Entrega matutina

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Hola amor, he ido a verte, me has llamado.

Tú te acabas de despertar y yo te cojo la carita: Te beso en la boca con dulzura. Te rasco en la nuca y te pongo las manos en los pechos. Te los amaso. Te chupo y después te como los Pezones enhiestos, duros y desafiantes. Noto como tiemblan al contacto de mi boca; paso mi lengua por tu vientre y noto como tiembla a borbotones. Llegó a tu sexo abultado y precioso. Pongo la boca en él y veo como empiezas a gemir y como mi barba se va impregnando de tu flujo.

Te abro tu rajita con mi lengua y tu das un respingo de placer; La desplazo arriba y abajo hasta encontrar tu vagina. Introduzco la punta suavemente y la empujo con fuerza hasta que llega al fondo. La saco y la meto con fuerza para que te penetre muchas, muchas, muchas veces y muy adentro. Notas que te estoy follando con mi lengua, es un placer insólito para ti, pero te excita mucho.

Inicias un derrame de flujo y este, a medida que te sientes invadida por el placer, derrama un río de flujo imparable. Das un grito prolongado y tienes un acusado y clamoroso orgasmo. Con mis manos recorro tus muslos. Hummm, son preciosos. Con la lengua llego al principio de tu clítoris.

Vuelves a gemir: Me pides más, más, más y yo te aprisiono el clítoris con los labios y tiro hacia adentro y hacia afuera muchas veces. Veo que me has cogido fuertemente la cabeza y la aprietas contra tu sexo mientras masturbo tu clítoris con mis labios.

Un gran temblor junto a un grito de placer, me muestra el advenimiento de un nuevo orgasmo. Suavemente, cojo mi pene henchido y vibrante y te lo pongo en la boca. Empiezas de forma frenética a mover la cabeza haciendo que los movimientos provoquen a su vez mi excitación y por ende mi orgasmo lo que me hace correrme, cayendo mi semen en tu boca. Esto te provoca una gran excitación que se traduce ya en tu éxtasis y un nuevo orgasmo para ti.

Cuando paras, me miras profundamente y me besas en los labios mordiéndomelos. Me estás dando las gracias. Te coges a mi brazo y con la sensación de habernos querido nos dormimos profundamente con una sonrisa de complicidad y amor en los labios, sintiendo la entrega de nuestra mutua sensualidad.


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