¿Una Víctima o Un Estuche de Monerías?

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Me acuerdo que era sábado en la mañana, Mirna estaba preocupada porque su esposo Emiliano no había llegado a dormir, él nunca había faltado a dormir, podía llegar tarde pero jamás había dejado de regresar en la noche o en la madrugada. Él era director de una escuela secundaria muy recomendada, tenía una reputación impecable a pesar que su esposa sabía que  tenía ciertos arranques de ojo alegre, ella sentía que lo controlaba.
Mirna de plano no aguantó más,  despertó a su hija de 19 años de nombre Raquel, para contarle lo que estaba pasando, Raquel le dijo que no se preocupara, que quizás se había quedado a dormir en el rancho que está a 10 kilómetros de la ciudad, que si no llegaba para mediodía, ella junto con su novio lo irían a buscar al rancho para sabes si estaba allí. El profesor tenía un carácter dominante y su hija no tenía muchas ganas de confrontarlo.
A las 12:00 exactamente la mamá animó a Raquel a que fuera por su novio, para que fueran a buscar a su papá al rancho. Ella medio enojada, le dijo a su mamá ya ves por qué es necesario que traigan celular ustedes dos, pero no, sus creencias de que es perjudicial para la convivencia, y ¿cómo ustedes van a estar esclavizados a un celular? siempre lo dicen. Ahora no sabemos exactamente en donde está mi papá. 
Raquel llama a su novio, le dice que va a pasar por él, en el camino de la casa de su novio al rancho Raquel le explica lo que está sucediendo. Al llegar al rancho, que está totalmente bardeado, ven que el portón está cerrado, ellos primero se asoman por la ranura entre el portón y la barda, se ve que estaba el carro del profesor estacionado adentro, pero no como normalmente se estaciona, bien alineado, todo se ve calmado. Raquel y su novio no saben qué hacer, si tocan y su papá se molesta, piensan en otra solución, si su novio se brinca la barda para ir a ver qué pasa allá adentro, pero Raquel no puede convencer a su novio que se brincara la barda, él le argumentaba que si su papá estaba con alguna mujer y él lo interrumpe pudiera enojarse de manera muy fuerte, mejor el convence a Raquel de irse del lugar, al cabo ya habían visto que estaba el carro y solamente él lo manejaba, nunca se lo presta a nadie. Se regresaron a la casa y le contaron a Mirna, ella presentía algo malo, no esa usual el comportamiento de ese día de su esposo, y volvió a poner un ultimátum, que si para las seis de la tarde no llegaba, irían al rancho a ver que había pasado.
Pues dieron las seis y nada del profesor, así que se fueron a rancho con un duplicado de las llaves que tenía Mirna, al llegar primero se volvieron a asomar para ver si el carro seguía donde mismo y si no lo habían movido. Mirna abrió la puerta del portón y también notó como estaba estacionado el carro de forma inusual, se acercaron a la cabaña y vieron que había muchas botellas de vino y botes de cerveza tirados, en los botes de las cervezas había manchas de labial color rojo, había estado con una mujer el día anterior, entraron a la cabaña, encontrando prendidos los ventiladores de la cocina y un olor a marihuana muy fuerte, en la barra de la cocina había restos de polvo blanco como de droga,  subieron la escalera y encontraron a Emiliano desnudo, tirado boca abajo ensangrentado, a un costado de la cama, pero solo, Mirna lo voltea para tratar de auxiliarlo pero él tiene un tacón de zapato de mujer enterrado en la cabeza, el color de su rostro es azul como que lleva varias horas muerto. Mirna gritó y empezó a llorar, al ver la escena tan tremenda y le dice a Raquel que estaba abrazada de su novio, que le hable a su tío Gerardo, que era inseparable de su papá, para que les ayuda a ver qué debían hacer, Raquel temblando por el susto, le llamó, marcando varias veces a su casa pero nunca contestó, siempre la enviaba a buzón, estaban desesperadas, se decidieron finalmente a llamar a la policía, que  llegaron después de 20 minutos al rancho, eran los policías de Arteaga, pero al ver lo sucedido, tomaron evidencias y después de un rato y de llamadas por radio, aclaran que el rancho está en el municipio de Ramos Arizpe, que ellos no pueden intervenir, que está fuera de su jurisdicción, se dieron la media vuelta y salieron de la propiedad. Llamaron entonces a la policía de Ramos Arizpe, una hora después llegó con cierta cautela, porque ya había prensa afuera del rancho y uno de los periodistas les comentó que ya había ido la policía del otro municipio, entonces ellos como que sintieron que era una trampa este caso. Tomaron fotos e hicieron muchas preguntas, que si sabían de alguna amante del difunto, Mirna con la mirada perdida contestaba que no sabía nada, que no estaba enterada que su esposo fuera drogadicto y que tuviera una amante, que quizás los que lo mataron eran los drogadictos. Le preguntaban qué porque había llamado a la policía del otro municipio y ella simplemente les contesto que no sabía exactamente a qué municipio pertenecía el terreno del rancho. La reputación del profesor se había caído por completo, sin saber exactamente si la droga era de él o de los asesinos. 
Mirna se quedó pensativa, le dice a la policía que debería de revisar el carro porque esta estacionado de una manera distinta como lo dejaba siempre su esposo, los policías se acercan al carro y empiezan a oler más a marihuana, abren la cajuela y estaba lleno de paquetes de cocaína, y dos maletas de dinero. La policía incautó todo y se llevaron al muerto. Dos días después catearon el domicilio del profesor, pero no encontraron nada. En las páginas de los periódicos locales era la noticia viral, todo mundo estaba ávido de saber más del caso, nadie podía creer que Mirna no supiera nada de las actividades extras que tenía su esposo.
Después de 2 días le entregaron el cuerpo y lo incineraron, el caso jamás se resolvió porque los policías se justificaban que se habían contaminado las pruebas al ir los otros policías. Mirna no quiso hacer más olas, porque la prensa estaba hambrienta de continuar el alboroto del director de la secundaria. Mirna y su hija Raquel se resignaron a vivir con esa incertidumbre por siempre, nunca dudaron de la reputación del profesor, solamente entre ellas de vez en cuando se preguntaban, quienes serán los asesinos y porque mi tío Gerardo nunca nos comentó nada, seguro que él sabía algo, seguro.


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