MI PRIMERA VEZ VERDADERA (3)

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Han transcurrido ya varias semanas desde aquella primera vez, que en el café internet sitio de mi trabajo, y con mi jefe como protagonista, disfruté de una extraordinaria sesión de sexo, en la que sin saber que aún era virgen dejé de serlo. Fue además el inicio de aventuras sexuales que han sido no solo numerosas y nuevas, sino también fabulosas.

He aprendido no solo a disfrutar de cosas nuevas para mí, como lo son los tres tipos de sexo: oral, vaginal y anal, con mi jefe y ahora pareja, sino además he descubierto otros placeres como fingering y squirting. He experimentado otras varias situaciones de sexo que me han resultado sumamente excitantes: sexo de peligro, riesgoso en lugares públicos, en el auto en movimiento, en el campo, en la playa y otros sitios.

Algo que tenemos muy claro es que no queremos otras personas involucradas, es decir nada de tríos ni swinging, aun cuando el voyerismo, ver o que nos vean teniendo sexo, sí nos resulta excitante. El soft-porno nos encanta, así como ir a sex-shops o night-clubs donde hay shows de parejas, hetero o lésbico, en vivo, como preámbulo a nuestras delirantes sesiones de sexo.

Antes nunca se me hubiese ocurrido salir a la calle sin panties, ahora no tengo reparo, y tampoco tengo problema provocando con cortísimas faldas, permitiendo con disimulo, que desconocidos, a cierta distancia, vean mis partes íntimas y me deseen. Nos excita, pero hasta ahí: provocar, ser observada y deseada, pero nada más. Propiamente sexo, hasta ahora solo con mi pareja.

Les cuento, en una ocasión fuimos a pasear a un sitio donde una alta catarata forma un hermoso estanque, una piscina natural. El lugar es muy concurrido, pero a la zona alta, solo los más atrevidos suben para lanzarse al agua. Aunque la subida es bastante difícil, y aunque no teníamos la intención de saltar, subimos. Ya arriba una panorámica del bello paisaje nos esperaba, así como lo que fue una rica sorpresa.

Los clavadistas hacían sus saltos, otros se divertían viendo a los bañistas abajo en el agua, pero la mayoría observaban parejas teniendo sexo frenético y salvaje en un paraje no muy lejano del estanque, y según comentaban era usual ahí ver tal situación. Lo que no era usual era una mujer viendo, observando y disfrutando tales acciones, desde ahí arriba. Podía sentir las miradas obscenas hacía mí, y los comentarios de doble sentido que, en lugar de molestarme, me excitaban, pero ellos no lo sabían.

Podía sentir como el espectáculo sexual y la cercanía de una mujer excitaba, casi descontrolaba a más de uno, pero lo que ellos no sabían era que exactamente lo mismo me estaba sucediendo a mí. Y hasta pensé que, de no ser por la presencia de mi pareja, quién sabe que podría haber pasado con alguno de ellos. "Allá va otra pareja", esputó uno de los observadores, y como si hubiese un pacto, sincrónicamente una pareja terminaba y otra estaba en camino.

"Esa es la misma mujer de antes, pero ese es otro acompañante" sentenció otro. "Sí, es la insaciable" acotó otro, "hace unas semanas la vimos hacerlo con 5 distintos". Apenas llegaron al paraje, y ya ella tenía sus pechos desnudos. Intempestivamente bajó el short del hombre, y se hincó en un oral, como desesperada. Empujando al hombre al suelo, lo acomodó boca arriba.

Se despojó de su bikini, se sentó en aquella estaca humana, y procedió con un sube/baja violento. En eso estuvo por varios minutos, hasta que impulsada como por un resorte se acostó al lado del hombre. Gozaba de su orgasmo, para luego manualmente hacer eyacular a su pareja y casi atragantarse al consumir la explosión lograda. Luego de esto ambos se vistieron y se fueron a reunir con el resto de bañistas a la piscina natural, mientras otra pareja procedía con su acto.

Mi pareja y yo nos miramos, y era tanta la excitación que no debimos decir nada, de forma inmediata bajamos y nos dirigimos directo al predio. Mientras esperábamos turno, echamos una mirada hacia arriba y ahí estaba el grupo observándonos y a la expectativa. Y el solo pensar en tener sexo ante aquellos espectadores nos excitó al máximo. No más terminó la pareja en turno, inmediatamente procedemos.

Me dirijo, mientras me desnudo, hacia una gran piedra y apoyándome en esa con mis manos, doblo mi cintura, abro mis piernas y ofrezco mi sexo a mi hombre. Él viniendo desde atrás, con una penetración fuerte y vigorosa, me lleva rápido al orgasmo. Lo disfruto, observando al grupo que nos mira desde arriba. Me hinco, procedo con un oral a mi pareja, sin quitar la vista al grupo de observadores, que nos aplaude. Lo que siento es tan excitante, que exijo a mi pareja hacerlo otra vez, pero sentada yo sobre él. 

La sensación de sentir todas aquellas miradas es inexplicable, pero super excitante. Alcanzo mi orgasmo pronto, al tiempo que mi pareja se retira de dentro de mi para eyacular sobre mis pechos. La ovación de parte de aquellos desconocidos espectadores fue tan espectacular como excitante. Los ruidos y aplausos solo hacían crecer en mí, la satisfacción sexual que lograba con mi pareja al hacer esas "locuras". Nos vestimos rápidamente y en nuestro auto tomamos rumbo a casa, con la idea y promesa de volver pronto, y repetir tanto goce.


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