KIRILL Y MÁNQUIRA

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Kirril y Mánquira

Nunca  se supo realmente el origen  ¿ni cómo es que llegaron? , lo único  es que desde se posaron  sobre la entrada del  cañón  se adueñaron del agua y de nuestras vidas. Un anciano nos contó que su abuelo fue testigo de verlos llegar, en esa inmensa cúpula  plateada, descendieron suavemente sobre la entrada  del cañón los  que fueron testigos en ese momento pensaron en entonces que eran enviados de algún Dios. Grande fue su desilusión  cuando terminaron por comprobar que solo eran simples ladrones  que vinieron  por el agua del riachuelo que discurría al cañón y  la luz solar, la cual no lograron disfrutar nunca jamás.

Se llama Kirril,  una niña de las que viven debajo de la cúpula, existen, dos tipos de pobladores los de arriba quienes se autodenominan ‘’Ocupantes’’ viven en la cúpula y los que habitan allá debajo de ella  llamados ‘’cocidos’’ este  apelativo se debe al color  de su piel cocida por los hongos y altas temperatura de debajo de la cúpula., que a plomiza la piel.

Kirril vive  con su padre, un agricultor de hongos y  su hermano menor Narvil un inquieto niño de apenas ocho años. Kirril  desde muy pequeña  aprendió el oficio del hilado de raíces, confecciona hilos y cuerdas que luego intercambia  en el mercado por otros productos. Es una niña como  muchas de las que habitan debajo, llena de sueños, frustraciones e interrogantes, destinada a una vida enclaustrada debajo de la cúpula, ella si bien de una apariencia  muy frágil  es fuerte de espíritu y como no serlo? Si  debajo hay que serlo o morir, en un lugar donde abunda la desnutrición y las enfermedades estomacales. Sólo se tiene un par de horas  de luz  de sol  filtrada?, o luz solar indirecta. El agua que alguna vez corrió libre por el cañón  ya no corre más, la única fuente de agua son los colectores de aguas negras y residuales que son descargadas por los de arriba, agua contaminada no  apta para el consumo humano, agua de cloaca que tiene que ser colada  con filtros de tela  para poder separar los excrementos que en ella flotan para luego ser decantada, hervida o en algunas ocasiones destilada pero aun así  no es suficiente para descontaminarla. En el tiempo en que  llegaron (los ocupantes) porque así son llamados por Kirril y su gente, se posaron sobre  la entrada  del cañón colocando leyes sobre el uso y tenencia del agua cuya principal  ley fue que nadie  que no sea un ocupante podría darle el primer uso al agua, el agua es propiedad de los Señores Ocupantes  y eso era indiscutible era un hecho que se sustentaba en la teoría de la superioridad de especies, ley  que ellos mismos trajeron consigo. Segunda ley: Nadie de abajo ha de subir a la cúpula  o aventurarse fuera del cañón bajo pena de muerte, esta segunda ley  se sustentaba en el principio de la piedad. Que rezaba lo siguiente todo ser inferior por selección natural debe ser sacrificado para que otro ser superior pueda satisfacer sus necesidades de desarrollo                                              Los asistentes, personajes en su mayoría, mercenarios que actúan con sórdida  y demencial violencia, al servicio de los ocupantes, estos gozan de todos  los privilegios y status de un ocupante  pero están bajo las ordenes de los primeros y velan por la seguridad y mantenimiento de la cúpula

Bajo aquella cúpula  el padre de Kirril mantenía una conversación con Edmundo  el Hacelotodo sobre la baja de presión y caudal de  las aguas residuales, cada día la contaminación era mayor era por eso que don Edmundo había diseñado un artilugio que ya estaba poniendo en práctica  desde hacía un tiempo en una pequeña escala  este, armatoste llamado digestor  consistía en descomponer las materias toxicas en el agua y producir gas inflamable esencial para  producir electricidad  y combustible, esta máquinas de simple diseño  utilizaban los excrementos que abundaban en el agua , estos excrementos era almacenados en pozas grandes y bidones cerrados ,con tubos  que salían  y entraban de estos para evacuar los gases que estos producían gas que era suficiente para satisfacer en algo las necesidades.                                          

Don Edmundo  para los que aún no lo saben es uno de los más antiguos entre la gente de Kirril, se decía que él había estado presente cuando  llegaron los ocupantes  en su cúpula, cosa que nunca confirmo y nunca negó.                                                                    

