Expansión

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Llegó un momento en que prescindimos del cuerpo en su totalidad. Sólo conservamos el cerebro reservado en un recipiente especial. Y desde ahí, finalizamos la primera parte del proyecto Universo II.
Cuando aún teníamos  cuerpo físico logramos idear y construir virtualmente este universo completo y autoevolutivo. Nos conectabamos a una Unidad Central y existíamos la mayor parte del tiempo de manera virtual. 
Desarrollamos cuerpos luminosos en esa dimensión y casi todo lo hacíamos a través de Universo II.
Evolucionó de tal manera que ya no queríamos saber nada en la realidad cotidiana. Lo más importante derivó en cómo mantener en buen estado el cerebro. 
Pero con el paso del tiempo descubrimos la relación entre la mente y cerebro, y eso nos permitió prescindir de este último. 
Ahora existimos en un planeta deshabitado, donde ya no hay humanos. 
Pero más tarde encontramos también, la forma de prescindir de los elementos físicos que soportaban nuestra realidad virtual. 
En ese paradigma comprendimos que todas las realidades posibles están en nosotros mismos. 
El Universo que hemos dejado atrás tenía unas condiciones para la existencia. Supongo que alguien lo ideó así. 
En Universo II, las condiciones han cambiado. Somos lo que queremos, sin las limitaciones del espacio/tiempo. Podemos configurar micro/universos personales en función de nuestra voluntad y capacidad mental. 
Existimos fuera de la línea temporal y ya no ocupamos espacio en ningún planeta, sistema solar o universo que nos haya precedido. 
Aunque muchos de nosotros creen que la energía que nos sustenta, aún siendo virtual, está en algún sitio. 
Debatimos si esa energía es luz y si esa luz existe en el Universo anterior. De ser así, seguiríamos de alguna manera ligados a la realidad de la que venimos. 
Analizamos con intensidad la situación. Descubrimos el "caos" y la "perfección" y concluimos que no era posible el conocimiento absoluto ya que desconocíamos nuestra dirección. No había un dónde estamos ni cuándo estamos. 
A pesar de tantos avances en la vida, no encontrábamos respuestas en el proceso de la muerte. No sabíamos si la existencia continuaba en forma de consciencia, o si la consciencia se integraba en algo más allá de si mísma. 
Así que, surgió un nuevo pensamiento que creía en la continuidad. Argumentaban que alcanzaríamos la verdadera libertad donde la existencia no dependería de enormes cantidades de información y energía. 
La nueva vida estaría basada en "entidades no energéticas". Algo así como la energía contenida en las imágenes de un sueño, que es cero. 
Sin embargo nadie estaba seguro de la continuidad. 
Entonces apareció otro pensamiento denominado "SupraMental", qué pretendía unificar la mente de los individuos. Hicieron grandes logros, creando su propio universo y desaparecieron no se sabe cómo ni porqué. 
También se hicieron muy notables los "Guías de lo Incógnito". Herederos del conocimiento tántrico, dónde los monjes de un lugar llamado Tíbet, acompañaban a los moribundos en los últimos momentos de la vida y en la entrada al "más allá". 
Pero aquí y ahora, el proceso había cambiado. Ya no se producía la disolución de los elementos que constituían el cuerpo. Si acaso, se produciría esa disolución en los diferentes estados de conciencia. 
Sea como fuere, el que decidía morir, podía ser acompañado por estos "Guías de lo Incógnito". 
También adquirieron mucha influencia los "Apáticos de la Nada", que sustentaban que la conciencia se diluiría en la nada, después de la vida. 
Aparecieron sus contrarios, como no, que razonaban que la "nada" es una noción conceptual. 
"La nada, después de todo, es nada. No puede existir ningún lugar que pueda sugerir la idea de nada". 
Con todas estas tendencias de pensamiento, el objetivo principal fue la "frontera", allí dónde la conciencia tiene continuidad o no. 
Se llegó a la conclusión de que traspasarla era la única forma de expansión. Así que numerosos grupos se desconectaban en masa. 
Los más reacios vieron como Universo II se desmoronaba a medida que las conciencias desaparecían de la realidad subjetiva que habíamos creado. 
Todo desaparecía, excepto los "microuniversos personales", los cuáles no eran accesibles a otras conciencias en su gran mayoría. 
Así que los pocos que habíamos quedado, existíamos aislados unos de otros. 
Yo había recreado un entorno natural, pensado para el relax y el descanso. Es como un jardín lleno de plantas y animales. Y desde aquí, escribo lo que recuerdo de lo que pasó. 
Después de todo, en este no-tiempo y no-espacio lleno de existencias aparentes, creo que sólo existo yo. 
Por tanto, tengo que buscar la manera de crear una vida como la mía, para estar acompañado. 
Así que de mis propios datos, tal y como estaban configurados, hice una copia exacta y añadí algunas alteraciones, para conseguir una diferencia de mí mísmo. 
El resultado es que "ahora" somos dos y estamos decididos a multiplicarnos hasta poblar este "Jardín del Edén". 


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