Quiero que tú me toques

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Ana acababa de cumplir diez y ocho años, tuvo que dejar la casa hogar, tendría que hacerse cargo de sí misma, debía encontrar una dirección en donde le darían trabajo; encontró un hotel y tomó una habitación, luego salió en busca de una calle en especial, no tardó en encontrar el lugar, la recibió Luís, el dueño de un bar que necesitaba una mesera, la vio a los ojos y le dijo -eres muy bonita, este es un ambiente difícil, al verse reflejado en sus ojos, sintió una tranquilidad que hacía mucho no sentía y no la pudo rechazar.

Los primeros días estuvieron tranquilos, Ana no soportaba que los señores la tocaran, un cliente le propuso qué le enseñará los pechos, pero ella sólo sonrió, Luis la notó nerviosa y le gritó al cliente -cuídenme a mi chica, el cliente se tranquilizó.

Ya en el hotel, mientras se bañaba, se vio reflejada en el espejo y al verse los pechos recordó al cliente, al observarse desnuda una sensación poco conocida la invadió, no lo podía explicar, recordó a una chica de la casa hogar que, mientras se bañaban, le proponía lavarle la espalda, de hecho, la única vez que lo hizo no la dejo seguir, porque empezó a enjabonarle los glúteos y metió la mano entre las piernas como queriendo lavarle su zona íntima y ahí la detuvo; en ese punto era la sensación, era como un hormigueo, pero agradable y la sensación le recorría todo el vientre, recordó a Luis y pensó, a él si le permitiría lavarme.

Se empezó a enjabonar y con dos dedos separó sus labios y froto esa parte, quería seguir, se descubrió el clítoris y jugó con él, la sensación era más fuerte, le contraía el vientre y la hacía respirar más rápido, sin darse cuenta tuvo, sin saber que lo era, su primer orgasmo, pensaba en Luis, hubiera querido que él estuviera ahí. 

Llego al trabajo con una falda corta, empezó a sonreírle a los clientes, pero su intención era que Luis la viera, no podía quitárselo de la mente, se acercaba más a él, cada vez que iba por bebidas le rozaba la mano, le coqueteaba y él, lo notó.

Notó también sus piernas bien torneadas, se las imaginó abiertas, no podía concentrarse en el trabajo, después de cerrar Luis se acercó a ella diciendo, te invito a cenar y la llevó al segundo piso, ahí vivía él.

Hablaron y descubrió que le gustaba, la chica le preguntó -¿tienes pareja?, tienes a quién acercarte cuando no quieres estar solo, Luis le dijo que no, que en esos momentos no, ya no recordaba cuando fue la última vez que estuvo con alguien. 

A Luis lo invadió la necesidad de abrazarla, quería explicarle que el mundo podía ser peligroso y muy serio le dijo- necesitas tener cuidado, recuerdas al cliente que quería ver tus pechos, imagínate que te hubiera dicho -enséñame tu ropa interior, ella se puso tensa, o que él hubiera hecho esto y le levantó la falda, Luis bajó la vista y la vio, pudo adivinar el abundante pelo púbico que tenía, ella se levantó diciendo -No.

Al hacerlo Luis percibió su olor, estaba excitada, espera le dijo -sólo quiero que tengas cuidado, he visto a clientes que intentan tocarte y hacen esto y le puso la mano sobre los glúteos, pero los frotó y lo disfrutó.

Ahora, él se empezaba a excitar, muy quedo le dijo -sólo tú sabes a quien dejas que te vea y te toque, se acercó, la abrazó y le susurró -eres hermosa, ella con la cara escondida en su pecho dijo -quiero que tú me toques; eso era como abrir la puerta, o así lo entendió Luis, la beso, pero ella quería más.

Ana no lo soltaba y Luis le dijo -voy a hacer algo, si no te gusta me dices y me detengo, ella no contestó, le quitó la ropa y la abrazo, acariciaba su espalda y sus glúteos, tomó sus pechos con las manos y se los llevó a su boca, mamó y notó que a ella le gustaba, la besó y ella no lo soltaba.

Me detengo, preguntó él y ella dijo -No, él se desvistió y ella lo veía con mucho interés, le gustaba lo que veía, él se sentó en una silla y Ana quedó parada entre sus piernas, él la beso mientras le acariciaba los glúteos, metió una de sus manos entre las piernas, haciendo que la chica las separara, él fue directo a su vagina, estaba húmeda, estuvo frotándola y notó que la humedad aumentaba, viéndola a los ojos y sin decir nada metió dos dedos tan hondo como pudo, ella suspiró pero no dijo nada, empezó a mover los dedos, ella tenía los ojos cerrados y él, estaba demasiado excitado.

Tócame tú, le dijo Luis y ella tomó su miembro con ambas manos, Ana abrió los ojos y se encontró con su mirada, ella se acercó y lo besó, él la tomó por las caderas, la levantó y la sentó sobre él, haciendo que su verga entrara completamente, ella detuvo la respiración, pero no dejó de ver sus ojos, empezaron a moverse rítmicamente, cada vez más rápido y cuando él estaba a punto de venirse y explotar, se contuvo y se la quitó de encima.

La tenía enfrente, la giro y con una mano en su vientre y otra en la nuca la inclino hacia delante, dejando su vagina a la vista, él se acercaba metía la lengua, bebía de ella, bajo la mano que tenía en el vientre para buscarle el clítoris, jugó con él, ella gemía y esos sonidos lo excitaban aún más, miró de reojo su pene, estaba erecto, jalo a Ana y la sentó sobre él, presionó sus pechos con ambas manos y le mordió la espalda, en ese momento el explotó y ella sintió como se llenaba de él, se quedaron así por un momento y luego ella se quitó, volteó para verlo a la cara y le sonrió.

Ana empezó a recoger su ropa, sin voltear a verlo dijo -tengo que irme, él le tomo la mano diciendo, - No, no dejaré que te vayas, además -me dijiste que te tocara, no he acabado y no pienso acabar pronto, ella dejo su ropa en la silla, se acercó a él y abrió los brazos, como invitándolo a que la tocara de nuevo. 

 


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