EL EROTISMO

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Un sábado por la noche del mes de mayo, una pareja de mediana edad salió del teatro después de haber visto una buena obra musical, y se dirigió a su hogar que era una magnífica torre de planta baja rodeada por un cuidado jardín que estaba ubicada en la zona alta de la ciudad.

Cuando llegaron a su destino el hombre le dijo a su esposa llamada Rosalía Busquets, que era una hermosa dama alta, de cabello castaño y ojos del mismo color:

- Ve ahora a la habitación que enseguida iré yo.

-Ah. Ya veo lo que quieres hacer. Eres tremendo Gustavo - le respondió ella con una signifiativa sonrisa

Rosalía se adentró en aquella dependencia de la vivienda que tenía unos grandes ventanales con unas cortinas que ocultaban su interior; las corrió a un lado dejando al descubierto una parte del jardín con la convicción de que "alguien" la estaba espíando desde algún rincón del mismo, pero no le importó en absoluto y procedió a desnudarse con parsimonia.

Efectivamente este alguien era el mismo Gustavo que estaba escondido detrás de un ciprés, viendo desde el extrior cómo su mujer se desnudaba en la habitación. Aunque él la había visto un montón de veces tal como había venido al mundo, lo que al dueño de la torre le emocionaba en grado sumo, de un modo muy visceral era tener la agradable  sensación, por muy simulado que fuera aquel acto de que le robaba a aquella mujer un momento de su intimidad.

Siguiendo con aquella farsa Gustavo que se sentía plenamente excitado por el cuerpo desnudo de su mujer, abrió uno de aquellos ventanales y se coló en el interior de la habitación. Entonces Rosalía fingiendo estar sorprendida por aquella intrusión se dejó caer en la mullida cama mientras que su marido se situó a su lado, se acariciaron con frenesí las zonas erógenas de su cuerpo; se besaron apasionadamente en los labios y terminaron haciendo el amor como dos locos.

Pienso que hay una gran confusión entre los vocablos pornografía y erotismo, cuando a mi juicio son dos cosas completamente diferentes; aunque les separa una línea muy fina. Esta confusión viene dada a partir de que el tema del sexo ha sido durante muchos años tabú. No se abordaba con franqueza y para referirse a este aspecto de la vida se usaban eufemismos, se le mencionaba de forma indirecta por lo que cualquier fantasía erótica recibía el despectivo y genérico adjetivo de pornográfico o de perversión sexual. No cabe duda que este prejuicio hacia el sexo venía de un cerrado puritanismo eclesiastico y por extensión político sea del color azul o rojo que ha sido durante muchos años asumido por la misma sociedad  sin discusión en razón del principio de autoridad que dicha institución desprendía. Y claro, este mismo puritanismo no ha dejado de ser el gran acicate que aún ha avivado más el ansia del erotismo sobre todo en las clases populares.

Solo en la medida en que el sistema político se ha ido haciendo más permisivo, más abierto y que por tanto al igual que el anterior ha ido influiendo en las costumbres de la sociead, dichas fantasías eróticas de pasar a llamarse perversiones, ahora se las denomina "variaciones sexuales".

La pornografía es el acto sexual duro subliminado a un extremo de un modo totalmente mecánico que no tiene nada que ver con la realidad de las personas y por tanto es sumamente aburrido; mientras que el erotismo es lo que rodea al sexo ; lo que le da su razón de ser. A muchos de nosotros nos puede gustar comer un solomillo, pero sabe mejor si éste tiene guarnición. A unos les gustará que esté rodeado de patatas fritas, o de  coles de Bruselas, o de guisantes. Por eso el erotismo está completamente vinculado a la subjetividad del sujeto, el cual se articula a través de la complejidad del lenguaje sensitivo del mismo. Hay tantos erotismos como seres humanos pueblan el mundo. Mas en muchos casos este qué erótico singular que nos motiva sexualmente; que nos arrebata sin más, es una fijación mental que se ha quedado impresa en nuestra sensibilidad desde una temprana edad.

Es muy posible que el ejemplo del matrimonio descrito más arriba que vive una esena de puro erotismo, Gustavo de niño haya espiado a alguna mujer joven de su famila al desnudarse en una habitación sin que ella se diera cuenta, y él se sientiese excitado. Mas al no poder consumar el acto sexual con aquella mujer ahora éste quiera consumar dicho acto a lo largo de su vida.

A Gustavo que es un hombre muy sutil y sofisticado, le encanta hacer el amor a su mujer sobre todo cuando ella viste un elegante  traje de noche. En su casa, una vez en la habitación él la echa en la cama; le desliza la mano por debajo de la falda, y termian haciendo el acto sexual. Es como si Gustavo cortejara a una princesa y se acostara con ella. Porque el erotismo es esencialmente IMAGINACIÓN.

Sin embargo también es muy posible que un día Gustavo vaya a pasar un día en el campo, y conozca a una guapa campesina que se arremanga la falda y se moja los pies en un río. Y esto mismo también le despierte asimismo un primitivo erotismo que puede dar  lugar a que entre  ellos se encienda la mecha del deseo. Si esto se llega a producir, es que el erotismo humano se enmarca en unos contextos sociales muy determinados. Hay el erotismo sofistiado de la gran urbe, y el más directo y visceral del ámbito rural.

Dentro de cada contexto social, caben los fetichismos y voyerismos específicos. Pues todos somos algo fetichistas y nos atraen por la connotación erótica que tienen algunos elementos. La ropa interior con sus colores correpondietes puede ser una llamada a nuestra sensibilidad erótica. Por otra parte también somos algo mirones como es Gustavo al contemplar a su mujer como se desnuda. Pues a unos les fascinan los pechos femeninos, y a otros los muslos y el trasero. Hay mujeres que se excitan al ver  un hombre que lleva una ropa como la de su padre. Y es que el complejo de Electra juega un papel muy importante en el erotismo femenino.

Desde mi punto de vista el mejor erotismo es el del ámbito doméstico. Es aquel que surge cuando menos uno se lo espera. En cambio el erotismo esterotipado de los music-halls, de las salas de Strep-tasse que está animado por la luz roja que es el símbolo de una pasión gregaria adocenada, aún me parece que es contraproducente.

Otra variante del erotismo bien entendendido es cuando la mujer disfruta viendo cómo se excita el hombre. Es en estos casos cuando se produce el vedadero diálogo de los sentidos.

En suma. El erotismo también forma parte de la famosa frase que estaba inscrita en la entrada del templo de Delfos en la antigua grecia, que decía: CÓNOCETE A TI MISMO, pero a un nivel sensorial.

 

 


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