En el precipicio II

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Casi no me puedo mover, las cadenas me atenazan, las piernas se me duermen. Casi no puedo respirar, y aun así, al moverme, consigo una posición algo más estable. La madera sobre la que me encuentro cruje. Y me preocupo, me centro en mi situación, estoy atada con cuerdas, y dentro de un saco hediondo, en una madera que hace los efectos del trampolín. Estoy sobre un mar nervioso y en el fondo solo hay rocas con picos afilados.

Intento respirar, intento entender, pero no hay tiempo, algo me despista, vuelvo a mirar hacia el grupo y veo como un jabalí se me acerca corriendo, en un momento de claridad, entiendo que es el animal que estaba conteniendo mi madrina y que por orden de mi madre y mi tía, ha liberado.

No entiendo lo que pasa.

Por un segundo no se que hacer.

Y respiro, y al respirar, veo como parece que hay una fisura en el saco y que entra aire fresco.

No entiendo, y vuelvo a respirar, hinchando como puedo los pulmones. Y la fisura se hace cada vez más grande y a la vez, más aire fresco entra.

Este aire me trae imágenes de recuerdos bonitos. Y me sacudo, no entiendo, pero parece que cuanto más me sacudo más aire entra y mejor me encuentro. Y pienso, si voy a morir, que sea por la puerta grande, claro.  

Me río, y la fisura se hace mucho mayor y las cadenas se caen.

No entiendo, y con la sacudida, el saco se desprende y las cadenas se caen.

No entiendo, y mi mente intenta analizar y mi instinto de supervivencia dice:

-Basta ya, ahora respira y vuela.

No entiendo, y aun así hago caso, extiendo mis brazos, y para mi sorpresa veo que tengo otros brazos, con plumas, lo que yo pensaba que era un saco, eran en realidad mis alas.

No entiendo, y las bato. Me doy cuenta de que me descompenso y esa voz me dice:

-Enderezate.

No entiendo, intento enderezarme, y solo me descontrolo mas, ahora arriba es abajo y cuanto mas aleteo, más me acerco al agua.

No entiendo nada. Y esa voz me dice:

-Pero con la cola, ¡Usa el timón que tienes!

No entiendo nada, y en ese momento veo como mi cuerpo se endereza y esta vez vuelo hacia arriba.

Ahora si que no entiendo nada, y la voz me dice:

-Deja de dudar y disfruta.

Intento descubrir el origen de esa voz, viene de dentro, y al mirar hacia donde suena la voz, veo el jabalí en las piedras, su cuerpo está destrozado.

Siento tristeza y me acuso de no haberle salvado.

Y la voz me dice, Maria, la naturaleza es sabia y brutal a la vez, es generosa y a la vez nos da libre albedrío, el jabalí eligió su destino, y el tuyo no era salvarle a el, sino a ti. De hecho, tu no puedes salvar a otros, solo a ti misma, por que solo tienes poder sobre quien eres tu.

No entiendo nada.

-Pero yo quiero que el mundo mejore, lloriqueo. Yo quiero mejorar el mundo.

Y la voz me dice,

- Y... ¿ese deseo a donde te ha llevado? Dime, ¿donde estabas?

-A lo que sin entender respondo, a mi funeral.

-Y... ¿esta la gente feliz o triste?

-Triste. Respondo.

-Vale, ahora mira alrededor.

Miro a día el mar y se ve un día bonito, el aire hace ricitos blancos en el mar, borreguitos les llamamos en mi casa. En ese momento vuelvo a no entender nada.

Me intento girar para mirar a mi familia y la voz me dice:

-Deja de intentar y acepta quien eres.

-Pero no se quien soy, respondo.

-Bueno, escucha a la voz de tu cuerpo me dice la voz. Tiene mucho que decirte.

Y ahí me quedo en shock otra vez, dejo de respirar, dejo de aletear y caigo en picado.

La voz me dice:

-Hasta ahora no estabas preparada para entenderlo, ahora si. Tu eres una con el universo, y tienes un corazón enorme, lo intuías y por eso te has desgastado dando al resto. Ahora sabes que tienes un corazón enorme, y es momento de que lo pongas a tu servicio y de los tuyos y que dejes a los tiburones y jabalíes que pasen. Es momento de que aprendas de tu madre naturaleza a ser generosa con los tuyos y a ser despiadada con los que no son los tuyos, sin sufrir, sabiendo que eso es natural.

No termino de entender, y la voz sigue:

-Ahora no es momento de entender, ahora es momento de vivir. Mira a los tuyos.

A lo que esta vez, sin pensarlo, me giro, no es el mejor giro de la historia, pero lo consigo, y esperando encontrarme con el funeral me quedo sorprendida al ver al mismo grupo, a mi familia, y esta vez están sentados mirándome, están todavía con esa ropa negra, pero el ambiente es distendido y están disfrutando mientras me miran con una sonrisa.

No entiendo, y la voz me dice, espera que lo mejor está por venir.

Mi tia y mi madrina se miran y mi madrina dice:

-¡Ahora!

Y de repente todos ellos se acercan al precipicio y saltan, yo miro al agua, miro al fondo, todavía se vislumbran restos del jabalí y se ven alimañas alimentándose del jabalí y ahora sí que lo entiendo menos.

La voz me dice:

-Abajo tienes la naturaleza completando su ciclo, ahora mira hacia arriba.

Miro hacia arriba y veo como mi familia no estaban realmente vestidos de funeral, estaban cubriendo las ropas de todos los colores con las alas, resulta que ellos también tienen alas y cola.

La voz me dice:

-Al liberarte tú, liberas a otros. Esa es la realidad.

-No entiendo nada, le digo a la voz, que resulta ser yo misma me digo.

-No es momento de entender, es momento de agarrarte a las corrientes de aire benignas, dejar pasar las negativas, y sobretodo jugar con tu familia y amigos, ahí es cuando fluyes. Así pues, para fluir, hazte responsable de tu vida, de tus opciones. Elige ser tú. Priorízate, para que el resto también lo haga. Y todos juntos podáis volar en formación, como los gansos, hacia el futuro que os merecéis. 

A lo que mi hija se me acerca, y me dice:

-Maria, tenia tanto miedo, me dijeron que confiara, que te liberarías, pero tenia miedo de que siguieras al jabalí, en vez de venir con nosotros.

-No entiendo nada, ¿así que hasta ella sabía lo que ocurría? Me digo a mi misma.

-Ellos no intentan entender, solo ser, y eso es lo que te toca ahora, suelta el freno y solo se. Eres más que suficiente, eres más que capaz. Confía y sé tú misma, como la naturaleza, generosa y despiadada, nutriendo a los tuyos y dejando fuera a los que no quieren estar en tu luz.

Respiro y dejo de analizar, y sonrojada, me acerco a los míos, así pues,

-¿Esto es vivir? Les pregunto, No entiendo nada afirmo.

Y se rien, conmigo. 

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¿Que opinais familia lectora? <3 


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