Como Dios me trajo al mundo...

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Por salud mental y sugerencia de mis abogados no suelo apostar.

Ley de oro:
¡Porfía pero no apuestes!

Y cómo cada regla tiene su excepción, el otro día compartíamos varias parejas una gran velada, después de la barbacoa los chicos se ponen a ver un partido de fútbol y nosotras a hablar de cosas nuestras con nuestros respectivos aperitivos, había una chica en el grupo un poco "observadora" e insegura, no le quitaba la vista de encima a su chico, eso nos producía a las demás cierta incomódidad, ya que no estaba en armonía, desprendía nervios y ansiedad...

Tratando de distraerla le hacíamos preguntas sobre su vida en pareja y empieza con la retahíla, que no me escucha, siempre que ve el fútbol me ignora completamente odio el fútbol... Le pregunto
¿por qué odias el fútbol?

Me responde diciéndome que su coach le ha dicho que cuando los hombres ven el fútbol "no escuchan" y es verdad, ¡estoy harta!
La observo un rato y le digo:

¿Qué te gustaría perder si te demuestro que eso no es cierto?

Me dice riéndose ja,ja,ja lo que quieras..
Le guiñó el ojo a las demás y le digo ¡vale!
Me pongo de pie y digo en un tono seductor con suspiro incluido... (lo llaman estrategia)

Como tengo una rápida y astuta vista periférica aprovecho el momento justo y...
¡Pues sí! no se pueden imaginar lo emocionante que es el salir corriendo cómo Dios me trajo al mundo, por la sabana con mi adán persiguiéndome por allá por los noventa! ¡Era divino!

¡Todos voltearon como robot y los ojos cómo platos! Un poco fuera de juego.
Se hizo un silencio absoluto...
¡La cara de ellos era un poema, no se esperan escuchar algo así!

Los hombres no están diseñados para frases de impacto emocional y esa es nuestra ventaja.

Con mi cara bien dura les dije y ustedes qué, desde cuando no echan un buen.... A lo que me interrupe mi pareja y le digo ¡tranquilo! Iba a decir que desde cuando no echan un buen pie... (en ocasiones la mente les vuela...)

Les aclaré que todo era producto de una apuesta!

El problema no es el fútbol, sino lo que dices y cómo lo dices, más que el "dónde lo dices..."
Aprende a utilizar palabras de impacto en el momento adecuado reducirás canas y arrugas...


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