MI HERMANA Y MI MAMÁ (3/3)

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Se acercaba el cumpleaños de Edú y mi hermana le preguntó que quería de regalo, -A ti, le respondió Edú. -Ya sabes que eso no puede ser tu estas casado y yo tengo novio, pídeme lo que quieras menos eso, le contestó mi hermana. De inmediato Edú se acordó de lo que había pasado entre mi hermana y Luis y le pidió que festejaran su cumpleaños los 2 solitos, comprarían comida, un poco de alcohol y bailarían un rato, se la pasarían muy a gusto y para que no hubiera problema de que los vieran juntos, él podía conseguir un lugar privado donde no los conocieran.

Mi hermana luego de pensarlo, aceptó, después de todo Edú siempre la había tratado como una reina, ella lo quería mucho y tal vez si no estuviera casado ya hubiera intentado algo con él.

Al escuchar que mi hermana le cumpliría su deseo, Edú estaba contentísimo, no podía dejar de imaginarse que después de unos tragos por fin se la cogería. Entonces fijaron el día que se verían, que sería el próximo viernes, Edú hasta cambió el día de su descanso en el trabajo para poder estar disponible.

Pasaron los días y el jueves por la noche recibo una llamada de mi mamá diciéndome que mañana vendría a visitarnos, que ya había hablado con mi hermana.

Sin más remedio, mi hermana le tuvo que cancelar a Edú, disculpándose mucho, le platicó sobre la visita de mamá y que le era imposible verlo ese día. Edú quedó devastado, sabía que era poco probable otra oportunidad así. Al preguntarle a mi hermana sí podrían verse otro día ella solo le contestó: -Después vemos.

Sin quererlo la visita de mamá había arruinado los deseos de mi amigo Edú, aunque no fue lo único que sucedería.

Mi mamá estuvo varios días con nosotros, en una ocasión Don Tino, el dueño de la casa, fue como de costumbre a podar el pasto del patio, ahí conoció a mi mamá. Precisamente estábamos por desayunar, por lo que mi mamá lo invitó a pasar al comedor, mientras ella ponía la mesa y platicaba con él, Don Tino no perdía detalle de su cuerpo sobretodo de sus nalgas que eran aún más grandes que las de mi hermana y que resaltaban por lo leggins que traía puestos. Mi hermana y yo nos dimos cuenta de la situación y nos miramos el uno al otro riéndonos de lo que pasaba.

Después de eso, no hubo día en que Don Tino no inventara cualquier pretexto para ir a la casa a ver a mi mamá. Mi hermana y yo bromeábamos con ella diciéndole que si ya había venido su novio a verla, que se notaba a leguas que lo tría bien loquito y que debería salir con él y conocerlo mejor, después de todo ya tenía mucho tiempo que se había separado de mi papá y no tenía pareja en ese momento, por su parte Don Tino estaba en proceso de divorcio y vivía solo.

Cada vez que mi mamá nos visitaba, yo le avisaba a Don Tino para que fuera a saludarla y mi hermana lo animaba para que invitara a salir a mamá con el pretexto de llevarla a conocer la ciudad.

Después de tanto insistir, mi mamá comenzó a aceptar salir con él, yo le decía que se arreglara bonito y mi hermana le elegía la ropa para que se viera sexy y luciera ese culazo que aún conservaba. Realmente se veía encantadora, se cargaba unas nalgotas y unas chichotas que hasta jóvenes de mi edad hacia voltear a verla cada vez que iba por la calle.

Una ocasión en que salieron a cenar, mi mamá nos llamó para decirnos que no llegaría a dormir, que se encontraba con Don Tino y que al siguiente día nos contaría todo, dejándonos totalmente sorprendidos. Por la mañana llegaron juntos de la mano y nos comunicaron que ya eran pareja, nosotros muy contentos los felicitamos y les pedimos que se dieran un beso, cosa que hicieron sin dudarlo.

Desde entonces, mi mamá se la pasaba durante el día en nuestra casa y por la noche se iba a quedar con Don Tino en su departamento. Otras ocasiones cuando mi hermana no estaba en casa porque estaba con Dani y además era muy tarde, Don Tino y mi mamá se quedaban en el cuarto de mi hermana.

En mi mamá se notaba un cambio evidente, comenzó a utilizar lencería más diminuta, que a veces por descuido mostraba al sentarse y trajecitos para dormir que por sus propias palabras hacían alucinar a Don Tino. Era normal que se fuera de compras con mi hermana y que al igual que ella regresara con ropa muy provocativa, todo esto con la intención de tener satisfecho a su hombre. A pesar que Don Tino no era para nada un galán (él era muy alto, moreno, con mucha barriga y no tan bien parecido), tenía a mi mamá muy feliz.

Don Tino cada vez que tenía oportunidad presumía a mi mamá con sus familiares y amigos en reuniones a la que estos los invitaban, todos quedaban sorprendidos con la belleza de mi mamá y sobretodo de que Don Tino fuera dueño de una mujer así, por su parte mi mamá siempre se portaba muy cariñosa con él, lo besaba y lo acariciaba sin importarle la gente a su alrededor, además estaba al pendiente todo el tiempo para atenderlo. Don Tino se sentía realmente orgulloso de que todo esto sucediera frente a sus conocidos. Esta situación lo ponía muy cachondo y apenas si podía disimular su cara de excitación, mi mamá se daba cuenta muy bien de ello, por lo que le seguía el juego calentándolo con sus besos y caricias, cuando Don Tino ya no aguantaba más y estaba por explotar se marchaban rápidamente de la reunión y se iban directo a su departamento.


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