La metí los dedos en el autobús

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Mi nombre es Mar.

Vivo fuera de Madrid, algo lejos, pero no me importa porque creo que mi nivel de vida es más alto.

Voy y vengo a trabajar en autobús con paradas que va recogiendo gente hasta casi llenarlo.

Soy soltera, bisexual, ya bien entrada en la treintena.

Me suelo sentar siempre por la zona de atrás del autobús en la parte del pasillo.

Un día que ya iba el bus bastante cargado de gente desde el principio se subió una chica con una falda bastante corta, aunque no llegando a ser una minifalda. Estuvo mirando donde sentarse mientras recorría el pasillo y al llegar a mi altura me pidió que la dejara pasar para sentarse.

Tendría poco más de veinte años, camiseta amarilla enseñando un poco de escote y falda azul marino. 

Llevaba una cartera y un pequeño bolso; tal vez iba a la universidad.... siendo raro que yo como usuaria no me hubiese fijado antes en ella pues era bastante mona.

Al poco de continuar el trayecto se quedó dormida apoyando inconscientemente su cabeza sobre mí.

Mi mirada me fue hacia sus muslos, algo abiertos y mi fantasía empezó a trabajar pues llevaba tiempo sin relaciones.

Pero la fantasía paso a la realidad.

Mi mano izquierda se apoyó sobre su muslo derecho pensando que no se iba a dar cuenta, pero ella abrió los ojos y no diciendo nada los volvió a cerrar.

Me quedé parada, helada, pero al poco retrasé un poco la mano casi sin querer.

Ella entonces cambio de postura, ya su cabeza no se apoyaba en mí y volvió a cerrar los ojos.

Yo también cambie mi postura y me ladee un poco hacia ella.

Mientras el autobús seguía haciendo el recorrido y en mi entorno, por la parte de atrás no veía gente.

Mi mano izquierda se volvió a posicionar sobre su muslo derecho.

Pude ver por el reflejo del cristal que abría los ojos, pero no decía nada, no mostraba desagrado y cerró los nuevamente los ojos.

Yo como mujer sé dónde nos damos gusto cuando nos tocamos, mejor que los hombres que son más torpes.

Me atreví entonces y mi mano derecha se fue hacia el hueco formado entre sus muslos lentamente.

Ella o no lo percibía o no se daba cuenta pues estaba con los ojos cerrados; tal vez se hacia la tonta...

En un momento dado mi mano se fue muy lentamente introduciendo.

Era imposible que no se diera cuenta, por tanto, se la introduje lo suficiente como para que abriera los ojos y cerrara sus muslos, pero ya era demasiado tarde.

Mi mano estaba al lado de su tanga y uno de mis dedos se introducía dentro de ella mientras que ella ya se colocaba en posición recta para relajarse y facilitarme la tarea.

Cerro los ojos dejando su boca algo abierta mientras yo hurgaba en su interior.

Mi dedo entraba y salía buscando su punto G.

Luego la metí un segundo dedo ocasionado un gemido imperceptible por el ruido del bus y con mi dedo gordo, en movimientos circulares, la tocaba la zona clitoriana.

La chica estaba mojada e incremente el ritmo.

Me la estaba follando literalmente pues llego un punto en que era algo casi frenético hasta que se ladeó mirando el cristal del autobús para que no la viera el orgasmo que le venía encima.

Yo estaba mojadísima y era una lástima desaprovechar la ocasión.

Poco después llegamos a la Estación Sur de autobuses y salimos.

Salí yo en primer lugar y la esperé.

Nos cruzamos la mirada y nos entendimos.

Fuimos al servicio y allí la cogí de la mano y la puse sobre mi pubis.

Ella se arrodillo y aunque pensaba que me iba a penetrar con sus dedos me empezó a realizar el cunnilingus.

Presioné su cabeza sobre mi zona intima logrando en cuestión de segundos que tuviera un orgasmo tal era lo muy caliente que estaba pues no me dio tiempo ni a gemir de placer, aunque creo que si llegue a emitir un pequeño grito.

Salimos las dos del váter al mismo tiempo ante la atónita mirada de otras usuarias del servicio.

Nos dimos un beso de despedida y quedamos para otro día.

Ella se llamaba Rocío.


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