Una Noche en un Motel de Lujo (3/4)

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Ella me decía al oído que estaba muy mojada, que tenía muchas ganas de estar conmigo, y quería una tanqueada, eso me ponía a mil.

- Me tienes ganoso, mamacita, rica, deliciosa, le decía.

- ¿Si?, ¿te gustó?, preguntó pícaramente

- Porque tú me gustas mucho guapo, me decía y cuando lo decía en mi mente parecía que se empañaban sus lentes.

- “Guapo”, -definitivamente no estaba acostumbrado a esas palabras, nunca me sentí feo, pero tampoco un galán-, Finalmente llegamos.

Motel Luxury, se podía leer en la entrada con luces de neón, - recuerdas el letrero del coco bongo de la película la máscara con Jim Carrie, sin duda algo pintoresco el nombre, como cuando quieren darle prestigio a algo y es de lo más ordinario y de mal gusto, algo parecido a los nombres extranjeros con apellidos latinos, Yo qué sé, Naruto Ramírez, Brianna González, Ian Acosta, en fin puedo pensar en muchas malas combinaciones, todo esto paso en mi cabeza, pero ella sí lo dijo en voz alta-, motel de lujo jajajaja, a donde me has traído corazón.

Ingresamos, al supuesto motel de lujo, y se me salió un chiste estúpido mientras subíamos las escaleras, si oyes gritos, son almas en pena y ella respondió.

- Pero sufren delicioso, ¿no?

No pude evitar sonrojarme, pero también le salí adelante y están ardiendo en las llamas del infierno mientras le daba una nalgada, Mientras me mordía el labio y me reía.

Llegamos a la recepción, hola, era una chica, también algo atractiva, yo no iba a desaprovechar esa oportunidad por lo ocurrido antes de entrar a la obra con su escena de celos; Señorita me da una habitación, debo aclarar que estoy siendo amable y no coqueto, ¡de acuerdo! en voz alta, la chica apenas mira extrañada, pero Jess, solo murmuró un “júmmm”, mientras yo seguía riendo, y le dije vamos cariño, le extendí la mano y paso de frente al ascensor.

Una pareja subía con nosotros, las mujeres en ese reducido solo miraban hacia abajo, dándose la espalda. mientras el otro tipo y yo, conscientes de la situación nos burlábamos cada uno sin hacer mucho ruido, dichosos por el otro, y riéndonos de las mujeres, ellos se quedaron en el 3 piso y yo iba con Jess al 4 piso.

Finalmente llegamos a la habitación 410, abrimos la puerta roja, y tan pronto cerré, ella me miró y dijo estas palabras:

- Quería estar contigo desde la segunda cita, pero temía que pensaras mal de mí.

- Le respondí, que así hubiese estado desde la primera vez que la conocí, no hubiese pensado eso de ella, que era una chica empoderada y segura, y le repetí, no te quiero para una sola noche, te quiero para muchas noches y muchos mañaneros, mientras me salía una diabólica sonrisa.

Ella levantó una ceja, sonrió, se abrazó a mi cuello, con su nariz levantando mi quijada, quiero me hagas el amor, quiero pasarla rico.

- Mmmm y tú que eres profe algún día vas hacer el teatro de maestra seductora?

Soltó una carcajada, Ahí vamos viendo fue su respuesta.

La bese, la cargue y ella apenas entrelazo sus piernas a mi cintura y yo ayudándome con las manos en sus nalgas, la lleve hasta la cama.

- Te deseo Jessica, deberas.

- ¿De verdad verdadera? me dijo como si fuera una niña mimada.

- Y le dije que por supuesto, que claro, que sí, continuando el tono infantil. De verdad verdadera.

Ella se quitó las pulseras, los aretes y los lentes - y yo por dentro noooooo, yo quería hacerlo con esos lentes-, yo mientras me quitaba los zapatos, recibí sus accesorios y los puse en una mesita que había allí enseguida, me acerqué, ella desabrocho el cinturón, quito uno por uno los botones de mi camisa, y ya desabrochados la deje caer al suelo.

