¡Universo, ayudame, quiero ayudar y no se como!

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Quiero ayudar, y no se como.

Hoy una amiga, una amiga, que en momento de mucha necesidad fue mi hermana, me acogió en su casa, me dio de comer, me nutrió, me llamo hermana.

Mi hermana de otra madre y de otra raza, y todavía, una gran maestra, que me enseñó lo que era ser generosa, lo que era ser madre, lo que era ser hermana.

Mi hermana me ha escrito.

Y me ha dicho, te necesito.

Ha pasado tal vez un año desde que estuvimos juntas. Ella trabajaba y yo era una turista. Ella era madre y yo estaba perdida. Ella me acogió en su humilde casa, cuando ni yo me quería en mi propia casa.

Mi hermana me ha dicho que me necesita. Y no se que hacer.

Ella me dice que no tiene trabajo, que sus niños pasan hambre. Esos niños que, cuando yo estaba sola, me aceptaron como compañera de juegos. Cuando yo no quería jugar conmigo misma, ellos me recordaron lo que era el calor de un amigo.

Y ahora mi hermana me necesita. Ella me ha pedido dinero, dice que puede rezar por mí a cambio.

Y no se que hacer. De muchas maneras, le debo quien soy yo. De muchas maneras, ella soy yo y yo soy ella.

Yo quería ayudar, y ahora veo. O por lo menos empiezo a ver.

Y le pregunto al universo,

- ¿Que hago? ¿Como ayudo?

El universo me contesta:

- Cuídate y la respuesta vendrá sola. Solo te pedimos que seas tu misma, solo eso.

A lo que me echo a reír.

- ¿Así que la clave siempre está en mi? - Pregunte.

- Yo que no se quien soy, ¿voy a ver cómo puedo servir mejor al universo y de esa forma saber quien soy? ¿Así de simple? - Seguí.

El universo se ríe conmigo.

-Siempre ha sido tan simple como estar en tu corazón. Ahí es donde estamos. - Oigo que me dice el universo.

- Entonces, ¿la clave está en ser yo misma? ¿No habíamos quedado que la clave era el amor? - Pregunto.

- Lo empiezas a entender pequeña padawan. - Oigo.

-Osea que ¿yo soy una con el universo y amor a la vez? ¿Así de simple? - Me pregunto.

-Así de simple. - Oigo que me responde.

- ¿Y mi hermana? - Pregunto.

- ¿Ella es la que más te preocupa? - Oigo.

- Bueno, sí y no, ella y toda la gente como ella. Y también, toda la gente como yo. Gente que necesitamos sabernos necesarios, gente que necesitamos tener un propósito, gente que necesitamos sabernos queridos y que ayudamos a hacer de este mundo un lugar mejor. - Reflexiono.

- Eso es un comienzo. - Me responde el universo.

- Pero, yo no quiero solo un comienzo, yo quiero tener el camino claro, para que sea fácil. - Respondo.

Oigo unas risas de fondo.

- Cuéntame cómo quieres sentirte.

- Quiero sentirme útil, quiero sentirme inteligente, quiero sentirme llena de energía, quiero sentirme segura y sobretodo, que ayudo, que soy un impacto positivo en el mundo, que me tengo en cuenta, que me escucho y que los de mi entorno, lo hacen también. Quiero estar rodeada de gente que me anime, y a la vez, que sean similares a mi misma, con ganas de mejorar el mundo, sabiendo que todos tenemos algo precioso que ofrecer y ofreciéndolo, y ayudando al resto a hacerlo también.

- Quiero saber que las cosas mejoran porque yo estoy en el mundo y estar rodeada de gente que lo piense también y que tengan ganas de colaborar. Quiero tener una visión y compartirla.

- Quiero saber que el dinero es una herramienta que el hombre ha creado para que las transacciones de servicios sean fácilmente medibles y que todos vivimos en abundancia. Que lo que deseamos lo tenemos, que lo que soñamos, lo creamos y que la clave está en compartirnos desde el corazón.

- Y ¿por que no estas tu ahí? - Me pregunta el universo.

- Mierda. - Pienso por un momento.

Respiro y suspiro y sonrío.

- ¡La gratitud, que siempre se me olvida! - Me digo a mi misma.

- Pensaba que ya estaba lista para estar por otros. - Sigo.

- En el fondo, una vida sana al servicio, quiere decir cuidarte tanto, que tu a ti misma te importes menos que el resto, por que todo tu estas haciendo para lo que has venido a este mundo y todas tus necesidades y deseos se cubren en el camino. - Me responde el universo.

- ¿Y mi hermana? - Pregunto.

- ¿Quien necesita más a quien? ¿Tu a ella o ella a ti? - Me pregunta el universo.

- Ambas, porque ella me recuerda quien soy y me inspira, ella es mi musa. Y yo para ella soy esperanza. - Respondo.

- ¿Y qué necesitas ahora? - Me pregunta el universo.

- Tiempo para prepararme, para poder estar al servicio en todo mi potencial. - Respondo.

- Y ¿como lo vas a hacer? - Me pregunta el universo.

- Estando en mi corazón, sabiendo que todos somos uno y que yo solucionando mis problemas estando en servicio del bienestar general e incluyendome en el proceso, es como más ayudo a otros a hacer lo mismo. Y que todo lo demás se andará.

- Sabiendo que cuidados propios para poder estar al servicio no es egoísmo, sino confianza en el universo, en que todo se solucionara y que yo importo tanto, como para poder priorizarme para dar desde el corazón.

Sobre mi hermana, me encargare de ella cuando haya hecho lo urgente. Para poder tener tiempo para ella, ese tiempo que no es tiempo acotado, sino, tiempo que es amor ilimitado, que es lo que ella se merece.


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