Todo un conocido en la ciencia Don Edmundon  fue el creador de los nuevos filtros, los Digestores, las nuevas técnicas de procesamiento de aguas y aire, así como el que mejoro los hongos y las raíces.  Una suerte de  genio científico, mecánico, medico, químico .Kirril ajena  a todos estos nuevos problemas ,jugaba  con Narvil, su único hermano y lo más querido en su  vida, jugaban a las escondidas por el lecho seco de lo que alguna vez  fue  un riachuelo ,disfrutaba  mucho de su hermano ,ella sabía  lo que era perder un ser querido hace años atrás perdió a su madre víctima de una tifoicurlosis la epidemia que se propagó mucho antes que se inventaran los digestores y los excrementos no eran, tratados correctamente solamente enterrados ,esa falta de previsión causo muchas muertes siendo una  de las victimas la madre de Kirril.                                                            

Kirril ella nunca exteriorizo su dolor o su pena para no causarle más dolor a su padre, pero lo cierto ella extrañaba muchísimo la compañía de su madre  por eso algunas  veces venían a su mente algunos recuerdos y no muy gratos, recuerda que ella se podía ver en el reflejada en los grandes y almendrados ojos de su madre. Aparte de eso recuerda solo la tos grave y una sonrisa amarga.                                                                   

 Aun así Kirril es una niña que tiene sueños y curiosidades  alguna vez le fascino la idea de subir a la superficie , conocer  sobre aquel mundo que se le negó, que sólo era tema de historias, cuentos  y leyendas en donde el agua  es pura y  existe algo llamado cielo, un cielo que es aún más peligroso que el infierno en la que ella vive, no había que aventurarse  a subir, ya muchos lo habían intentado y logrado pero fueron muertos y sus cuerpos devueltos por el colector con mensajes amenazadores y con una copia  de las leyes sobre el agua.                                                                                                                

En una oportunidad  cuando jugaba a las escondidas  con Narvil, como era usual  por el lecho del río seco, Narvil se escondió demasiado lejos, a causa de ello Kirril descubrió  un antiguo y casi enterrado camino empedrado, ella había jugado muchas veces por allí, “pero primera  vez que se  alejaba tanto y se percataba  que existiera algo  así instintivamente decidió  seguir hacia donde conducía ese camino y su hermanito detrás de ella.

La veredilla  empedrada daba a una cueva muy pequeña  por donde solo podría  pasar una persona a la vez alguien tan delgado y pequeño como lo era ella o Narvil, así que decidieron entrar y seguir caminando, la estrechez de la cueva era tan incómoda en algunos tramos que  faltaba el aire, en otros corría tal viento  de succión como si alguna garganta gigante les tratara  de gritar que regresen , pero poco a poco la estrechez dio lugar a la comodidad  y a la iluminación de un sistema de túneles  que llevaban en muchas direcciones, era tan difícil poder orientarse pero mucho más fácil aun perderse, no tardaron mucho en perderse, Narvil  el pequeño estaba muy nervioso y rompió en llanto, nunca  había estado tan lejos  de casa, pero su hermanita  lo tranquilizó  diciéndole: que  ella lo llevaría a casa que no se preocupase, que no se habían perdido, que solo no recordaba muy bien por donde era la salida, extraña explicación  pero que le convenció al asustado Narvil.

Después de muchas horas de  caminar  entre la oscuridad del túnel  y sentir  que bajaban  y subían? Se pudo ver una luz  al final de uno de los túneles_ ¿Ya ves? Te dije que encontraría la salida? Pero al salir del túnel el panorama era otro Kirril y Narvil  habían salido fuera  del cañón estaban arriba, ¿no sabían cómo?  Pero  estaban arriba? Kirril no sabía qué hacer, ella sabía que subir le podría  costar la vida  y no solo la suya también la de su hermanito  quien no sabía  del peligro que afrontaban.

