Amigos de Messenger

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
2127 visitas

Marcar como relato favorito

No volveré a vivir sin disfrutar. 

Paula calcó esa frase en su memoria y decidió ser feliz. Un nickname hacía todo más fácil para entrar a latinmail. Siendo un nickname femenino, aparecían en segundos miles de ventanas preguntando cosas como ¿hola guapa? ¿cómo te llamas? ¿cómo te gusta que te lo hagan? ¿cómo estás? Paula tan dada a pensar en lo que había detrás, iba cerrando las ventanas quedándose con los que le parecían más “decentes y sinceros”.  Que va, cómo saberlo, pero creía tener ese poder para descifrar lo que hay detrás de las primeras intenciones. Así fue como todas las noches conversaba de todo con un mexicano, un colombiano, un obrero, y trabajador social.   Se le pasaban las horas conversando con todos, oculta en su pieza, soñando cuándo los conocería. 

Una noche, luego de varias conversaciones, le preguntó a Mario, el trabajador social, si quería ser su pololo; dijo que sí y quedaron de verse al otro día en el centro de Santiago. Se reunirían al término de la jornada de trabajo de Paula que coincidía con el término de una entrevista de Mario, en el paseo Bulnes. 

No se conocían mucho. Se habían visto por cámara unas cuántas veces, pero solo eso. Sus conversaciones eran de unos jóvenes que trataban de enamorarse. 

Llegó el día. El lugar, un paseo muy transitado de Santiago. El vestido que se puso Paula era precioso y destacaba su linda figura, su escote dejaba poco a la imaginación. Paula llegó ansiosa, se sentó en una banca del paseo peatonal, muy transitado, a esperarlo. Pasó mucho rato, estuvo a punto de irse decepcionada, cuando de repente, lo vio. Se observaron con curiosidad y nerviosismo. No sabía si era el calor o su nerviosismo, pero Mario no dejaba de transpirar. 

Decidida, Paula dio el primer paso y lo saludo. Hola! Y un beso en la mejilla. 

Te demoraste! , increpó Paula.

Si, es que no terminaba nunca la entrevista, dijo Mario.

¿Cómo te fue? preguntó Paula.

No me gustó mucho el ambiente, no creo que quede. ¿quieres caminar? Mario intentaba entablar una conversación que lo sacará de ese rato de entrevistas.

Bueno, dijo Paula.

Mario, mientras esbozaba una suave sonrisa, tomo la mano de Paula y así caminaron juntos. Paula se esmeraba en caminar sin doblarse los pies, se había puesto unas sandalias de taco y en los adoquines era difícil caminar sin perder el equilibrio.

Llegaron a una plaza y decidieron sentarse a conversar. Conversaban como si se hubieran conocido desde hace mucho tiempo. Mientras conversaban, ambos se sentían ansiosos y deseosos de besarse y tocarse, hasta el momento solo se habían tomado las manos. Paula se acercó a él y lo besó, su boca le supo muy bien, sus labios gruesos, ambos con los ojos cerrados se dejaban llevar por ese calor que los estaba comiendo.

Mario no lo podía creer, estaba excitado y sentía como Paula también lo estaba. Sentía su cuerpo, su aroma, quería tocarla, tenerla entre sus brazos y no parar de besarla. Paula, mientras lo besaba se iba mojando, la excitación era tanta que olvidaban que estaban en un espacio público, en una plaza llena de personas e incluso guardias que no dejaban de mirarlos, voyerismo puro!

Ellos, aislados de todo, se tocaban con descaro. Paula tomó las manos de Mario y en un abrir sutil de piernas, las puso en su vulva, húmeda, caliente, ardiente, deseosa de tener algo más que su mano. Tratando que no se notará, empezó a mover la mano de Mario, masturbando sus labios mayores, entrando directo a lo profundo de su ser. Mario no daba más, quería explotar en ella, su pene erecto, grande lo pedía. Paula notó su desesperación y sin que él se opusiera, puso su mano dentro del calzoncillo, tocando su víbora, que encantada se dejaba masajear, hasta dejar sus manos llenas de semen. Los guardias se acercaron y los echaron. Descarados, les dijeron. En realidad, sentían envidian se ese amor sexual de juventud.

Mario acarició la cara de Paula, pasó sus manos por su espalda hasta de a poco sacar su vestido. Los pechos de Paula se movían cada vez con más fuerza. Ese hombre al que había conocido hace poco por messenger, con el que conversaban largas horas hasta que amanecía, le haría el amor. 

