Caperucita y el Lobo

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Caperucita y el Lobo están en el bosque, pero este no es el cuento normal, el cuento ha cambiado. Como todo cambia.

Ahora Caperucita y el Lobo colaboran, ahora ellos saben que son uno, ahora lo que quieren es vivir en armonía. Caperucita cuidando de su abuelita y amigos y el Lobo cuidando de todos los otros seres del bosque.

Caperucita sigue yendo de casa de su madre a casa de su abuelita, cruzando el bosque y cantando y despreocupada. Lo hace en sus ratos libres. Caperucita disfruta hablando con todos los seres del bosque, y contándoles que va a casa de su abuelita y que le lleva comida y que su abuela le llena de mimos y cariños.  

El Lobo cuida de todos los seres del bosque, tiene un trato con el guarda forestal, que antes era el cazador, según el cual el Lobo cuida del bosque y el guarda forestal le deja hacer e independencia.

El Lobo cuida de los arboles, habla con ellos, y les escucha, como se encuentran y si necesitan algo. Y cuando lo necesitan, les ayuda. Además, usa a los arboles para que le tengan al día de como están los seres del bosque. Las hadas a veces le quieren chinchar, siempre juguetonas y el a veces juega, a veces entrena su paciencia. Los animales del bosque confían en el para que les ayude. En general, el Lobo les ha ayudado a que tengan sus madrigueras en buen estado y que unos respeten al resto.

El Lobo esta siguiendo una dieta Keto vegetariana y haciendo mucho deporte, con lo que se encuentra mucho mejor en su cuerpo. Ya no necesita matar para alimentarse, ahora con lo que cultiva le va mucho mejor. Tanto que esta dando clases a los otros seres del bosque y emprendiendo a ir on-line y dar clases también en la distancia.

Caperucita, gracias a que el Lobo ha organizado el bosque y marcado claros los caminos, puede ahora ir andando por el camino conocido para ir a casa de su abuela y llegar sin problemas. Puede también elegir y salirse del camino marcado y explorar que más hay en bosque.

Caperucita y el Lobo tienen un trato. Trato que el Lobo ha instaurado para cada vez que alguien entre en el bosque, siempre que entren tienen que decir cual es su intención. Tienen que comentar a que van y que intenciones tienen, con fechas y horarios. Ya sea que van a ir por el camino o por donde no hay camino.

De esa forma, el Lobo puede asegurar su integridad. El Lobo es el gran protector del bosque y sus seres. Hasta de esas hadas gamberras cuida. Además de aprender de nutrición ha aprendido a como construir y mejorar madrigueras y como podar arboles, para ayudar a todos los seres del bosque. Muy a menudo pide a las hadas un poco de su magia, para que todo mejore y sea más fácil. Con el guarda forestal tiene una relación muy cordial, de hecho, aparte del tema profesional, son buenos amigos y se ayudan mutuamente.

El guarda forestal esta aprendiendo de ambos e instaurando ese sistema de funcionamiento en otros bosques, pero eso es otra historia.

Caperucita, en el fondo, sigue siendo esa niña curiosa que adora cuidar de los suyos. Y ha hecho de ello su carrera profesional. Es trabajadora social y ayuda a la gente a ser más ellos mismos. Sus dotes de escuchar y de ver el lado positivo le han ayudado a ser quien soy, y sus ratos en el bosque le ayudan a poder escuchar a la gente, sin que los problemas del resto le desequilibren. De hecho, de los arboles, ha aprendido a ser ella misma y a ver al resto, nutrirles, desde el corazón, sin esfuerzo.

Caperucita ha madurado para aprender a seguir siendo la niña que curiosa paseaba por el bosque sin querer ser consciente de los posibles problemas. Ahora, a ratos, va por el camino marcado y a ratos explora. Siempre que explora, le avisa al Lobo y pasa un rato hablando con los arboles para saberse segura y protegida. Siempre sale del bosque habiendo aprendido, y con ello, pudiendo ser más la niña curiosa que ayuda al resto a ser más ellos mismos, por que ella ya lo esta siendo.

El Lobo esta teniendo una segunda vida, el que había dejado de soñar, el que había dejado de pensar que había nada más allá de la supervivencia, ahora esta aprendiendo a tener una vida plena a soñar y a ir a por sus sueños, esta aprendiendo a ver como mejorar su vida y por lo tanto la de los suyos, por que lo suyo es una vida al servicio, al servicio de otros, por que disfruta ayudando al resto.

Por un tiempo, Caperucita y el Lobo pensaron que tal vez lo suyo era romántico, hablaban tanto y se entendían tan bien, se complementaban y animaban al otro. Hubo un tiempo en que solo ellos dos se aguantaban y se entendían y pensaron que estaban hechos el uno para el otro. Fue un desastre, el Lobo intento controlar sus impulsos y sus instintos y ser el perro domesticado que creía que Caperucita buscaba y necesitaba, Caperucita, por su parte, intento no despistarse y darle su amor, atención y cariño solo al Lobo. Y fue un desastre.

Ambos aprendieron a que son muy buenos amigos y que se entienden, y que disfrutan de la mutua compañía. También han aprendido que para temas románticos, cada uno tiene un estilo muy diferente. Al Lobo le gustan las lobas inteligentes, sagaces, seguras de si mismas. A Caperucita le gustan las personas cariñosas y divertidas.

Ambos se quieren. A ratos hablan más, a ratos hablan menos, siempre se tienen el uno a la otra en mente y su vision y sus planes conjuntos para mejorar el bosque.

Al principio mucha gente del pueblo y especialmente la madre de Caperucita les criticaban y desalentaban. Fueron los arboles y otros seres del bosque, la abuela y el cazador, los que vieron realmente el potencial de ambos y sobretodo de su trabajo conjunto. Y fueron ellos, los que les animaron, y las hadas, por supuesto. Aun que eso es otra historia. ;).


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