LA REVOLUCIÓN DE LOS "SIMPLES"

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Aquella tarde había ido a la Bibilioteca Municipal de la localidad en la que vivo a devolver una buena novela policiaca, y a la vez con el propósito de tomar prestado el famoso libro del psiconalista austriaco Sigmud Freud llamado LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS tal vez para conocer la oculta naturaleza de mi subconsciente, que era tanto como decir de mí mismo al margen de toda influencia, de cualquier cliché del exterior.

Sin embargo cuando me dirigí al lugar en el que se hallaban las polvorientas y viejas obras de diversos pensadores de cualquier periodo histórico, descubrí que el llamado filósofo naturalista que había dado un giro radical al modo de sentir occidental que durante muchos siglos había estado circunscrito a los dogmas religiosos derivados de la Edad Media para localizarlos en las pulsiones anímicas del ser humano, éste brillaba por su ausencia. Era como si jamás hubiese existido.

Cuando le comuniqué a la bibiliotecaria que era una atractiva mujer rubia, con gafas; de mediana edad que buscaba a dicho autor, ella haciendo una mueca de asombro, como si mi solicitud fuese una rareza me dijo:

- No; ya no tenemos los libros de Freud. Ahora hay otros. Si te interesan...

Salí de la Bibilioteca bastante contrariado, y en la entrada de la misma me crucé con un joven vecino que vive en mi calle llamado Miguel que era un hombre moreno, bajo de estatura y culturalmente muy inquieto llamado Miguel,  con el que suelo hablar a menudo de múltiples temas, y le expliqué lo que hacía el caso.

- Es que ahora a nadie le interesan las teorías analíticas de este señor - me dijo él-. ¿Acaso no te has enterado de lo que ha ocurrido?

- No... ¿Qué ha sucedido? - inquirí alarmado pensando que tal vez en mi ciudad hubiese habido un nuevo ataque terrorista, o alguna que otra catrástofe.

- Existe una gran revolución popular; de la gente simple que aborrece cualquier erudito discurso y que enaltece a la emoción por encima de todo. Ahora un canal de televisión emitirá un documental en el que saldrá Carmencita Peña, la hija de la famosa cantante folclórica Carmen Fuentes, explicando las múltiples vejaciones y malos tratos que recibió de su ex-marido y de su familia cuando estaban casados.

-¡Ah, bueno...! ¡ Vaya tontería! ¿Y éso qué tiene que ver con que ya no interesen las obras de Freud? - exclamé yo riendo.

- Todo. Se considera que este psicoanalista que tú quieres leer pertenece a una época patriarcal que ha dado lugar al feroz  Capitalismo que ha perdurado hasta ahora, a la que se pretende ignorar y eliminar - me aclaró mi vecino Miguel-. Se utilizan los chismes de los personajes de la Prensa del Corazón que mueven a la emotividad de la gente sencilla para hacer la guerra sin cuartel al sistema tradicional y machista que nos rige desde tiempos inmemoriales. El hombre es el "Lobo Feroz" que abusa impunemente de la bondadosa Caperucita. Es una fórmula muy calculada de los marxistas que aspiran a alcanzar el poder, para atacar a dicho supuesto machismo que a su juicio todavía está muy arraigado en bastantes grupos de la sociedad. Por otra parte hoy en día, en muchos casos se considera que el "yo" personal importa muy poco; casi que ni existe, y sólo se contempla a la colectividad, al equipo rector en cualquier empresa sin ningún líder a la vista. Lo que tú puedas decir acerca de algo por razón que tengas, apenas tiene valor, porque se dice que no hay ninguna verdad absoluta y tu opinión es sólo una apreciación subjetiva, parcial y falsa. Por tanto el concepto de democracia en la actualidad se mide más por el pensamiento masificado que por la singularidad o la hondura personal.

- Esto son peligrosas estupideces postmodernas, que nos llevan a un indeseable lavado de cerebro; a una dictadura popular. No hay nada más temible que el fanatismo de las masas. Pero dos y dos siguen siendo cuatro, y esto es una verdad objetiva que no admite discusión alguna. Por mucho que una mayoría diga que hay un burro que vuela no quiere decir que esto sea cierto - repliqué yo picado en mi amor propio-. Teniendo en cuenta tu exposición, yo diría que sin que nadie se dé apenas cuenta, estamos viviendo en un periodo histórico de transición, enmarcado en una teoría filosófica nacida a finales de los años 60 en Francia llamada la Deconstrucción, que estaba impartida por un pensador llamado Jacques Derrida. Precisamente esta teoría, que es una forma de sentir, de vivir, se basa en desmontar, en tergiversar un viejo relato, una  idea tradicional  para darle otro sentido distinto al que antes tenía y que el denominador común de nuestros bisabuelos no habían sabido o no habían querido ver. Sería una forma de romper con nuestro pasado; algo similar a hacer obras en una casa y cambiar los muebles de lugar de la misma para que ésta tenga otra perspectiva. Es más. Pienso que todo esto empezó cuando el filósofo alemán Nietzsche anunció la muerte de Dios, que se refería al fin de una manera de vivir; a una cultura occidental sacralizada por las clásicas creencias de siempre que ya se habían hecho anticuadas y cuya idea nos ha llevado hasta donde estamos ahora. Y a lo mejor tenía razón.

- Sí, éso mismo pienso yo - convino mi vecino.

- Si este filósofo Jacques Derrida, con su Método ha querido liberar al "yo" individual de la connotación metafísica, idealista que siempre ha tenido desde el Genésis "Dios creó al hombre a su imagen y semejanza" y pasando por el platonismo, no creo que haya conseguido solucionar nada. Lo que se ha hecho en realidad ha sido transferir esta misma idealización del sujeto individual, al "yo" gregario de la colectividad, que seguirá siendo tan engreída, intolerante, cínica, grosera y dominante como cualquier grupo elitista y machista que pueda haber hoy en día porque el ser humano sigue atrapado en el narcisismo, en el "locus" freudiano dentro de la cultura de cada época. Serán los mismos perros con diferentes collares.

- ¿Entonces qué propondrías tú?

- Yo no creo que sea ningún elegido de niguna deidad, ni de ningúna tendencia política. Al contrario. Me considero un tipo lleno de imperfecciones, y de temores. Soy vulnerable como cualquer ser humano. Esto hay que admitirlo si queremos evolucionar más como personas porque partimos del caos, de las tinieblas para ir en busca de un algo mejor; de la luz. Y si me sintiese abrumado por algún complejo, no dudaría en ir a visitar a un psicólogo heredero de Sigmud Freud, a ver si puedo superar mi problema mental.

Mi vecino soltó una sonrisita de complacencia; nos despedimos, y cada uno regresó a su hogar.

 


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