Fin de exámenes, necesito desfogarme

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Tras unos exámenes muy duros de final de cuatri salí de fiesta con mis amigas de la uni por Almería, como tantas otras.

Era fin de primavera y ya hacía muy bueno. Fuimos a un bar de música latina y después de la primera copa mis amigas y yo fuimos a la tarima a bailar. Un chico negro como el carbón se me acerco y me pidió bailar la bachata que estaba sonando. Estaba buenísimo y era enorme, no le pude decir que no. Al cabo de un rato eso se convirtió en reggaeton cada vez más duro y nos fuimos pegando cada vez más, nos comimos la boca y el a mí el cuello mientras me frotaba el culo con su entrepierna, podía notarla, era enorme y me estaba poniendo cachondísima.

Mis amigas me habían dejado a solas desde hacía ya un buen rato, así que le dije a este chico que saliéramos a que nos diera el aire.

Una vez fuera nos apartamos y nos enrollamos en un callejón, me propuso ir a su casa, que estaba al lado, y yo le seguí a ciegas. Ya allí sin rodeos nos desvestimos y nos comimos el uno al otro, el me dejo solo con las braguitas y después de comerme las tetas mientras me acariciaba el coñito di el paso y le quité los calzoncillos, allí estaba. Tenía toda una estaca de 20 cm apuntando hacia mí que me pillo bastante por sorpresa, me imaginaba algo grande pero no tanto. Él, que se dio cuenta de ello me dijo que si me asustaba no pasaba nada, que podíamos hacer otra cosa, pero no le hice ni caso, me mojé aún más, agarré ese mástil y empecé a menearlo mientras le comía de nuevo el cuello y la boca. Sentir eso tan enorme me estaba poniendo a mil. Él lo notó y me empezó a acariciar el clítoris, no sé cuánto estuvimos así, pero era la gloria.

Decidí dar el paso, me senté en la cama y la metí entre mis tetitas, escupí entre ellas y la polla y le pedí que bombeara. Jamás había visto una polla así en directo y era una oportunidad única, había que hacerle de todo y él, claro, encantado.

Quedaba solo una cosa más antes de clavarme eso y no quería dejarlo pasar. Le tumbé en su cama, le besé de nuevo en la boca mientras frotaba el coño contra su capullo y empecé a comerle a besos de arriba a abajo, saboreando sus músculos hasta llegar a esa barra. Es ahí cuando le miré a los ojos y tras darme su aprobación me la metí en le boca despacio, midiendo y hasta la garganta. Él gimió exageradamente, yo me la saqué y no pude evitar decirle "jooooder, si" y proseguí con la mamada.

Fue entonces cuando comenzó a empujarme suavemente la cabeza para hacerla más profunda, me llego un par de veces hasta la garganta, pero estaba disfrutando como una enana, ¡ese pedazo de tranca era mía esta noche! noté un par de espasmos por su parte y decidí parar.

Él sin pensárselo dos veces fue a por mí coño, a penetrarlo con sus dedos. Le empujé contra la cama y prácticamente sentada sobre su cara le pedí que me lo comiera. Era una autentica máquina, su lengua llegaba a todas partes y yo del calentón tuve que agarrarle la polla mientras tanto y seguir meneándosela, cuando más intensamente se la meneaba mejor me comía el coño, era genial.

Se cansó, yo me levanté, le puse el condón y tras tumbarme le pedí que me la clavara haciendo el misionero. Al principio fue con mucho cuidado, pero una vez que metió el capullo empezó a bombear y mi coño se humedeció aún más. El gran volumen que sentí en mi boca unos minutos atrás ahora estaba en mi coño y me estaba haciendo gozar de lo lindo. Notaba como poco a poco iba metiendo cada vez más sin llegar a la mitad. Fue entonces cuando se agarró a mis tetas, la metió aún mas y me soltó "mmm te gusta ¿eh?" y claro, me entro la risa, pero seguía aún cachondísima.

Bastó un ligero frote en el clítoris en esa posición para que mi primer orgasmo llegase. Justo después me la sacó, me dio la vuelta y tras unos cuantos lengüetazos desde el coñito hasta el culo me la ensartó... "con cuidado, joder" le dije y él asintió. Lo vi en el espejo que nos reflejaba follando en perrito sobre su cama. Notaba su tremenda barra perforándome y llegando a todas partes y ni siquiera note sus huevos chocar contra mi culo, era totalmente suya y me encantaba, sus manos recorrían todo lo que podían: el culo, las tetas, el piercing... para acabar de nuevo en el clítoris, hinchado como nunca en ese momento. "sii joderr" le solté, parecía una competición de a ver quién era más guarro. Él me respondió con más frases del estilo de ese "te gusta, ¿eh?" y algún azotito suave en el culo, hizo un amago de meterme un dedito en el culo, pero no le dejé, así que fue de nuevo al clítoris.

Me estaba poniendo mala como tú dices y el segundo orgasmo era cuestión de tiempo, puse el culito aún más en pompa y tras varios gemidos suaves solté uno más fuerte y rebocé todo lo que pude las paredes de mi coñito contra su polla. Estaba reventada, me la saqué y le miré completamente sudorosa y despeinada, pero con una sonrisa de oreja a oreja por lo que él me contó.

Miré de nuevo hacia su tranca, seguía igual de tiesa pero con el condón completamente vacío. Me lancé sobre el a comerle la boca mientras mi mano jugaba con sus pelotas y su enorme miembro, poco tardé en agarrarla de nuevo y comenzar a menearla, se merecía este premio. Entonces yo, mientras le comía la boca y el me acariciaba todo lo que podía, se la meneaba a toda velocidad y en un momento hubo un cruce de miradas en el que no hicieron falta las palabras, le puse de pie y le lamí de cuello para abajo hasta llegar a su enorme polla y tras dos o tres meneos, abrí la boca, y me la metí hasta la garganta con cuidado para luego aumentar el ritmo. Apenas unos segundos después empecé a oír sus gemidos y me llenó la boca con su semen, pero no me importaba, después de aquella noche se lo merecía.


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