CORTO RELATOS DE MI VIDA: LA ABARROTERIA DE DON BERTO PARTE 2.

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Este fue uno de los peores días de mi existencia,  Migue se enfermó así que le lleve donde el doctor, entre el taxi, lo que costo la consulta y las medicinas me quede sin un centavo, Migue se acostó en su cuarto no sin antes pedirme un poco de sopa, fui al refri y nada, no teníamos nada que comer, ni para hoy ni para la semana, mis padres de viaje y nadie a quien prestarle dinero, después de pensarlo mucho decidí ir a la abarrotería de Don Berto, a pesar de lo que había visto, me habían dicho que el viejo no era tan malo, y que fiaba a las personas, así que pensé bueno no pierdo nada con intentarlo, puse a Javi en su carruaje y Salí deprisa de la casa sin darme cuenta que llevaba vestido y no pantalón, cosa que me di cuenta cuando ya casi llegaba a la abarrotería, a todo esto empezó a llover muy fuerte, entre y había una señora pidiéndole cosas de una lista a Don Berto, el viejo al verme despacho rápido la lista y le dijo a la señora que no se preocupara que le diera el dinero otro día, yo no quería quedarme solo con él pero no tuve más remedio, el viejo salió del mostrador y dijo: que milagro verla por aquí, yo conteste algo nerviosa, si es que venía por unas cosas pero me agarro la lluvia, el viejo me miro y miro a Javi, fue al mostrador, trajo una paleta y se la dio a mi hijo, en ese momento pensé que el viejo no era como me lo había imaginado, pero que equivocada estaba, me dijo trae su lista?, yo conteste que no, entonces se fue a sentar a su silla y dijo, bueno entonces me disculpa pero estoy cansado, así que usted tome lo que necesite dijo, no vi nada extraño así que tome una canasta y cuando pase cerca de él, me agarro una nalga, en ese momento me voltee y le dije mire viejo estúpido quien se cree que es para tocarme así, entonces el viejo me contesto, yo sé que te gustó, si no fuera así porque me espiabas cuando estaba haciendo gozar a tu vecina, y empezó a reír, eso me enfureció, tire la canasta, tome el carruaje con mi hijo y pensé en salir de allí lo más rápido posible, entonces el viejo me dijo: bueno, voy a cerrar, ahora por favor salga, y casi a empujones me estaba sacando, llovía recio y necesitaba los víveres, entonces le dije, espere, no puedo irme así, está lloviendo fuerte además voy con mi niño, no sea así discúlpeme, por favor no me saque, el viejo asqueroso me miro y dijo: está bien, pero voy a cerrar porque no voy a atender a nadie más, volví a entrar a la abarrotería y el marrano desgraciado cerro las puertas, caminó, se sentó en su silla y dijo, dese prisa, yo no tenía un centavo, así que le dije, quería pedirle un favor, y contesto enojado, un favor, de qué?, pues, quería ver si me podía fiar unas cosas y yo le traigo el dinero después, yo sé que no compro aquí habitualmente, pero por favor, haga una excepción, yo le juro que le traigo el dinero completo y si quiere pues, puede poner los intereses que quiera, el viejo asqueroso me miro de pies a cabeza de una forma morbosa y dijo, bien, con una condición, cual le dije, que no vuelva a portarse mal conmigo, nunca respondí, bien, nos vamos entendiendo dijo, tome lo que necesite, busqué una canasta y empecé a meter las cosas que necesitaba, el marrano no me quitaba la vista de encima, después de un rato tenía casi todo, pero necesitaba rollos de papel, como no los veía le pregunte que donde estaban, y contestó, están hasta arriba de las estanterías, subí la vista y mierda, allí estaban, le pedí favor a él que los bajara, pero me contestó que no podía subir gradas por una molestia en su pierna, así que yo deje la canasta en el suelo y subí por una escalera pequeña que tenían para alcanzar esos productos, llegue arriba y al tomar el papel sentí las asquerosas manos del viejo por debajo de mi vestido, quise darme la vuelta pero la escalera se movió y me dio miedo caer así que me aferre a ella, el viejo asqueroso me empezó a manosear como quiso, le pedía por favor que no lo hiciera pero no atendía, estaba poseído,  me mordía las nalgas y yo sin poder hacer nada,  de pronto me empezó a bajar las bragas y yo le tome la mano, me dijo: si quiere se puede ir, lo solté y me aferre a la escalera, deslizó mis bragas hasta mis pies y me las quitó, le dije que me las diera, pero oliéndolas dijo: aaaaah que ricura, éstos son mis trofeos, unas lágrimas rodaron de mis ojos, el viejo asqueroso metió su cara por entre mis nalgas y comenzó a lamerme todo, sentía asco, impotencia, empecé a llorar pero poco a poco esas lamidas me fueron excitando cada vez más y más y más, era tan rico lo que hacía con su lengua el marrano asqueroso que yo solo empecé a  gemir de placer, con sus manotas me abrió más las piernas y me chupo la concha, estiraba mis labios vaginales con su boca y eso me ponía más caliente, me hizo venirme muchas veces, el marrano sabia como hacer gozar a una mujer, ahora ya sabía por qué a Rosy le gustaba coger con el viejo, el ultimo orgasmo hizo que mis piernas temblaran, sentí como mi cuerpo se desvanecía, logre agarrarme bien de la escalera y sólo deje salir un último gemido por mi boca, el viejo quedo bañado con mis jugos, después bajó la escalera, yo baje también pero mis piernas me seguían temblando, el viejo se bajó los pantalones y no traía ropa interior, aquello daba asco, se sentó en una silla de madera con la polla bien parada, yo estaba nerviosa porque pensé que mi hijo estaba viendo todo, pero no, estaba bien dormidito en su carruaje, el viejo me dijo ven acércate, yo obedecí, me tomo de la mano y me dijo que me sentara en su polla, yo vi aquel gran trozo de carne, muy muy grueso, al principio tenía miedo de que no me fuera a entrar en la vagina y me fuera a rasgar, pero yo estaba muy mojada, así que me acerque, me levante el vestido, abrí mis piernas y pase por encima de él, me senté muy despacio en su pene, sentí su glande caliente cuando entro por mi vagina, el viejo me tomo por la cintura y me bajo, con todo húmedo no tarde en bajar por su polla, entonces comenzó lo bueno, mis pies quedaban de puntas en el suelo, pero yo bajaba y subía por aquella enorme polla, sentía como topaba dentro de mí, el marrano desabotonó mi blusa y saco mis pechos para chuparlos, los lamia y mordía  tan rico que me hacía venirme.... CONTINUARÁ. 


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