_ ¿Hermanita dónde estamos? Pregunto  el pequeño mientras hacia  el mayor  de los esfuerzos para poder ver algo con tal tamaña brillantes  de ese lugar ,  el verdor  que se  extendía  frente a sus ojos, árboles frondosos, hermosas construcciones, colores claros brillantes y olores que allá abajo era difícil de encontrar. _ ¿Hermanita que es esto? Zzzzzzzzzzz…. ¡cierra  el pico y no hagas ruido, tenemos que escondernos ¡_ dijo: Kirril

De pronto se sintió el sonido como el que hacen  las pezuñas sobre una superficie dura, eran  unas pezuñas acercándose seguidas de  ladridos, eran perros, definitivamente eran perros, ellos ladran  igual en todas partes. Se les oía muy enojados, no tardaron mucho en aparecer grandes fornidos  y enojados. No les dejó más remedio que salir huyendo del lugar, Kirril era veloz  ella era la más veloz  de su edad, pero Narvil era un niño aún, un niño no muy fuerte y mucho menos veloz, el pobre no saldría librado de los perros ,ella pensó que su hermanito le seguiría detrás  pero la verdad era otra  Narvil  había quedado paralizado frente aquella ferocidad  de los perros , los mismo que se abalanzaron sobre  el mordiéndole sin compasión alguna, Kirril giro  hacia  su cabeza  hacia atrás ante los gritos desgarradores de su hermanito y no podía creerlo  como su hermanito era despedazado por los  fieros canes, ella corrió con todas sus fuerzas pero parecían kilómetros y no metros los que la separaban de su sufriente hermanito atacado por esos demonios caninos, hizo lo imposible por separarlos de Narvil, les arrojo piedras, pero estos no cesaban en morder al pobre Narvil  quien ya no emitía sonido alguno. La tragedia  fue  interrumpida por un silbido, los animales  dejaron automáticamente  el cuerpo inerte del pequeño y se lanzaron a correr  en dirección contraria a la de Kirril, como siguiendo el origen del silbido.

Pobre pequeño Narvil, pobre Kirril, una vez mas perdía lo que más amaba  en la vida ¿a tan corta  edad  y tanta pérdida?

Anduvo un rato con el cuerpecito destrozado de su hermanito en brazos, tratando de  reanimarlo, revivirlo,  tratando de pensar que aún estaba con ella  pero lo cierto es que era una pérdida irremediable, nadie la auxiliaría…..Nadie ¿a quién pedir ayuda cuando estas desamparada en dominios hostiles? Caminó largo trecho entre los arbustos, llorando como nunca antes  lo había hecho esto  hace preguntarnos ¿Que tanto se puede llorar  con tan solo  dos  ojos?

El cadáver  de Narvil se sentía más doloroso y pesado a cada instante, a cada paso, no tardaron en escucharse  nuevamente los ladridos  de perros. Kirril sabía que venían por ella, arrastro el cadáver del pequeño hasta donde pudo, pero ya no podía más, si quería salvarse ella misma tendría que abandonarlo, dejarlo una vez más.

_Hermanito te amo nunca te olvidare_, besó su frente y se perdió entre  los arbusto,  escapando de los ladridos, buscando, tratando de encontrar  el camino que la conduzca de nuevo a su hogar, pero no obstante que buscaba, más se perdía.

Ya habían pasado varios días desde que  se perdió, no había probado bocado alguno y se encontraba  débil, por  instinto salió a buscar algo que comer, Kirril nunca había visto a alguien de arriba no tenía idea  de cómo eran ,pero se arriesgó y salió en busca de alimento o por lo menos algo de agua para saciar  su sed, fue así que vio a la distancia un  pequeña pileta  y se acercó pero junto a ella había  alguien ,al parecer un niño  de arriba que jugaba junto ella ,la pobre se acercó con mucho miedo desconfianza  pero la sed era mayor  a cualquier instinto. Lo único que pudo pronunciar fue la palabra  agua. El niño  de arriba  se sorprendió  pero al mismo tiempo se hizo  a un lado  para que  Kirril se acercase a la pileta y bebiera algo de agua.

La pobre sumergió la cabeza en la pileta  y bebió toda el agua que hubiera podido beber ¡Nunca probó  agua tan rica,  tan cristalina, agua  tan sana, sin ese característico sabor  y olor a excremento y pensó ¿Que hubiera sentido  mi hermanito al beber algo tan rico  como esto? y recordó que su hermanito jamás volvería a beber algo en su vida y su lágrimas se mezclaron con el agua mientras bebía.

