¡Reencarné en un elfo! Cap. 9.3

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Capítulo 9.3 El primer guardián.

 

La candidata número veinticinco entró con la misma actitud humilde y amigable que las anteriores, con toda la confianza me tomó en sus brazos y comenzó a alimentarme. Mi estómago a esa altura estaba ya levemente satisfecho, la pesadez que sentía era mínima comparada al dolor insoportable de antes. Esta vez, succioné un poco más lento para disfrutar cada gota de placer.

 

“¡Muy bien! Se nota que tienes mucha experiencia alimentando bebés. A diferencia de las anteriores, contigo se mostró menos ansioso y hasta parecía disfrutarlo.” Anhuar era toda sonrisa y halagos, el que las anteriores candidatas arrancaran desesperadas le causó pesar, estaba segura que ninguna de ella volvería al trabajo. “Por hoy no necesitará más alimento, por favor, vuelve mañana con tus artículos personales y te instalaremos en nuestras habitaciones. ¡Gracias por venir!” Tras una respetuosa reverencia, la última nodriza se fue a paso lento y estable.

 

“Ah… al fin terminó.” Dijo el doctor Gial, quien estuvo todo el tiempo estupefacto mirando belleza tras belleza alimentarme. En lo profundo de su ser, deseó ser un bebé desnutrido. Puso su mano sobre mi frente y una energía fría me recorrió completo. “Sus signos vitales están estables y no hay mayor daño por lo que anteriormente le sucedió. Con la nueva nodriza podrá ponerse al día con el peso, aunque…” Detuvo sus palabras al mirar con atención mis costillas. “... creo que ya ha recuperado algo de su peso anterior. Esto es realmente un gran pronóstico, directora Anhuar. Por ahora no será necesaria mi ayuda así que me retiraré a mi nueva habitación. Tiene mi comunicador, puede llamarme cuando guste.” Se puso de pie con elegancia, dando una breve reverencia antes de salir de la oficina.

 

Durante unos minutos, Anhuar me miró con cariño y algo de preocupación. Volvió a tocar mi cuerpo con sus dedos, notando que mis costillas ya no se marcaban tanto como antes. “Eres un bebé muy especial, creo que los dioses tienen planes más grandes pensados para ti de lo que podríamos imaginar.” Me sonrió al tiempo que acariciaba una de mis manos. “Ahora a dormir, antes tenías tanto apetito que comiste veinticinco veces sin quejarte. Definitivamente con esas ganas de vivir, crecerás sano y te convertiré en un niño bien educado, listo para ser adoptado por una familia decente.”

 

Mientras me cargaba en brazos hasta mi habitación, el sueño fue apoderándose lentamente de mí. Ya en mi cuna, no había necesidad de hacerme dormir, mis ojos se cerraban lentamente al tiempo que Anhuar se despedía y me dejaba solo. Cuando ya sentía que estaba entrando en un sueño, una voz emergió dentro de mi mente.

 

“¡Sí! ¡Así se hace! je je je... ¡Sigue comiendo mi pequeño mortal! ju ju ju… cada vez que llenes tu estómago podré también comer yo ¡Y SOLO YO! ¡NO LOS DEMÁS DIOSES! ja ja ja… ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí…! Ah… ¿Este sabor es real? ¿Tan deliciosas son todas las almas reencarnadas? ¡Hasta el día de hoy solo había comido basura! ¡Esto es realmente digno de un dios! ji ji ji ¡Seré la envidia de todos! ¡Y TODO ES PARA MÍ!.... jo jo jo…”

 

Junto con tales palabras sin sentido, una imagen borrosa fue aclarándose en mis sueños. En ella, un enorme ser, similar a un cerdo viejo y desnutrido, agitaba las alas de su espalda al tiempo que tragaba con desesperación una misteriosa energía dorada. Sin lograr entender lo ridículo de la situación, el cansancio fue más fuerte y mi mente se fue a negro.

 

Esa noche, una luz que se sentía familiar, me recorrió toda la piel, llenando de vitalidad cada una de mis células.

 

(no me odian por tantas partes, verdad? puedo parar de subir si quieren.... )


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