Infidelidad consentida parte 1

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Estaba en un pueblo trabajando y de un momento a otro mi jefe me comento que faltaba personal para unas labores, me pregunto si conocía a alguien y yo le dije que vería si encontraba algún conocido, por cosas del destino una ex me había hablado días atrás comentándome que necesitaba un empleo porque el que tenía ya no le agradaba mucho, ni corto ni perezoso me comunique con ella, pero le dije que tendría que venir rápido porque si no capas otro lo conseguía. Ella llego al día siguiente, después de la entrevista empezamos a buscar un lugar donde se quedará, pero la búsqueda fue en vano. Mi amiga se llama Paula, es una chica pequeña, de 1.56 aproximadamente, tenía 24 años en ese entonces, de contextura delgada, unos pechos aceptables y un trasero pequeño. Yo en ese tiempo tenía 28 años, nos conocimos en la universidad y estuvimos unos cuantos años, luego terminamos, pero aun así seguíamos comunicándonos y tener cierta cercanía.

Al final decidimos que se quedara en mi cuarto y para celebrar el acontecimiento de su trabajo nos pusimos a tomar unos vinitos que tenía. Hablamos de varias cosas entre ellas si teníamos alguna relación, yo le dije que no estaba con nadie y ella me comento que estaba saliendo con alguien, nada serio aun pero que lo estaba conociendo y dando chance. Entre vaso y vaso nos pusimos algo cariñosos así que empecé a acercarme a ella, la abrace sobre el hombro, por rato le rascaba la cabeza como jugando mientras ella miraba su celular, le pregunte si esperaba la llamada de alguien y me dijo que no, solo que su amigo/novio le solía escribir a estas horas y ella no quería sonar tan tomada, mientras agarraba su celular. le dije que si quería mejor nos detenemos y continuamos después, ella tiro el celular algo lejos de nosotros y me dijo que no es necesario que si al final le escribe le dirá que se quedó dormida por el cansancio, al escuchar eso le comencé hacer cosquillas diciéndole que era una bandida, a lo que ella solo atino a tirarse un poco sobre la cama y tratar de sacarse mis manos de encima mientras se reía.

Al mirarla le hice broma de lo cosquillada que siempre ha sido y que se dónde son sus puntos más débiles, ella riéndose me seguía diciendo que me detuviera, pero de un momento a otro empecé a rozarle los senos, no sé si fue por el hecho que estábamos un poco tomados que ella no se enojó, sino que solo disfrutaba el momento mientras que yo aprovechaba para manosearla un poco, estuvimos así unos pocos minutos ya que de repente sonó su celular, ella se voltio para alcanzarlo y en ese movimiento me puse justo detrás de ella, así que al tratar de sentarse ella se puso justo muy pegada casi casi sobre mí, ya esta altura tenía una erección bien dura y su pequeño trasero rosaba muy cerca de mi pene, ella me miro de reojo y me hizo un gesto que no hablara para que el otro no escuchara porque había presionado el botón de contestar por accidente.

Mientras ella hablaba yo seguía con el pequeño juego que de cosquillas pasaron a pequeñas caricias, primero le acaricie el abdomen con ambas manos, las cuales lentamente fue subiendo hacia sus pechos, como estaba sin sostén, el borde de mis dedos empezó a chocar con sus pechos, a lo cual ella empezó a dar pequeños manazos en mis manos para que me detuviera, pero eso solo hacia excitarme más, seguí acariciándole el abdomen y los costados, por ratos ella se sonreía o de por si lanzaba una risa pequeña, le dije que pusiera la llamada en altavoz para que lo dejara en la cama, primero se negó, pero después lo puso ante mi insistencia. Mientras ella seguía hablando yo empecé ahora a subir mis roces con la intención de llegar a sus pechos, fue igual que antes, pequeños manazos o piñizcos para retroceder, pero después solo cedió a mi insistencia, deje de acariciarle el abdomen para empezar a masajear sus pechos, tengo que resaltar que ella mantenía la calma a pesar que sobaba sus pechos con suavidad poniéndole énfasis en sus pezones, los cuales hacia pequeños apretones o frotaba con mis dedos.