Cuando volvió a la realidad  y notó que no estaba el niño aquel que encontró junto a la pileta  jugando, volteó a todos lados  y a lo lejos  pudo ver que regresaba el niño acompañado  de dos adultos  y unos perros. Kirril huyo rápidamente con todas  sus fuerzas a esconderse pero esta vez más lejos  que nunca.

Se encontraba en los límites de la inmensa cúpula brillante  tan llena  de luz, tan distinta  a la realidad de debajo de ella, no sabía  si algún día  podrá hallar  el camino a su hogar, la pena  es tan grande por la pérdida de su hermanito que piensa en dejarse morir, pero aun así sigue  adelante porque aún le queda su padre.                                                       Después de arrastrarse, solo por las noches llego hasta pared de la cúpula   y la rodeo  buscando una  abertura ,un sendero que la conduzca  fuera de todo ello hasta que dio con una rajadura en la  cúpula  una muy pequeña  pero lo suficiente  para  lograr pasar su desnutrido y escuálido cuerpecito, logró pasar  con algo de esfuerzo y con algunas raspaduras.

Lo de afuera de la cúpula era algo inimaginable, mucho verdor  y el sol casi no le dejaba ver .Abundaba el aire fresco y corría algo llamado viento, pero al mismo tiempo había más ocupantes de arriba transitando por los alrededores ,lo que le obligó a esperar la noche  y tratar de  escabullirse  entre  ellos

Llegada la noche  Kirril logró pasar inadvertida entre las sombras, rodeó  las paredes de roca y tanteando en la oscuridad  encontró una pequeña abertura entre ellas en donde poder protegerse del frío y de los perros pensó ella. La abertura era muy pequeña pero en su interior era  más amplia y daba a una especie de recinto, no tenía más oportunidad  que  arrastrarse hasta el interior  de la abertura, al parecer no había ningún tipo de animal dentro, aparte de ella  y descansó por unos minutos, después despertó con la pesadilla de que era perseguida por los perros, al mirar  alrededor  pudo distinguir  una sombra  en un rincón de la pequeña cueva. Su curiosidad la llevo a investigar   y se incorporó de pie  y tanteo el bulto, fue una gran sorpresa para ella aquel  bulto  le hablo, era alguien que descansaba recostado sobre una de las paredes. Jola _saludó a Kirril –la  niña sorprendida solo atino a preguntarle_ ¿Quién eres también huyes de ellos?_ ¿De los perros? Sin recibir respuesta inmediata de quién al parecer descansaba   en la cueva. Kirril se acercó  y le tocó y el que descansaba  le habló: _ ¿Quién eres porque me despiertas?_ .la pobre respondió: _ soy Kirril de los de debajo de esta cúpula perdona por entrar a tu cueva  pero es que huyo de los perros que matan, ellos mataron a mi hermanito Narvil. Quiero regresar a debajo de este infierno a mi hogar, mi padre debe estar muy preocupado y ahora que le diré?_. Poco a poco la pobre  le narró  al desconocido lo que era  y fue  su vida, de cómo los ocupantes  se adueñaron de la entrada  y salida  del cañón, de cómo se adueñaron del agua  y la leyes  que hay sobre la posesión y uso de esta. Fueron muchas horas de narración y lágrimas por parte de  Kirril, de cómo había perdido a su madre, a su hermanito.

Kirril termino su relato  y quedo en silencio se enjuago las lágrimas  y dijo al desconocido _ ¿cómo te llamas? _Mánquira, me llamo, Mánquira_: respondió el extraño _siento mucho todo lo que te ha sucedido son acontecimientos  que me llenan de una sensación de tristeza  y enojo, ¿Amabas mucho a  tu hermanito? _si_  respondió: Kirril era lo que más amaba en esta vida.

_Sabes? a tu hermanito ya no podemos ayudarlo, pero a ti,  si podré ayudarte, diciendo esto Mánquira se incorporó en pie, allí fue donde Kirril pudo observar que Mánquira  era alto  y se dijo a ella misma, _Mánquira es fuerte, Mánquira es bueno, Mánquira, es inteligente. ¡Mánquira era un robot y ella no lo sabía! Como saberlo si nunca había antes  uno?                                                                                                       

Salieron de la pequeña cueva, Kirril salió, rápidamente  pero Mánquira tardo algo más, pero gracias a su fuerza  él pudo hacer algo más ancha la abertura de la cueva  y salir  sin dificultad.

