EL GRUPO

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Ponme el chocho en la boca, por favor, es lo primero que oigo nada más entrar al salón de la casa. Es la voz de Fito, inconfundible. Miro hacia donde proviene la voz y me le encuentro tumbado en el sofá con la polla en la mano haciéndose una paja.

Me acerco a él y me mira con cara de súplica. Al llegar a su lado alarga una mano y me toca el coño a través del biquini. Pues sí que esta necesitado, pienso. Me dejo hacer mientras le pregunto cómo quiere que me coloque.

Mirando hacia mí con las piernas a los lados de la cara - me dice.

Me pongo como quiere y antes de acercar el sexo a su cara me desata el lazo de un lado del biquini y lo retira dejándome el pubis al aíre.

Se coloca un cojín debajo de la cabeza y me pega la boca al sexo. Saca la lengua y me la pasa por el clítoris. No lo puedo evitar, me mojo. Sigue meneándosela mientras juega conmigo pasándome la lengua por arriba o metiéndomela dentro, de forma alternativa. Empiezo a disfrutar de sus habilidades linguales y me acaricio las tetas.

Vuelvo la cabeza hacia atrás para mirarle a la polla y tiene el capullo rijo sobresaliendo de sus manos, porque utiliza las dos. La polla de Fito es rara, se parece a una berenjena. No es muy larga, apenas llegara a los catorce centímetros estándar de los españoles, sin embargo, es gorda como una berenjena, con la punta más gruesa que la base.

Le noto agitarse contra mi coño cuando ya estoy que no puedo retener más el correrme. El orgasmo me provoca cierto temblor en el cuerpo y notó en la espalda los chorros de semen de Fito que se deslizan hacia abajo por mi piel. Vuelve a poner la lengua en mi sexo y le detengo para reservarme, son las cinco y los dos sabemos que se va a liar parda un poco más tarde. Lo entiende y me ayuda a incorporarme.

Cuando miro hacia la puerta me encuentro a Clara mirándonos con un mano dentro de las bragas, la muy guarra no ha perdido detalle de nuestro polvo y esta excitada. Le decimos que se acerque, Fito se ocupa de su sexo y yo le chupo los pechos mientras le acaricio las nalgas. Ya estaba bastante excitada y se corre enseguida gritando cuando le meto un dedo por detrás.

Salimos los tres a la piscina del chalet de la sierra de los padres de Marcos donde hemos ido a pasar el fin de semana aprovechando que no van a estar. El resto del grupo han escuchado los gritos de Clara y nos miran interrogadoramente cuando aparecemos y empiezan las bromas, alguien me dice que por lo menos me limpié los chorretones de leche que tengo en la espalda.

Ante la evidencia los tres nos reímos un poco cohibidos, sabemos que hemos dado el pistoletazo de salida a lo que todos están esperando y lo primero que vuelan son los bañadores. Hay para escoger, unos tíos depilados y otros con vello en el cuerpo, pollas más grandes y más pequeñas, aunque nunca se sabe hasta que no se empalman, unos más cachas que otros, incluso alguno con sobrepeso.

Con las chicas pasa lo mismo, pubis depilados totalmente o con el vello arreglado, incluso alguno sin arreglar demasiado y con pelos largos, seguramente menos apetecibles para meter la lengua que los otros, aunque para gustos los colores.

Tres acaban de llegar hace un rato y no les ha dado tiempo a acabar de comerse el bocadillo y Alicia es una de ellos y Nicolas le pregunta si no prefiere comerse su poya, al fin y al cabo, el bocata es de chirizo.

Ella contesta que si tiene prisa puede empezar a comerla a ella, es mujer y puede hacer dos cosas al tiempo, dejarse chupar y comerse el bocadillo. Se baja la braga del bañador y pone el culo en pompa con los codos apoyados en la mesa, le mira y le pregunta que a que está esperando si tantas ganas tiene.

Nicolas se agacha detrás por detrás y le abre los labios del sexo con las manos. Lo primero que ataca con la lengua es el anillo anal y ella da un respingo al sentir la lengua ahí. Luego baja un poco y mete la lengua en la raja. Ella empieza a mover el culo y sigue comiéndose el bocadillo hasta que la lengua llega al botón superior. Es entonces cuando deja el bocadillo y se sujeta con las dos manos a la mesa pidiéndole a Nicolas que se la meta de una vez. Este coge un condón de la tartera donde los han puesto y se lo coloca. Pone la punta en la entrada del coño y despacio se la mete entera. Con los dedos empieza a jugar con su culo ensalivado.

Excitada por delante y por detrás no tarda en pedirle que se la meta en el culo. Lo intenta y no está suficientemente lubricada para que le entre. Deja caer saliva sobre la entrada y lo intenta de nuevo. La tiene demasiado gruesa o ella está demasiado tensa, el caso es que tampoco entra y no quiere hacerla daño.

Ella que empieza a impacientarse y coge el bote de mahonesa de la mesa para que lo utilice de lubricante. Él mete la punta dentro del ano y aprieta dejando un poco en el exterior para embadurnarse el capullo. Ahora sí le entra.

Al recibirle se tensa y levanta la cabeza con un gesto evidente de placer. Una chica llamada Iciar, a la que no conozco, se sienta encima de la mesa y arrima el sexo a la cara de Alicia que saca la lengua. Se juntan lo necesario tomar contacto y la lengua empieza a moverse.

Me agacho entre los muslos de Alicia y le meto dos dedos en el coño, con Nicolas por detrás y yo por delante hacemos que se corra. Nos separamos y ella sigue comiéndole el coño a Iciar porque está a punto de caramelo y no quiere cortarla el royo.

La tónica de la tarde noche se desarrolla por los mismos derroteros y saciados y un poco borrachos decidimos irnos a dormir. Fito me dice que va dormir conmigo y me parece perfecto, estoy deseando probar su berenjena dentro y aún no he tenido ocasión.

Estamos cansados, es incapaz de empalmarse y nos quedamos dormidos. Horas después noto que me acarician los pezones y abro los ojos, ya es de día. Sonrío aceptando sus caricias y se me tumba encima. Notó como hurga entre mis piernas y su polla me presiona el coño.

Me cuesta que me entre porque la tiene demasiado gruesa. Poco a poco conseguimos metérmela y empieza a follarme. Es increíble, cuando la saca prácticamente entera y vuelve a meterla tengo la sensación de que me va a reventar por dentro. Somos conscientes de que no se ha puesto condón, queremos sentirnos sin barreras y estoy deseando sentir su corrida esta vez dentro.

Aunque está que no puede más, es un caballero y espera a que me corra para hacerlo él. Le aviso que me viene y me folla como un desesperado, Cuando estoy en lo más alto del orgasmo noto sus espasmos corriéndose dentro de mí. Hacía mucho tiempo que no llegaba a correrme con solo el estímulo de una polla dentro y Fito lo ha conseguido.

Me da un beso en los labios, se tumba a mi lado y cierra los ojos. No han pasado ni dos minutos y le oigo roncar. Me llevó las manos al sexo y juego frotándome con su semen hasta que vuelvo a correrme y también me quedo dormida.


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