Después de varios minutos ella puso su mano que tenía libre sobre una de mis manos, al inicio pensé que iba a retirarla pero solo la dejo encima apretando un poco lo cual me decía que le gustaba lo que hacía así que aparte de sobar sus pechos empecé a besarle el cuello y por momentos lamérselo, esto hizo que perdiera por momentos la compostura así que mientras el chico seguía hablando de sus cosas y contándole su día con entusiasmo, ella mejor decidió poner en silencio la llamada para que no escuchara sus gemidos y dejo el celular sobre la cama, a penas dejo el celular una de sus manos se fue a mi cabeza para sujetarme un poco el pelo y la otra mano se quedó sobre la mía, mientras tanto yo me quede lamiendo su cuello, una mano se quedó en su pecho y la otra la metí debajo de su ropa interior. Fue allí donde sentí lo mojada que estaba así que comencé por sobar un poco su vagina y poco a poco ir metiendo mi dedo dentro y todo esto mientras la llamada aún seguía.

Ya estaba muy excitado así que en esa posición decidí acostarla sin despegarme de ella, cuando ya estábamos cómodos saque mi mano de su entrepierna, sujete su short y su ropa interior que tenía puesto y empecé a bajárselo, pero como no podía llegar a sacárselo todo por mí mismo ella movió sus piernas para que terminara de salir, a penas termine con ella yo hice lo mismo con mi ropa. Estando allí pegaditos levante ligeramente su pierna, puse mi pene pegado a sus labios vaginales y empecé a frotar suavemente; mientras tanto se escuchaba de fondo el audio de una llamada que no hacíamos ni caso, aunque ella por momento contestaba con pequeñas palabras o incluso un pequeño sonido de afirmación para que el otro no pensara que la había aburrido.

Mientras seguía frotando, Paula puso su mano sobre mi pene, el cual ya estaba mojado por los fluidos que salían de su húmeda vagina, poco a poco empezó a llevarlo a la entrada de su cavidad vaginal y cuando ya puso mi pene en toda la entrada empecé a meterlo suavemente hasta que poco a poco comencé a penetrarla más y más, esto hizo que ella gimiera también con más frecuencia y yo me excitara mucho más con sus gemidos. Llegados a este punto ella dejo de contestar la llamada puesto que no podía dejar de gemir y yo no me iba a detener, nosotros estábamos bastante entretenido en lo nuestro, la puse boca abajo y mientras la penetraba con bastante rudeza y ella sujetaba una almohada para taparse la boca, se escuchaba de fondo una voz que ni éramos consciente de lo que decía, ella y yo estábamos muy entretenidos disfrutando del sexo.

Estuvimos así un buen rato, hasta perdí la noción del tiempo la verdad, pero la conocía tanto que sabía que ella ya había acabado hace rato y más de una vez, yo seguía duro sintiendo su rica vagina húmeda siendo penetrada  por mi pene, pero ya sentía el deseo de eyacular, así que le pregunte si estaba en días seguros, ella me dijo que sí que en estos días le vendría su regla, así que con toda la seguridad empecé a embestirla con más rapidez hasta que eyaculé dentro de ella regando mi semen dentro de su vagina, pude escuchar su gemido rico a pesar que tenía su cara sobre la almohada.

Cuando mi pene empezó a disminuir de grosor empecé a sacarlo lentamente y mientras lo retiraba sentía como mi semen iba embarrándose en el resto de la vagina de Paula, ella me miro de reojo y solo atino a sonreír, yo me acerque, le di un beso en la mejilla y decidí acostarme a su lado, pero con la cabeza en la dirección contraria, al fin y al cabo, mañana teníamos que ir a trabajar, sería otro día de encuentros igual o mejor que este.


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