Se pusieron en marcha  decididos. Liberarían, el agua, ya no habría más perros que maten a los hermanos pequeños, ya no más aguas contaminadas, todos beberían de la misma agua limpia.

Kirril caminaba pasos detrás de Mánquira sin conocer el  rumbo exacto ,aunque  Mánquira parecía conocer la ciudad perfectamente, ella lo seguía en silencio mirando en todas direcciones percatándose de la presencia de los perros, el miedo a los perros era más grande que cualquier otro que haya sentido antes.                                                                         

 Edificios altos  y modernos se descubrían ante ellos, pareciera otro mundo muy diferente a las cuevas  en la que ella vive ,las calles alborotadas con   ocupantes que asombrados, sorprendidas, asqueadas por  la presencia de esos dos extraños, cocidos parecían decir. No, son dos cocidos hablaban entre ellos y  fue así  que en cuestión de minutos  fueron rodeados  por un contingente de asistentes equipados con muchas armas y  perros, Kirril estaba aterrada, no tanto por los asistentes y sus amenazadoras armas? Los perros eran para ella  los seres más terribles que había conocido en su vida.

A una señal los asistentes soltaron a los perros  los que se abalanzaron sobre ambos, pero para sorpresa de  todos, Mánquira en lugar de correr o huir arremetió una sarta de golpes certeros contra los perros los cuales salían disparados contra el piso cayendo  seca y pesadamente sobre suelo, la niña aguardaba  tras de Mánquira y observaba sorprendida  lo que podía hacer su nuevo amigo. Es  un  maldito robot_ escucho decir a uno  de los atacantes. _Abran fuego contra el robot_, estas palabras fueron seguidas por estallidos que asustaron mucho a la niña pero, Mánquira  desvió su ataque en dirección de los asistentes  y sus armas. _El agua, el sol insolentes como se atreven?_. Asestándole golpes  en contra de sus atacantes que aumentaban en número, venían más  y más  asistentes el número se incrementó al igual que los perros. Mánquira tomó a Kirril por la cintura y se echó a correr con ella evitando  los ataques.  Pero al salir  de un callejón  se encontraron  frente a frente con un vehículo de acero en cuya plataforma  iba montado un cañóncete, con el cual abrieron  fuego  sobre  Mánquira hiriéndole severamente, instintivamente Mánquira puso a Kirril a salvo colocándola a un lado y se enfrentó al vehículo asestándole  golpes y hundiendo  su carrocería, pero el daño estaba hecho, el pobre Mánquira estaba herido de gravedad

Kirril observaba  a unos pasos detrás de él, pero en un descuido fue tomada prisionera por un asistente, Mánquira que seguía en su lucha contra el vehículo nada podía hacer  la severa herida  estaba afectando  su fuerza  y su velocidad, solo podía contemplar  sin fuerzas  como se llevaban a su joven protegida _volveré por ti Kirril, volveré te ayudare te lo prometí _ fue lo último que la niña escuchó de su protector  antes de ser conducida prisionera lejos del lugar.

Kirril  fue llevada a empeñotes  y golpes a los calabozos para su ejecución, era la ley  ningún habitante  de los de abajo podía subir y mucho menos mostrarse tan abiertamente ante ellos. El agua limpia  era solo privilegio de los de los arriba así como sus calles y el privilegio del libre tránsito. Pobre Kirril ahora estaba sola, golpeada, encerrada en una prisión, esperando por ser ejecutada algo que tardaría en llegar.         De algo de lo cual se jactaban los de arriba  es que  fuera una ejecución sanguinaria, mutilatoria, de la cual puedan disfrutar. Dos meses tardaron las torturas  y vejámenes a la niña. Diseñar algo realmente aterrador y cruel  la pena del Barduk. Consistente en colgarla de brazos  y colocarle un catéter a la vena y hacer que este gota agota drene la sangre de la niña, muy aparte se le sumaba él unos diodos  eléctricos que emitían pequeñas descargas que impedirían que se desvanezca. Ver que tanto podría resistir hasta la muerte era un disfrute para ellos...                                                                                         En una noche oscura, donde la luna en el cielo era el mayor de los ausente, Kirril esperaba dormida el amanecer de su ejecución.

Detonaciones  y gritos rompieron el silencio despertando ala pobre niña, algo sucedía algo muy grueso, los asistentes corrían de un lado a otro y los perros no dejaban de ladrar.

