 

 Los años pasaron... 

 

Desha, ahora con 29 años, iba camino a su nuevo trabajo mientras lucía un escotado vestido gris, la chica perfecta: senos medianos, caderas anchas, glúteos prominentes, con una mirada que te seducía en tan solo un segundo, para luego rematarte con una sonrisa, "la chica ideal" decían, pero sin embargo, su carácter era OTRA cosa.

Era muy bien conocida por su gran belleza y su percibido carácter. No era tan fácil acercarse a ella, pero quien podía hacerlo no quería irse. Era su deseo, sus ganas de conectarse a otro cuerpo, las ganas de oírte gemir y de mandarte, de amarrarte y hacerte suyo. Para muchos era indomable...

¡Puedo hacerte sentir bien! ¡Te deseo! ¡Soy lo mejor que podrás encontrar en tu vida! - era la voz de Jhon, un compañero de su trabajo intentando llamar la atención de aquella voluptuosa mujer.

Ella mira al muchacho guapo y fornido de pies a cabeza, sube sus lentes oscuros y con una media sonrisa da media vuelta para retirarse. Se empezaban a escuchar de nuevo los gritos, pero ella no dejaba de caminar ¿tenía prisa? al menos eso parecía, pero ¿quién no? con semejante espectáculo. 

Mientras caminaba Desha empezó a notar algunos cambios extraños en su cuerpo, se erizaba toda su piel, su corazón estaba acelerado, debajo de sus lentes se ocultaba lo fruncido que tenía su ceño, no podía controlarlo, jugaba con sus manos, hacía ondas con su largo cabello para distraerse, pero todo sin dejar de caminar, dejó de escuchar a su alrededor, el tiempo pasaba cada vez más lento para ella.

Los empleados de ese lugar la veían como una especie de afrodita, emanaba más testosterona que aquel "macho" que se le declaró, no sabía qué hormona era, no sabía dónde estaba, pero cae arrodillada al suelo intentando aguantar las ganas de gemir ¿Que rayos me pasa? 

Todo sucedió muy rápido, sus fluidos mojaron toda su ropa interior y empezó a colarse un poco por su entrepierna, su vagina no dejaba de palpitar al igual que todo su cuerpo, había alcanzado el clímax mientras un vibrador a control remoto dentro suyo hacía estragos.

Alguien tan lejos como para que ella no lo viera, pero tan cerca para activar el juguete mientras ella respondía al idiota musculoso. Era aquel hombre, ese único hombre que ha podido ponerla de rodillas, el único que la hizo tragarse su orgulloso por un momento y hacerla caminar como un perro, ser cogida en el metro, en casa de sus padres, en la universidad y su trabajo, ese único hombre que era capaz de jugar con ella silenciosamente mientras todos la miran, Ohh, ahhh, God, ¡¡¡¡que rico!!!

Ella estaba donde quería estar. 

..... Continuará muy pronto 


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