Tuve mi primer anal con Santi.

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Vivíamos cerca, en Carabanchel bajo.

Nos conocimos estudiando Magisterio. Santi era un chico guapo, deportista, pero bajo en estatura, de hecho, yo era más alta que él.

De vuelva a nuestras casas volvíamos juntos en el metro: me sentía cómoda con él pues era agradable. Hablábamos sobre todo de las cosas de clase.

Un día que estábamos esperando de más el metro le pregunté si tenía novia y me dijo que la había tenido, aunque no me lo llegue a creer. Yo no había estado con ningún chico pues me aterraba y me aterra quedar embarazada y que se enteraran mis padres. Me contó que muy cerca de donde vivía tenían un piso sus padres con lo imprescindible para vivir y que tal vez lo alquilarían. 

Me dijo que podíamos salir algún día juntos para tomar algo por el barrio y acepté.

Con la excusa de llevar unos apuntes y quedar a tomar algo el sábado siguiente fui hasta donde vivía pues habíamos quedado por allí. Se puso muy contento al verme y hablando hasta el bar de forma intranscendente me dijo que la gente del barrio le iba a parecer que tenía novia y yo le dije que no creo que tuviera un novio más bajo que yo, aunque me parecía guapo.

No sé si se lo tomo a mal pero no percibí que se molestara por no querer ser novia suya.

Acabando la consumición le dije que por qué no me enseñaba el piso que iban a alquilar y como tenía allí las llaves y estaba cerca accedió a ello.

Yo iba vestida con un pantalón vaquero y una blusa a juego. 

Me enseñó el piso, no muy grande y no sé cómo volvió a surgir la conversación de sobre si nos gustábamos.

-Aquí Santi puedes venir a vivir el día que te cases o tengas una novia.

-Si fuera una chica como tú todavía, pero si me rechazan por la estatura.

- Mira Santi eres guapo, deportista pero no te engaño. Seguro que tienes un cuerpazo, te he visto jugar al futbol en la escuela.

-¿te gustaría verme Paula?

Me quedé muda y Santi empezó a quitarse el polo que llevaba.

No sé por qué al ver su torso desnudo dije que "si".

Se quitó el pantalón quedando en ropa interior.

- Ahora tú, Paula, enséñame algo, anda, por favor.

Me acerqué a él y le dije que me quitase lo que quisiera ver y me quitó la cazadora vaquera y me desabrochó la blusa.

- Por favor, Paula ¿de dejas ver tus senos?

- Mira Santi si los quieres ver me tendrás que quitar el sujetador.

Entonces Santi no sólo me desabrochó el sujetador, sino que muy suavemente me toco los pezones con ambas manos y acto seguido me desabrochó el pantalón bajándome la cremallera.

Yo entonces le bajé el calzoncillo quedando desnudo. Efectivamente tenía un cuerpo de deportista, bonito y me fijé en su pene que no era nada grande, aunque para entonces estaba medio erecto.

- Paula, si tú me ves desnudo yo te quiero ver desnuda.

Entonces yo me quité los pantalones y me quedé en bragas.

- No, Paula, eso no me vale.

- Tal vez no debamos continuar. A ver si por un juego luego quedo embarazada y todo serían problemas para mí.

Mientras el pequeño pene de Santi se puso erecto del todo.

Me noté algo mojada y entonces me arrodillé, se lo cogí y empecé a lamerlo lo mejor que pude pues era mi primera vez.  Me dio una pequeña horcada pero continué haciéndoselo.

- Sigue Paula..., uf, nunca me habían hecho una felación..., uf.

Santi no acababa de correrse y empecé a pensar que era porque lo estaba haciendo muy mal.

En un momento dado dejé de chupársela y el me levantó bajándome las bragas y me tumbo sobre la cama boca abajo.

Me puse tensa por el miedo por la penetración que esperaba fuera vaginal y el embarazo si no se ponía condón.

Entonces Santi me dijo que no me preocupara, que no me iba a penetrar.

Entonces me cogió de las piernas y me las separó arrastrándome para que quedaran algo apoyadas en el suelo.

- Paula no me puedes dejar así con esta erección.

Y entonces sentí que intentaba penetrarme por el culo.

- No Santi, no que me haces daño.

- Sólo será un momento Paula. Te penetraré rápido para que no te gana daño.

Y después de intentarlo un par de veces sentí su penetración, una y otra vez, intensa y rápida.

Creí que me destrozaba; yo gemía en una mezcla de dolor y placer; lo de Santi eran gemidos de placer y esfuerzo.

Hasta que se paró y se corrió abundantemente dentro de mi ano y después de sacarlo siguió derramando sobre mis nalgas.

-¿ves Paula como no había peligro de que quedases embarazada?

- Habrás quedado satisfecho Santi pues yo no había alcanzado el orgasmo.

-Anda vamos al baño y dúchate para limpiarte.

Nos limpiamos los dos y nos vestimos separándonos amistosamente como compañeros.


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