Las detonaciones se iban acercando al recinto en donde ella se encontraba recluida, los gritos se oían cada vez más cercanos. La pared del calabozo retumbo y fue rota partida en dos  la niña pudo ver a un Mánquira algo más violento y fuerte que de costumbre que de un solo golpe redujo los barrotes de la celda  a hierros retorcidos _ ¡sígueme! Le dijo Mánquira. _Ya se lo que tenemos que hacer_ y salieron de las celdas, Mánquira era muy rápido, apenas  Kirril podía seguirle el paso, uno a uno  su formidable amigo protector derribaba  a cualquiera que se le pusiera al paso, frente  a ellos  se colocó  uno de aquellos vehículos que antes habían sido su perdición ¿Mánquira ya no estaba para perder el tiempo con vehículos de acero así que le dio rápidamente curso alzándole  en peso y estrellándolo contra un par de edificios. Esta vez iba en serio. Se dirigieron por los callejones y callejas hasta llegar a una edificación en la parte  central, más  antiguo que el resto que lo rodeaban y aunque este no llevaba mucha relación con los que había a su alrededor. Mánquira derrumbo el portón reforzado, de un solo golpe entro y despachando en un  dos  por tres a los guardianes de este. Luego  se dirigió a lo que podríamos definir  una especie de amarras o cerrojos  y pronuncio solo estas palabras  ‘el agua es un derecho……………. _Te prometí que te ayudaría’’_ y tiro con todas sus fuerzas  de los cerrojos. Esto tuvo consecuencias casi inmediatas se sintió un remesón en toda la ciudad  y la cúpula  tembló, Mánquira había desatado la cúpula y esta se empezaría  a elevar, luego  tomo un mueble grande de bronce que estaba cerca   y lo arrojo sobre el mecanismo  que controlaba el manejo de la cúpula, el cual exploto  y la cúpula empezó a humear de un costado. Tomo a  Kirril por la cintura y se marcharon corriendo en retirada, Kirril se sentía muy débil habían pasado muchos días de maltrato en esa celda, casi nada de comida  si ella ya era delgada  esta vez se encontraba en los puros huesos. La cúpula ciudad  se elevaba rápidamente y ganaba altura.

Mánquira llego hasta filo de la cúpula  desde donde se podía ver  la altura que había alcanzado esta.  Unos 30 metros  del suelo aproximadamente. Mánquira se dejó caer con Kirril en brazos, la pobre niña no resistió tanta impresión y se desvaneció. Para luego despertar  ya en tierra con la luz de sol. Fue grande  su sorpresa cuando  vio que la cúpula  y los de arriba habían desaparecido. Ya no mas perros, ya no mas agua sucia, el cañón estaba despejado y podía verse  desde arriba  su hogar y veía  como  corría  el agua  por lo que antes era el lecho del río seco. No pudo contener la alegría, esa alegría que viene acompañada de lágrimas y recuerdos, recuerdos a los que nunca se pueden evitarse recurrir. Su vista busco a su acompañante  al cual no pudo encontrar. En su camino a casa. Se dio  con la  triste sorpresa  de encontrar  el cuerpo destruido de Mánquira, con el orifico de misil que sufriera aquella vez  cuando lo vio por última vez parecía haber estado más o menos unos de meses, ya estaba oxidado y se pudo dar cuenta que Mánquira  no solo era un robot jamás pudo sobrevivir a aquellas heridas, de aquel combate en contra de aquel vehículo y los asistentes  pero aun así  cumplió con su promesa Kirril lloró y rio, por Mánquira, por Narvil, por el agua, por la luz solar. Y regreso a su hogar sola, triste por lo sucedido con Narvil pero alegre por lo del agua y la luz del sol,  contó a todos  lo sucedido, su padre entendió y festejo el retorno de su hija y lloraron la desaparición de Narvil .A Mánquira se le agradeció por siempre.

Las leyes antiguas sobre  uso y tenencia del agua  fueron desechadas, se prometió que nunca más nadie debía recibir agua sucia, que nadie persona animal o planta debía recibir agua contaminada. Don Edmundo Hacelotodo se dedicó a diseñar  piletas cascadas y demás estructuras que funcionaban con agua,  pero sobre todo formas para tener el agua siempre limpia y construyó juegos  de agua, pero eso ya es parte de otra historia.


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