Paula observaba el rostro de Mario, sentía su aroma y escuchaba su voz, la tenía semidesnuda, en profunda excitación, sintiendo cómo su entrepierna ardía deseando su pene dentro. Ella había decidido ser feliz y hacer el amor era un objetivo. Unos meses antes había estado a punto de morir y cuando despertó, decidió que, si tenía una nueva oportunidad, sería para vivir siendo feliz. Ese era su plan, simple, ser feliz y lo primero, era hacer el amor. Varias noches habían conversado por messenger, así se conocieron. Así decidieron juntarse.

¿Estás nerviosa? Preguntó Mario. Pues sí, dijo Paula, quien de pronto sentía los labios de su amado, la lengua de Mario y las manos tocando su culo, apretándolo hasta llegar a su mojada vagina. Él, la miró sonriendo, dejándola suavemente en la cama. Ella, lo miraba mientras él se desnudaba para luego sacarle el calzón, abrir sus piernas y meter su cabeza entre las piernas, la chupaba como queriendo comerla.  Paula sentía esa ansiedad, ese placer, tan fuerte que no paraba de gemir y pedir que siguiera fuerte, suave, fuerte, pero sin parar. No supo cuánto tiempo Mario estuvo en su vulva hasta que vio su pene erecto, grande, para luego perderlo de vista cuando él se abalanzó sobre ella con un movimiento tan bien calculado que al instante sintió dentro de ella, ese miembro duro, ese pene que la hacía gritar y pedir que se lo hiciera con más fuerza. Mario lo disfrutaba y estaba dispuesto a complacerla y complacerse. Los pechos de Paula eran hermosos, toda ella era un sueño que no pensó jamás tener. Esa niña que le buscaba conversación, que lo sacaba de tono, con la que no había podido tener sexo virtual, le estaba dando algo mucho mejor, sexo de verdad. Sentía que la conocía de años, sentía cariño, le gustaba y ahora le gustaba más.  Los gritos de placer, los orgasmos de esa mujer niña, él los sentía y lo ponían más caliente. Le dio vuelta, la puso en cuatro y la empezó a penetrar por atrás, despacio, pero constante ¿Te duele? Paula gemía, era tal su placer que no sentía dolor. Sigue, dame más, no lo saques. Mario hacia caso y seguía, cada vez más fuerte, le encantaba ese culo, redondo, joven. Quiero verte. Paula estaba exigiendo. Sacó su miembro. Ella se acomodó en la cama de rodillas, pero frente a él y se lo empezó a acariciar. Suave, con manos que parecían expertas, lo masajeaba, lo calentaba hasta meterlo a su boca. Qué bien lo chupaba, cómo sabía tanto, cómo sabía hacerlo. No aguantó más. Sacó su pene de la boca de Paula, la tiró contra la cama y la penetró tan fuerte que sentía su hueso. Paula gritaba sin importar que la escucharan, estaba siendo feliz. Sentía el pene de Mario, su vagina hecha un mar de orgasmos, hasta que él, luego de pegar un grito, acabó. La besó suave, puso su cara en sus pechos mientras la abrazaba y seguía tocando. Paula con las piernas abiertas, sentía como seguía en sensación orgásmica, la cama estaba mojada. Ellos abrazados y besándose. Luego, un silencio. Ella se dio vuelta mostrándole a Mario, la perfección de su culo, redondo, duro, parado. Mario la empezó a acariciar nuevamente, y con una suave fuerza la acercó a él para penetrarla por atrás de nuevo. Qué rico escuchaba Paula, qué rico culo y ella disfrutaba, le gustaba sentirse deseada. El jadeo de Mario le decía que ese hombre estaba extasiado igual que ella. Dame vuelta, nada más escucharla, él la volteó para penetrarla vaginalmente. 

¿Cuánto tiempo pasaron así? Ninguno de los dos supo. Terminaron cansados. Se bañaron juntos mientras se acariciaban, reían y besaban. Salieron del motel, era de noche. Me vas a dejar a la micro. Si. Paula subió y vio como el hombre que le había hecho el amor, se alejaba. Un mensaje la sacó de sus pensamientos. Miró su celular. Era un mensaje de Mario ¿Te puedo ver mañana? Paula sonrió y pensó ¡qué cosas los amigos de messenger!


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed