Despertar al exhibisionismo y algo mas

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Por seguirle la corriente a mi esposo le agarre gusto al exhibicionismo.
Esta experiencia es real, no exagero e incluso me quedo corta en ciertos detalles.
Bien, mi esposo y yo trabajamos en la misma empresa dedicada a la fabricación de partes automotrices, de hecho fue ahí donde nos conocimos, yo ingrese 2 años antes que el en  área de control de calidad, él es ingeniero de diseño, actualmente ambos tenemos 34 años y 10 de casados.

Antes de que el entrara, yo era la única mujer en el departamento, de hecho en las áreas de producción y piso no hay más mujeres, y sin falsas modestias, el espejo me dice que soy muy atractiva y guapa además también me lo dicen mis compañeros de trabajo, por lo cual más de uno siempre me han tirado la onda y de un tiempo a la fecha mucho más, por algunas situaciones que mi marido consciente o no, ha ido creando y que a continuación les platico, esperando obtener alguna respuesta de quienes se tomen el tiempo de leerme.

Por ser una empresa industrial y trabajar en piso, mi vestimenta es poco atractiva, pues consiste en vestir un overol y zapatos industriales, lo cual a pesar que mis medidas son 110 de busto, 65 de cintura y 115 de cadera, no resalta mucho mis atributos, pero ello no impide que mi linda cara destaque enmarcada en una exuberante melena semi oculta bajo un casco industrial y eso motiva el acoso laboral.

En una breve historia, cuando mi esposo ingreso a trabajar lo hizo como mi jefe inmediato, lo cual motivo a una cercanía continua, hicimos química y nos casamos después de 6 meses de conocernos.

Los primeros dos años, me celo como un poseído, evitando en lo posible que nuestros compañeros u otros hombres se me acercaran, como pareja en sociedad nos conducimos de manera formal y adecuada, pero en la privacidad de la casa existe un detalle que a mi punto de vista fue el que le puso sabor a nuestra relación sexual, mi esposo es fetichista, y tiene un gusto muy marcado por la lencería fina y los pies femeninos, por lo cual en casa invariablemente a gusto de él y también mío, siempre. Y siempre es siempre. Ando en minifaldas super cortas, blusas con grandes escotes y por ropa interior, tangas de encaje muy transparentes y bras del mismo material que a duras penas cubren mis pezones o en ocasiones sin nada.

Por calzado zapatillas por lo general abiertas, que muestran mis pies minuciosamente cuidados.

Durante algún tiempo esa situación era para deleite exclusivamente de pareja, pero un incidente vino a cambiar todo y ese fue el inicio de nuestra incursión al exhibicionismo.
Sucedió que en una ocasión, siendo nuestro día de descanso y coincidentemente el cumpleaños de mi marido , Tocaron a la puerta me levante a abrir y… Trágame tierra, eran varios de nuestros compañeros, quienes organizaban una fiesta sorpresa para mi esposo , el caso era que al no esperarlos yo andaba en casa como es mi costumbre, con una mini de mezclilla super chiquita , una blusa de licra , en esta ocasión sin bra. No sé quién quedo más sacado de onda, el celoso de mi marido, nuestros compañeros, quienes Nunca me habían visto más que con el uniforme industrial o yo que jamás me había mostrado con ropa tan sugerente y atrevida, el caso es que sentí morir de vergüenza. Nadie dio tiempo de nada entre abrazos y risas de pronto todos teníamos una cerveza o un trago en la mano, en una oportunidad quise subir a mi habitación a cambiarme de ropa y sucedió lo inimaginable, mi esposo con una expresión que nunca había visto en su rostro me pidió que no lo hiciera, le argumente que estaba loco, que con esa ropa estaba mostrando todo, que era imposible caminar sin que la falda se subiera y mostrara por atrás la mitad de las nalgas y que al usar tanga pareciera no traer nada y por delante, exhibir hasta  el vello púbico y labios vaginales a través del triangulito transparente y que decir de las tetas, con los pezones totalmente erectos que parecían querer romper la tela de la blusa… Textualmente le dije que estaba rematadamente loco que no lo iba a hacer, que me daba mucha vergüenza, me argumento que sentía una extraña mezcla de sentimientos encontrados, entre celos, excitación, vergüenza, pero sobre todo de Poder y Morbo, pues siempre estuvo consciente de la atracción que yo producía en los hombres a pesar de nunca dar motivo para ello, Pero que literalmente los veía babear cuando me miraban, que en más de una ocasión se enteró del deseo que sentían por mí, que por un lado sentía muchos celos y coraje, pero que a la vez le agradaba la envidia que les causaba a sus amigos y compañeros por tener a una mujer tan bella y sensual y que esa  era la oportunidad de que todos vieran tan de cerca lo que gozaba todos los días y que para ellos solo representaba un sueño, mi esposo se hinco y me rogo pero que por favor lo complaciera, que saliera y atendiera a nuestros compañeros así con andaba, por un momento seguí dudando pero no sé por qué, decidí complacerlo, no sin antes preguntarle, estas seguro? Todos nos conocen algunos son hasta amigos y en con esta ropa no dejo nada a la imaginación, se me ve TODO.