Era mi turno desabroché su pantalón y pude retirar poco a poco su blusa, ella levantó sus brazos para dejarse desvestir y ya con la blusa en mi mano derecha con la izquierda la tome de la cintura y la besé, sentir su cálida piel me producía una sensación muy placentera, también deje caer su blusa y mientras la besaba desajuste su sostén, -agradeciendo a los dioses que era de broche sencillo- lo dejó caer, y pude sentir sus tibios senos con mis manos, los besé, los mordí y succione, mientras la tumbaba sobre la cama nuevamente.

Me quité la camiseta, ella se mordió el labio y le escuche decir, “estas como bueno”, aun no me acostumbro a esos elogios, pero le respondí y tú también estás como suculenta, por fin el plato fuerte de la noche, le guiñe el ojo y le pregunte ¿medias?, 

- Pero por favor, hacerlo con las medias puestas, que falta de glamour, “osea jelou” fue su respuesta.

No pude hacer más que reír, se las quité y le hice unas cosquillas, y apenas me estrujo con las piernas, y con una risa nerviosa, dijo ¡nooo!,

- Marco no me hagas cosquillas, por favor no, soy muy sensible.

- Entonces con cara de serio le dije ok, me regresas tus pies por favor que los quiero besar y morder.

- Y ella respondió, ¡nooo!, sin morder y yo solo podía esbozar una malvada sonrisa y un ¡Muajajaja!, Pero no le hice ninguna maldad, y mientras le besaba podía escuchar pequeños gemidos.

Me recosté sobre ella rozando mi pecho contra el suyo, ella abriendo sus piernas y yo frotando mi entrepierna con su vientre, empecé a levantarme de a poco, mientras la besaba recorriendo desde su boca, sus senos, su abdomen, su cintura, y verla estremecerse con un cosquilleo intenso, empecé a quitarle el pantalón, luché un poco con la prenda, ella era muy piernona.

Tenía una tanguita, según ella color salmón, y le creí, porque yo no sabía si decir que era rosada o naranja, pero de lo que estaba seguro era que me encantaba lo que veía y mi amigo lo demostraba, ella se sentó sobre el borde de la cama, me desabrocho el pantalón y este fácilmente cayo.

- ¡Uuuu boxers rojos!, grrrr tigre, gruño ella entre risas y palpo mi pene con sus manos, lo sacó y me empezó a masturbarme, de arriba a abajo, empecé a gemir también de placer, ella era una pervertida y me encantaba, ahh, que rico Jess le decía, y me empezó a dar un oral, me bajo por completo la ropa interior y estaba como poseída, le retiré mi pene, y la tumbé sobre la cama de nuevo, la acomode en la cabecera de la cama, empecé a besarle de nuevo los pies y su subir poco a poco por sus piernas, sus pantorrillas, rodillas muslos y hundí mi cara en su sexo, y con las manos le quite esas tanguitas sexys que traía puestas, ella abrió sus piernas y podía ver su sexo húmedo y dispuesto, acerque mi cara, estaba bien depilada, -sabía que venía a la guerra, aunque no me molesta algo tan normal como el vello púbico, pero ver ese coñito depiladito, uffff- Succionaba su clítoris, lo lamia, pasaba mi lengua como un remolino, pasaba mis dedos dentro de su sexo en la los pliegues corrugados mientras la besaba en la boca, masturbándola como ella hizo conmigo.

Por momentos tenía una respiración errática, estaba muy excitada, me enseñaba con sus manos a llevar el ritmo para hacerla alcanzar el orgasmo, nuestros besos durante las citas eran besos pequeños, pero esta vez nuestras lenguas parecían dos bestias luchando con furia y pasión, y mientras besaba su cuello, me dijo, penétrame Marc, métemelo ya, te quiero sentir adentro.

Yo deseando lo mismo ni corto ni perezoso obedecí.

- Le dije yo también amor, te quiero desde un buen rato, Me acomodé, y ella con sus piernas extendidas, la penetré como si de una puñalada a muerte se tratara, hasta el fondo, como si quisiera que con mi pene se le atorara en la garganta.

- Empezó el movimiento frenético, ella también se movía y se clavaba mientras gemía y yo también gemía a su oído le excitaba bastante, le decía que me gustaba mucho.

- Que rico papasito, me decía,

-  Dime cosas sucias, dime que soy tu puta.

Y me dio luz verde, le dije que era mi puta, mi perra y claramente se encendía bastante.

- Me miró y me dijo hasta abajo que te voy a cabalgar, yo no opuse resistencia.


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