Me contestó que sí, que me relajara y dejara que las cosas fluyeran, entonces respire, me relaje y volví a preguntar, Estas seguro, Ya te diste cuenta que luzco como una teibolera? Es como si me estuvieras ofreciendo a todos esos hombres, crees que no me di cuenta de cómo me miraban cuando llegaron, se les caía la baba al verme, No estoy segura de poder hacerlo, entonces me abrazo, me beso y me dijo que confiara en el, que me amaba y quería que gozáramos de una nueva experiencia, que quería que experimentara  el Poder de sentirme deseada y admirada, Entonces no hubo vuelta atrás y bajamos, ante la mirada atenta y lujuriosa de todos, mi esposo me invito un trago de vodka, después de tres más, me sentí desinhibida ya no me acordaba o simplemente no  me importaba si se me subía la falda, prácticamente todo el tiempo estuvo arriba  mostrar ando las nalgas casi en su totalidad, cuando me sentaba, mi tanga siempre estuvo a la vista de quien estuviera presente y no he de negar que me causaba una inmensa excitación que humedecía la tela haciéndola aún más transparente dejando a la vista el vello púbico y mis labios vaginales, la mayoría del tiempo mi esposo  me abrazaba y tocaba de manera poco discreta y si muy morbosa  ante la mirada lujuriosa de nuestros compañeros, mis tetas siempre con los pezones erectos no quedaban exentas de las miradas de todos, pues las tengo muy grandes y al no traer bra se me bambolean de una manera bastante sugerente.

Pasaron varias horas departiendo, cantando e incluso hubo un rato en que bailamos, al ser la única mujer entre más de diez hombres, termine bastante exhausta, fui observada, admirada y tocada por todos lados, en esa ocasión nadie taco más debajo de la ropa, pero si fui objeto de una constate atención y caricias de parte de todos, cuando se marcharon, mi esposo y yo tuvimos una sesión de sexo como nunca la habíamos experimentado, yo estaba llena de sentimientos encontrados, culpa, deseo lujuria, fantaseando ser poseída por todos nuestros amigos  compañeros de trabajo, incluso siendo infiel a mi marido en su presencia. Siento que si se hubiera dado el caso, en ese momento hubiera permitido que mi hicieran lo que quisieran y más recordando la sensación de las erecciones que sentía cuando se me repegaban al bailar, o los roces poco discretos a mis tetas y nalgas que con el pretexto del baile recibía a entera satisfacción.

Después de ese fin de semana, tocaba enfrentar una realidad; dar la cara a mis compañeros quienes fueron testigos por primera vez que dentro de la mujer en uniforme industrial que hasta entonces conocían, Había una totalmente diferente, que ni yo misma conocía y que por accidente o por locura de mi Marido y mía también despertó y se manifestó en todo su esplendor.

Al principio de mi parte experimentaba mucha vergüenza y más al ver como todos hablaban en vos baja, lanzando miradas mal disimuladas a mi persona y una especie de risas burlonas. Pero con paso de los días la tensión fue bajando y todo volvió a una aparente normalidad.

Entre mi marido y yo no tocamos el tema, pero si notamos que durante muchos días nuestros encuentros íntimos eran diferentes, eran mucho más candentes que los que comúnmente teníamos.

Y sucedió que 2 semanas después de la primera experiencia, Mi querido esposo organizo una reunión parecida a la primera teniendo como invitados a más de diez compañeros, de mi parte no hubo mucha resistencia y me acoplé a los deseos de mi marido, y me convertí en anfitriona de amigos y compañeros de nuestro trabajo, siempre con el atuendo con el que el fetichista de mi marido se excita y gusta compartir con nuestros amigos y compañeros.

Con el tiempo las reuniones se hicieron costumbre, pero con la modalidad que mi esposo me pedía que ya no usara ropa interior y mostrara mis encantos con orgullo, solo que sucedió lo que tenía que suceder, una conducta de ese tipo no puede estar exenta de consecuencias, absolutamente todos nuestros compañeros, han visto mis partes íntimas, todos me han tocado y me han acariciado, muchas veces hasta llegar al orgasmo, de mi parte he tocado a todos su paquete, disculpen la expresión, no suelo expresarme así pero la calentura me conduce a hacerlo, A varios les he Mamado la VERRRRGA. Aunque mi esposo se hace el que no sabe, Con varios he tenido sexo en grupo, en pocas palabras de ser una empleada y esposa ejemplar me convertí en la putita de la empresa, bajo la complacencia de mi esposo.

Para muchos esto pudiera parecer una fantasía de una ninfómana reprimida, pero es cierta y por el momento no me causa ya conflicto en reconocer que me gusta mucho el sexo, el morbo y saber que tengo la oportunidad de escoger entre una treintena de hombres que están loquitos por mí.

Que siempre espero con asías a que llegue el próximo fin de semana para ser el centro de atención de mis compañeros de trabajo, o bien que incluso dentro del trabajo, no falta oportunidad para desfogar mi calentura con algún compañero, cliente o jefe.

Mi marido aun no lo reconoce abiertamente, pero le gusta que otros hombres me posean, le excita compartirme con otros.


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